Pablo García: el neuquino que preside el banco BICE
Por Javier Polvani
El Banco de Inversiones y Comercio Exterior (BICE) lanzó una línea de créditos para pymes frutícolas del Alto Valle con siete años de plazo de devolución y dos de gracia. “Decidimos atender dos problemas: uno es el que tiene que ver con el riesgo climático, entonces estamos tratando de financiar instalación de malla antigranizo y demás; por otro lado, queremos atender mejoras tecnológicas en plantaciones, sistemas de riego, empaque, nueva maquinaria, etcétera”, explicó Pablo García, el economista neuquino que preside la entidad.
¿Cuál es la situación financiera de los empresarios a los que apuntaron con esta línea de créditos?
Hay dos tipos de problemas: por un lado, el plazo de devolución de los préstamos, porque si los plazos son muy cortos no se alcanzan a amortizar las inversiones; y la otra cuestión es que a los distintos eslabones de la cadena (el productor, el empacador, el frigorífico y el comercializador), sobre todo a los productores, era complicado financiarlos porque su historia crediticia no era muy buena después de pasar muchos años malos. Cuando uno ve sus balances es muy difícil calificarlos para un préstamo.
¿Con esos antecedentes cómo los encuadran para financiarlos?
No miramos el balance de la empresa, su situación patrimonial, sino que nos enfocamos en el valor del activo. Estimamos cuánto vale la chacra y cuánto cambiaría el valor de ese activo con la inversión que le vamos a financiar y en función de eso asignamos el crédito.
¿Qué garantías se les exige a los productores que seleccionan?
Depende del tipo de proyecto. En los casos de que el diferencial del valor del activo les da muy bien y tienen un flujo garantizado con contratos de venta firmados en los que podemos prestar directamente sin garantía. En otros casos exigimos garantías hipotecarias de las fincas. Hay otros casos que contemplan a productores integrados a la cadena, en los que el que compra la producción, el acopiador o empacador, sale como fiador del productor primario. Para los proyectos que involucran la compra de maquinarias, lo que se suele usar como garantía es la prensa sobre el bien que se compró
¿Qué los decidió como banco a enfocarse en una línea de créditos para los fruticultores del Alto Valle, que atraviesan una situación muy compleja de rentabilidad?
Estamos trabajando de forma muy coordinada con los ministerios de Producción y Agricultura para asegurar que el entorno de nuestra labor, que es financiar inversiones, funcione.
¿La Provincia tiene alguna participación?
Neuquén firmó un convenio por el cual la provincia bonifica hasta seis puntos de nuestra tasa, que ya es buena, porque ronda el 18% a siete años.
¿Tienen algún parámetro para medir la recepción de parte de los productores?
Dispusimos la línea sin hacer publicidad para medir el interés que generaba, si funcionaba o no. Ya tenemos 13 proyectos aprobados, por más de 100 millones de pesos, que surgieron por demanda espontánea si se quiere. Se sumaron empresas que conocían el banco, otras que se enteraron porque fuimos mucho a la zona para testear si el instrumento funcionaba. La verdad es que nos sorprendimos con el buen funcionamiento inicial.
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