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La Mañana Azul Semeñenko

Juicio por Azul Semeñenko con escuchas telefónicas a Sánchez: "Ya sé lo que tengo que hacer, no lo voy a hundir a papá"

Sánchez se refería a Azul Semeñenko como "putos de mierda" y admitió el asesinato con el ocultamiento. La ex pareja cambió su testimonio después de haber declarado que sufrió violencia de género.

En una audiencia del juicio por el transfemicidio de Azul Semeñenko, se reprodujeron conversaciones telefónicas que muestran cómo se hablaba dentro del entorno familiar del acusado sobre las declaraciones ante la Fiscalía. Una de las llamadas expuso el pedido de la ex pareja de Daniel Roberto Sánchez a su hija para que no dijera que su padre la golpeaba.

—No le vas a decir que te vaciaba y esas cosas, porque ahí lo vas a hundir al papá.

La frase fue reproducida durante la sexta audiencia del martes 13 de octubre. Carola Araneda en una conversación con su hija Yohana Daniela Sánchez le habló de la posibilidad de que la joven fuera convocada a declarar ante la Fiscalía y de qué debía contar sobre su padre.

En esa comunicación, Carola le preguntó si la habían llamado desde la Fiscalía y le advirtió que, si le preguntaban por la relación entre ambos, no debía mencionar las agresiones. La hija respondió que ya lo habían hablado. La madre insistió: había que ayudar al padre para que pudiera salir de donde estaba detenido.

El episodio adquirió relevancia en una jornada en la que las intervenciones telefónicas se cruzaron con la discusión sobre violencia de género, la declaración de una expareja del acusado y la posterior retractación de esa mujer.

La escena no fue presentada de manera aislada: vecinos de Sánchez habían declarado anteriormente sobre las denuncias por agresiones, amenazas de muerte y el temor que infundía el acusado y sus hijos.

Las llamadas y la estrategia de la defensa

El sargento ayudante, integrante del Departamento de Seguridad Personal, Jorge Berón explicó ante el jurado cómo se realizaron las intervenciones y de qué manera se seleccionaron los fragmentos que se escucharon durante el debate.

Según detalló, las interceptaciones requieren una autorización judicial solicitada por la Fiscalía. Una vez concedida, el pedido se remite a la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado, dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ejecuta las intervenciones. Las grabaciones quedan disponibles en una plataforma de acceso restringido y los archivos cuentan con códigos hash para verificar su integridad.

El investigador señaló que las intervenciones comenzaron el 4 de marzo de 2026, fueron prorrogadas en períodos sucesivos de diez días. En total durante 70 días se analizaron ocho líneas telefónicas vinculadas con Sánchez y personas de su entorno familiar.

La escucha del 6 de marzo fue una de las conversaciones que la Fiscalía incorporó para mostrar cómo se hablaba de los testimonios y de las posibles consecuencias de declarar sobre hechos de violencia. En otra comunicación, Carola le contó a una persona que había hablado con Daniela y que su hija le había dicho: “No lo voy a hundir al papá”.

El material también incluyó diálogos sobre abogados, testigos y posibles declaraciones ante la Fiscalía. En una llamada del 20 de marzo, Sánchez conversó con su hija Laura Carolina sobre la acusación y sostuvo que la Fiscalía quería demostrar que sentía odio hacia las personas homosexuales.

En ese intercambio, afirmó que no podrían probar la violencia de género y distinguió ese aspecto de la muerte y del ocultamiento del cuerpo.

También hubo conversaciones sobre estudios médicos que la defensa buscaba incorporar a la causa para sostener una explicación de su conducta homicida. Por ejemplo, su hija le indicó que él tenía “neurosífilis” y que los resultados eran “malos para tu salud y buenos para tu causa”, y anticipó que quería hablar personalmente con Leanza para analizar cómo abordar ese material.

La relevancia de las escuchas, en ese contexto, no estuvo solamente en las frases pronunciadas por el acusado, sino también en la manera en que él y sus familiares conversaban sobre la prueba y sobre cómo podían incidir las declaraciones en la causa.

Los insultos a su propio abogado y las discusiones por los testigos

Las escuchas también dejaron al descubierto las tensiones que atravesaban al entorno de Sánchez en relación con su propia defensa. En una conversación del 6 de marzo entre Roberto Daniel Sánchez y su hija Laura Carolina, hablaron de una discusión que Pamela, otra de sus hijas, había tenido con el abogado Ezequiel Leanza.

