Ordenan desconectar a un bebé: los papás se oponen

La Justicia les dio la razón a los médicos. El niño tiene 11 meses.

Inglaterra. Un bebé de 11 meses será desconectado de los aparatos que lo mantienen con vida por decisión de un juez y contra la voluntad de sus padres. Otra vez, un veredicto judicial establece en Gran Bretaña el límite entre la vida y la muerte y vuelve a dividir al país sobre el destino de un pequeño. El año pasado, el caso del pequeño Charlie Gard conmocionó a británicos y al mundo entero. Hoy es el destino de Isaiah Haastrup, internado en el King’s College Hospital de Londres, el que mantiene en vilo a todos.

En base a una decisión tomada ayer por la Corte Suprema, el pequeño deberá ser desconectado del respirador artificial. El juez MacDonald estableció que no es “del mejor interés” del niño dejarlo conectado a las máquinas de ventilación artificial que le permiten sobrevivir. Su postura coincide con la de los médicos, que recurrieron a la Justicia ante la negativa de sus padres.

Takesha Thomas y Lanre Haastrup, de 36 años, se oponen a la medida e invocan la continuación de terapias paliativas “de apoyo a la vida”. El pequeño tuvo un nacimiento crítico que le causó graves daños cerebrales que neutralizaron sus facultades motrices y lo obligan a vivir conectado a un respirador artificial. El papá del bebé no se resigna y asegura que hablará con sus abogados “antes de decir qué se hará”. Sin embargo, Fiona Paterson, representante legal del hospital, habló de elementos “abrumadores” a favor de la interrupción del tratamiento, incluso afirmando que el personal del King’s College comprende “como nadie el dolor de los padres”.

El juez, tras haber elogiado “el coraje” de Takesha y Lanre, ratificó su postura. Aseguró que examinó el caso y que está convencido, aun “con profunda tristeza”, de que no hay motivos para seguir adelante. El caso se ubica en una sutil línea divisoria entre ética, derecho y sentimientos: Isaiah, admitieron los médicos que atendieron al pequeño desde que nació, tiene un cierto nivel de conciencia pero no responde a los estímulos. “Mi opinión es que su condición no puede mejorar”, dijo tajante uno de los especialistas que brindó testimonio ante el juez. La madre, claro, piensa distinto: “Sé que es un niño que sufrió daño, pero necesita amor y atención, y puedo dárselos”.

La mamá del pequeño, Takesha Thomas, fue contundente: “Decir que está en condiciones muy graves como para no tener derecho a vivir no es justo”.

El caso que afectó a todo el mundo

El año pasado, el pequeño Charlie Gard, de 11 meses, fue desconectado por decisión de la Justicia británica, dividiendo las opiniones e incluso llegando a que el mundo entero hablara del tema, hasta el papa Francisco, quien había pedido que se les permitiera a los padres acompañar y tratar a su hijo hasta el final. Pero Charlie, que padecía el síndrome de depleción de ADN mitocondrial, un extraño desorden que inhabilita la capacidad del cuerpo para dar energía a los músculos, fue desconectado de la máquina que lo mantenía con vida. El centro pediátrico Bambino Gesú de Roma, llamado “el hospital del Papa”, se ofreció a recibir al niño y “defender” así la vida humana, pero desde Gran Bretaña negaron el traslado por razones legales. “Encomiendo al pequeño Charlie al Señor, y rezo por sus padres y por todas las personas que lo amaron”, fue el mensaje que Francisco publicó en sus distintos perfiles oficiales de Twitter unas horas después de consumada la muerte del pequeño.

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