Operarse los glúteos es una decisión que conlleva sus riesgos

En el mundo, las cirugías para una cola perfecta son cotidianas. Pros y contras que no hay que dejar de saber.

Las operaciones para aumentar el busto (o levantarlo) ya no son las más pedidas por las mujeres. Ahora existe también el deseo de lucir glúteos rellenos, redondeados y firmes como una manzana. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, como cualquier operación, una intervención de este tipo no está exenta de riesgos.

Un procedimiento quirúrgico habitual para que la cola tenga buena forma es rellenarla con la propia grasa corporal. Para ello el cirujano extrae grasa, por ejemplo de los costados de los muslos, mediante una liposucción. Con esta grasa se forman grupos microscópicos de células que se inyectan luego en la zona posterior.

Sin embargo, y más allá de lo que se piense, esta intervención no es una pequeñez. El paciente debe pasar varias horas bajo anestesia total en la mesa de operaciones. Entre los efectos secundarios figuran hinchazones, hematomas, dolores tensionales e infecciones hasta embolias de grasa. El dolor surge sobre todo en los lugares de los que se quita la grasa.

Además, después de una operación así no se puede trabajar por una semana o más. El cuerpo puede ser sometido a actividad física recién después de seis semanas. Mantener estas reglas es importante también para asegurarse un buen resultado, ya que el cuerpo elimina parte de la grasa. Cuanto más se exige a los tejidos en la etapa posoperatoria, menos células grasas sobreviven al procedimiento. Para un buen resultado con la propia grasa corporal, suelen ser necesarias de dos a tres intervenciones.

Otra técnica, por lo general más barata, consiste en tensar los glúteos con hilos. En este proceso el médico pasa hilos delgados bajo la piel y los ancla allí. Estos forman una suerte de enrejado que tensa los glúteos. El material con el que se fabrican los hilos se toma del cuerpo y fomenta la producción de nuevos tejidos. El resultado definitivo se puede apreciar en un año. Después de dos o tres años, el cuerpo elimina los hilos.

¿Cómo reducir riesgos? Como en cualquier otra operación, para reducir los riesgos de una intervención hay que elegir cuidadosamente al médico. Conviene tener una larga charla con el especialista antes de pasar por el quirófano. Por otro lado, es importante saber que si no se está conforme con la propia cola, hay otras opciones, como hacer deporte. Esto no sólo es más barato, sino que no tiene efectos secundarios indeseables.

Lo mejor para los glúteos son los ejercicios tonificadores. Pero no hay que concentrarse sólo en la cola, sino prestar también atención a la parte baja de la espalda y a la musculatura abdominal, que forman una unidad. Por eso lo mejor es una rutina tonificadora amplia o una combinación de aparatos y yoga, que es especialmente bueno para la musculatura profunda.

Por piernas más esculturales

Las pacientes que quieren piernas perfectas acuden a menudo al quirófano con imágenes que muestran las interminables y firmes piernas de Kendall Jenner como ejemplo del resultado ansiado. El “thighlighting” busca conseguir piernas de supermodelo, que se consiguen combinando diversos tratamientos, entre los que se encuentran implantes en los gemelos y “contouring” de los muslos.

El relleno en el área de los ojos

Durante el 2018 aumentarán las infiltraciones de relleno en el área de los ojos. Esta metodología pretende minimizar el aspecto de las bolsas que tan de moda estaba antes. Al aplicar relleno en el párpado superior e inferior, se recupera el volumen perdido con el paso de los años.

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