Según relató Laura, Pamela lo había cuestionado porque la Fiscalía había citado a declarar a su madre y a una mujer a la que identificaban como “la Tucu”, a quienes consideraban testigos favorables para la defensa. La sospecha era que Leanza les estaba proporcionando información a los investigadores. “¿Por qué justo la ponen a la mamá y a la Tucu, que son nuestros testigos?”, resumió Laura al contarle a su padre el reclamo de su hermana.

La conversación expuso la preocupación de la familia por el rumbo de las declaraciones. Sánchez y su hija hablaron de que la Fiscalía iba a interrogar a los testigos de la defensa para buscar elementos que pudieran comprometerlo.

En ese contexto, Laura explicó que había pedido disculpas a Leanza por la reacción de Pamela, a quien describió como exaltada y angustiada. También defendió el trabajo del abogado, aunque la charla dejó ver el malestar que había provocado la citación de personas a las que consideraban parte de su propia estrategia.

La charla muestra que principalmente la preocupación estaba en lo que pudieran declarar los testigos. Al respecto, se reprodujo un audio del 19 de marzo donde Sánchez habla con su hijo Sergio Darío Sánchez haciendo mención a finalizar la prórroga que solicita Fiscalía y hablan básicamente sobre una testigo que presenta la defensa identificada como Tucu a la cual no van a poder ir contra ella porque es muy firme.

Luego, se reprodujo un audio del mismo día entre su hija Laura Carolina Sánchez y Roberto Daniel Sánchez, donde hablan sobre una denuncia que ellos manifiestan que es falsa, realizada por una mujer trans, donde ella hace mención que la golpearon en la cabeza y que la tenían amenazada de muerte.

En este tramo, se destaca la práctica del abogado defensor de facilitar videos de declaraciones testimoniales a la familia del acusado, una práctica que generó críticas entre el público presente: “lo bueno es que nada, está el testimonio de la Tucu digamos y el Ezequiel ahora iba a salir a hacer una denuncia por falso testimonio”.

El próximo audio es de fecha 20 de marzo, una comunicación entre la hija Laura Carolina Sánchez y Roberto Daniel Sánchez, donde le hace mención de que el abogado defensor Ezequiel quiere hablar con la Tucu para que pueda ingresar en la casita trans y de esta manera buscar testigos para la defensa.

Insultos a las trans y homosexuales

El siguiente audio es de fecha 20 de marzo: una comunicación entre Laura Carolina Sánchez y su padre donde Sánchez hace mención a su hija que él nunca estuvo con “putos de mierda”. En este sentido, dice que ya saben que esa es la intención de la Fiscalía.

Luego, un audio del 21 de marzo muestra una comunicación que se realiza entre Pamela Betiana Sánchez con Sánchez en la cual él le manifiesta a su hija que él es una persona pesada en la noche y que si alguien hubiese hecho alguna denuncia en su nombre, él se hubiese enterado.

En otro audio, el acusado admite el crimen y el ocultamiento del cuerpo de Azul Semeñenko en un canal. En particular se escucha a Sánchez hablar con un hombre y le manifiesta que no le pueden probar la violencia de género, solo que hubo una muerte y que él escondió el cuerpo.

Pagos al abogado defensor y otras violencias contra mujeres

De fecha 23 de abril una mujer A.C. mantiene una comunicación con C. donde se refieren sobre una una transferencia que no realizaron y que le va a entregar en efectivo a Ezequiel.

El 24 de abril Sánchez mantiene comunicación con su familiar identificado como Corcho y le hace saber que él se encuentra alojado por un asesinato, le quita importancia diciendo "una pelea que terminó grave" y dice que en su cotidiano "tiene" una cierta cantidad de “minas entre 16 y 17”, a las que denomina como “locas del ambiente y que están todas infectadas”.

En otro audio, la hija le hace saber al acusado que la Tucu le dijo que la chica trans que declaró se fue a otra provincia, lo cual evidencia el control que tenían sobre los testigos.

En otra comunicación, del 16 de abril, Sánchez reconoció que le había mentido a un médico sobre la antigüedad de una enfermedad, con la intención de que esa información pudiera servirle en la causa.

La relevancia de estas conversaciones para el juicio no reside solamente en las expresiones del acusado, sino también en el contexto en que fueron pronunciadas y en la relación que puedan tener con las demás evidencias. Su alcance será materia de valoración por parte del jurado popular.

Una denuncia de género que la defensa intentó borrar

Durante la audiencia Jorge Orrego de Homicidios también se abordó el testimonio de B.N. la mujer en extrema vulnerabilidad que vivía con Sánchez y a la que vecinos declararon que era maltratada, y usada para trabajar en la gomería. Pero más tarde, luego de esa entrevista videofilmada en Seguridad Personal, en una entrevista tomada por la defensa, la mujer cambió su discurso: negó haber sufrido agresiones por parte del acusado y sostuvo que la Policía la había presionado para declarar.

La mujer de unos 34 años estaba en situación de calle, con problemas de consumo, le habían quitado a sus hijos y había mantenido una relación de alrededor de cinco años con Sánchez, en los que había relatado episodios de violencia, según relató el investigador que brindó declaración testimonial.

El investigador fue interrogado por la defensa sobre las circunstancias de la primera entrevista videofilmada. Entre otros puntos, le preguntaron si le habían explicado a la mujer su derecho a abstenerse de declarar, si le habían ofrecido comida y si le habían prometido que podría ver a sus hijas.

Respondió que le habían explicado las disposiciones vinculadas con el falso testimonio y su derecho a abstenerse. Negó que le hubieran ofrecido mercadería o prometido el contacto con sus hijas y aclaró que fue ella quien manifestó que quería verlas. También señaló que, al terminar la entrevista, la mujer pidió que la llevaran a su domicilio.

Además, la vulnerabilidad con la que habitaba la casa de Sánchez quedó retratada en su relato: “como producto del consumo de B. de estupefaciente le habían sacado sus hijas y puestas en adopción, y B.N. dice que Sánchez fue el único que la llevó a ver a sus hijas”.

En este sentido, explicó que “todo empezó muy bien en un primer momento y después la relación se tornó tóxica, dice ella, le empezó a romper los celulares, no la dejaba tener celular”.

La mujer le habló al investigador de violencia psicológica pero física también: “la golpeó tres veces, una peor que la otra dice y ella dice, "yo pensé que la primera había sido la peor, pero con la tercera yo quedé en cama, estuve tres días en cama, no me podía parar, producto de esas golpizas perdí la dentadura”.

Además, indicó que como tenía un celular escondido pudo alertar a un hombre, que luego quedó acreditado en escuchas telefónicas que siguió en contacto con Sánchez para pensar en su estrategia de defensa. En aquel entonces el hombre avisó a la Policía pero a la llegada de los efectivos, como ella no se podía levantar, “Sánchez la llevó a la fuerza hasta la ventana que da a calle Copahue, de la cual hablábamos recién, que está en el primer piso. Bueno, ahí hizo que ella se asome por esa ventana y que diga que está todo bien y que se vaya la policía”.

"No podía hablar mucho porque me dolía todo, pero intentaba decirle a los policías que me ayuden, pero bueno, no me entendieron lo que yo estaba pidiendo”, le dijo N.B. al investigador, por lo que se quedó en la casa de Sánchez sin alternativa.

El investigador describió que ella refierió que la hacía trabajar en la gomería, que no le pagaba por el trabajo, que la trataba mal delante de los clientes, que sufría mucha violencia psicológica.

“Le hacía sentir un inútil, que todo le echaba la culpa a ella de lo que pasara, ella dice que le tenía terror cuando él hablaba”.

La defensa de Sánchez intentó que la ex pareja no declare

“Nos comenta que había sido contactada por la defensa de Sánchez en una oportunidad en la calle, por una persona de nombre Miguel y le dijo si quería si podía declarar a favor de Sánchez para poder lograr la prisión domiciliaria”, señaló.

Ante estas situaciones, el investigador dijo cuál fue el razonamiento que expresó ella: "sabía que si declaraba a favor de Sánchez iba a ser una mentira, porque ella iba a tener que mentir con respecto a todo lo que nos había dicho y ella quería que se sepa la verdad". “Aparte de eso, un amigo le dijo que tenga cuidado si declaraba un falso testimonio porque podía tener algún tipo de inconveniente penal”, aseguró.

En tanto, el investigador indicó que la fiscal del caso decidió entrevistarla también en la fiscalía y también que pueda ser asistida por la oficina de atención a la víctima. Sin embargo, no pudieron ubicarla hasta, justamente, el día del Ni Una Menos.

“Esto fue el 3 de junio a la cual nosotros la trasladamos a B. a la oficina. Bueno, cuando llegamos a la a la fiscalía me dijo que que se ponía nerviosa, que bueno, en el primer momento no tenía teléfono, en ese momento sí tenía un teléfono, que se sentía mal, que se quería ir, que cuánto tiempo faltaba y justo la fiscal estaba con otro testimonio, así que yo le digo, "Aguardemos un minuto que termina ahí te atiende enseguida."

Como cada vez estaba más nerviosa el investigador la llevó con la funcionaria de Atención a la Víctima. "Le dije hablá con ella que te va a hacer bien pero en ese recorrido que vamos haciendo por el pasillo de la fiscalía hacia la oficina de la licenciada, B. me dice, "Bueno, yo voy a declarar bajo el artículo 190".

Cuando citó la facultad de abstenerse a declarar al investigador le llamó la atención. "Como ella para la primera entrevista dijo que era la expareja, que estaba en situación de calle con consumo problemático de drogas, anemia crónica, 33 años, entonces cuando ella me dice que iba a declarar bajo el artículo 190, le pregunto si entendía lo que quería decir eso y por qué lo iba a hacer y me dijo, "Yo conozco mis derechos". La dejé en la oficina y después de unos minutos la licenciada dice que necesitaba la presencia policial".

Al respecto, el investigador dijo que pidió el registro de comunicaciones de B. y arrojó como resultado que había estado manteniendo comunicaciones con Sánchez en el mes de mayo.

Después, tomó conocimiento que se le había recepcionado una entrevista a B. N. por parte de la defensa realizada el día 27 de mayo del 2026 donde B. se retractaba de todo lo que había declarado en un primer momento el 13 de marzo.

"Quien le tomó la declaración fue el abogado defensor, ella decía que nunca había sufrido violencia por parte de Sánchez y que la policía la había obligado a declarar", señaló.

En tanto, el investigador dijo que se avocaron a la tarea de constatar un hecho de la declaración del 13 de marzo por lo que pidieron registro de eventos al COP para que nos informe si había habido alguna intervención en el domicilio de Copahue 1100. Les informan que un hombre se había comunicado al 101 y había pedido que vaya un móvil porque había una persona que la tenían atada y no la dejaban salir. Así llegaron a David Cuello.

La psicóloga describió una situación de angustia

Otro testimonio aportó elementos sobre el estado de la mujer cuando volvió a presentarse en la Fiscalía. La psicóloga NataliaAntimilla, del Servicio de Atención a Víctimas y Testigos del Ministerio Público Fiscal, explicó que intervino el 3 de junio, luego de que el equipo de Seguridad Personal trasladara a la mujer para una entrevista.

La profesional contó que la encontró muy afectada, hipervigilante y con pedidos reiterados de retirarse. Le ofreció pasar a una oficina más privada, tomar agua o comer algo, pero al principio rechazó las propuestas. Cuando finalmente accedió a ingresar, su estado de angustia aumentó: presentó sudoración y temblores y manifestó que intentaba controlarse.

Antimilla observó que la mujer reaccionaba con mayor confianza ante los efectivos policiales que la habían trasladado que ante ella. La mujer pidió comunicarse con una persona de su entorno para que fuera a buscarla. Cuando estaba por retirarse, dijo que tal vez aceptaría una entrevista en su domicilio porque allí se sentía más segura.

La psicóloga aclaró que no podía atribuir ese estado a una causa específica. Consideró que podía estar relacionado con la situación que atravesaba, aunque señaló que no podía confirmarlo ni descartar otras explicaciones.

Consultada sobre las retractaciones en casos de violencia de género, explicó que son frecuentes y que deben comprenderse dentro de relaciones complejas, atravesadas por distintas formas de vulnerabilidad, dependencia emocional o económica y antecedentes de violencia. También remarcó que el acompañamiento del servicio es voluntario y que ninguna persona está obligada a participar de las entrevistas.

Su declaración puso en contexto una de las discusiones centrales de la audiencia: cómo interpretar el cambio de versión de una mujer que primero relató agresiones y luego las negó, en una causa en la que las escuchas mostraron conversaciones familiares sobre qué debía declarar y qué podía perjudicar al acusado.

La jornada dejó así dos planos de una misma discusión. Por un lado, las grabaciones en las que Sánchez y personas de su entorno hablaban sobre la prueba y las declaraciones. El rol del abogado defensor para facilitar entrevistas y dinero. Por otro, el cuestionamiento de la defensa sobre cómo se obtuvo el testimonio de la expareja y la explicación de una profesional acerca de las dificultades que pueden atravesar quienes transitan situaciones de violencia de género.

Las escuchas no reemplazan por sí solas la valoración del conjunto de la prueba, pero incorporaron al debate conversaciones concretas sobre las declaraciones y el temor a perjudicar al padre. Será el jurado el que deba ponderar ese material junto con los demás testimonios y evidencias presentados durante el juicio.

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