Por Vicky Chávez
Neuquén > “Io sono figlio di Don Bosco" (Soy hijo de Don Bosco), decía asiduamente el padre Jacinto Stábile. El 11 de enero de 1989, al término de sus ejercicios espirituales, expresó "Mamma sono tanto felice perque ritorno da te”. A los dos días falleció dejándonos las semillas sembradas.
La gran obra del padre Stábile fue surgiendo de a poco. Salesiano de alma, su meta era la creación de escuelas parroquiales para la formación cristiana de niños y jóvenes. Su propuesta era “Evangelizar educando”, recordó el padre Juan San Sebastián, cuando era secretario Canciller de la diócesis de Neuquén. Entre tantos proyectos, junto al padre Graziano planeaban concretar una Escuela de Artes y Oficios para los chicos más pobres.
Escribir su vida y obra fue un gran desafío. Fueron numerosos los testimonios de su vida que pudimos recoger para homenajearlo.
La revista “Sembrando”
Cada año el Colegio Parroquial “Nuestra Señora de Luján” publicaba la revista “Sembrando”, esperada con ansias por los fieles. Hoy recordamos sus páginas, que guardan las huellas dejadas por el padre Stábile.
En la primera hoja del primer número de la publicación podemos leer la parábola del sembrador de Lucas, 8-4: “Un sembrador salio a sembrar la semilla/ Y al esparcirla, algunos granos cayeron al/ borde del camino, donde fueron pisoteados/ y los comieron los pájaros./ Otros cayeron en un terreno rocoso, y/ apenas habían brotado, se secaron,/ porque les faltaba humedad./ Otra parte cayó entre espinas/ y al crecer éstas, la ahogaron./ Y otra cayó en tierra fértil,/ creció y dio el ciento por uno”.
Seguidamente, el padre Stábile realizó la explicación de la parábola: “La semilla es la Palabra de Dios. La buena tierra son los que oyen la Palabra de Dios, la retienen en sus corazones bien dispuestos y gracias a su perseverancia, producen frutos”.
La revista guardaba la siguiente dedicatoria: “Al Vicario de Cristo en la tierra, al Jefe visible de Nuestra Madre Iglesia, al Padre y Pastor de las Gentes, su Santidad Paulo VI, los superiores y alumnos de este Colegio Parroquial Nuestra Señora de Luján expresan el afecto filial y la obediencia devota”.
Palabras de Jaime de Nevares
“Sembrando es la palabra que define ajustadamente lo que realizan el padre Jacinto Stábile y sus valiosas colaboradoras, las maestras en la Escuela Parroquial Nuestra Señora de Luján, Colonia Centenario. Siembran semillas de bien, virtud, de alegre cumplimiento del deber, de verdadero patriotismo y de sincero amor de Dios y del prójimo, que sintetiza y comprende todo lo demás. Dios Bendiga a quienes llevan adelante una obra tan fecunda".
Escuela parroquial
Las primeras aulas de la Escuela Parroquial Nuestra Señora de Luján en Centenario fueron fundadas por Jaime de Nevares, el 22 de marzo de 1964.
La escuela siempre recibió la colaboración del gobierno provincial, de la comuna local, de todos los habitantes de Centenario y de otras instituciones y personas particulares, lo que hizo posible su crecimiento.
Cuando se editó este primer número de la revista, la escuela contaba con ocho aulas, con una galería de 29 x 6 metros, y de dos instalaciones sanitarias, además del local para los niños del jardín de infantes.
El padre Stábile agradecía, en esa oportunidad, a las autoridades, a las maestras, a los miembros de la Cooperadora Escolar y a todos los que contribuyen para que esta escuela vaya formándose en las esperanzas de la Iglesia y de la patria.
La revista ilustra con fotos la excursión realizada por las maestras de séptimo grado a Plaza Huincul, el encuentro en dicha excursión con el obispo Jaime de Nevares.
Tierra de progreso y de riqueza
“Centenario nos muestra a cada paso su belleza sencilla, sus viviendas vistosas, su alegría sin par.
A Dios le pediremos la gracia de que siempre haya en este rincón los hombres que lo lleven al triunfo, a la victoria, poniendo en su tarea su fe y su amor.
Estamos viviendo en una zona que con su extensa red de canales de regadío está proporcionando una inagotable fuente de recursos en un radio considerable de nuestra región que hace sentir su influencia en todo el país, está comunicado por rutas pavimentadas. La fertilidad de sus tierras y el trabajo tesonero de sus hombres producen una gran riqueza frutícola. El oro negro fluye en varios pozos que perfora el personal de YPF.
Todo esto es nuestro orgullo, toda riqueza dada en abundancia por Dios.
No olvidemos que estamos en la zona del futuro, de la obra del siglo, el Comahue, donde El Chocón está adquiriendo ya resonancias mundiales.
En el Alto Valle del Río Negro las obras de regadío artificial sobre la base del dique Contralmirante Cordero, se realizaron entre 1916 y 1921, se fueron completando a lo largo de los años.
Ya hay más de 57.000 hectáreas. En cultivo y el desierto se ha transformado en un vergel que constituye el más extraordinario centro de producción de frutas y hortalizas del país.
Centenario: eres el sueño de Don Bosco, hecho realidad. Eres pujante y fuerte en su tan soñada Patagonia, y te has convertido ya en un emporio, no tan solo del país, sino del mundo entero”.
La Revista también está enriquecida por el aporte de otros escritos realzando la labor de los pioneros.
Primeras maestras
Las fotografías son el elemento indispensable cuando de narrar la historia reciente se trata. Todas ellas logradas por la generosidad de los propios actores sociales o de sus familiares.
Una de esas fotografías nos da cuenta del primer personal docente que acompañaba al padre Stábile en 1968. En esa imagen están Nieves Franzán, Alicia García, Mary Larrazabal, Isabel Clancy, Cristina Micolich, Nélida López, Griselda Vega, Clelia B. de Akrich, Ana Micolich, Graciela López, Blanca Franzán y Mirtha Arabarco.
Cabe aclarar que dos de estas maestras, Blanca y Nieves Franzán, son sobrinas de otro gran salesiano el padre Pedro Giacomini.
Los primeros egresados de la escuela cumplieron sus Bodas de Plata, realizaron una fiesta a la que fueron invitadas sus maestras.
Rezar, siempre rezar
El padre Stábile era fidelísimo a la liturgia de las horas del Oficio Divino. Algún hermano sacerdote solía llegar cada tanto desde el oeste pampeano para pasar algunas horas contigo. Confesaba que le servía de retiro espiritual.
Sus conocidos dijeron que “visitarlos era abrevarse en la espiritualidad refrescante y límpida del Evangelio y gozar de su bondad, paz y ocurrencias.
En sus oraciones no faltaba el tema vocacional: era una obsesión oportuna e importunamente, a tiempo y a destiempo.
“Qué feliz se sentía cuando alguno daba señales de asentimiento a su insistente insinuación. Soñaba y propalaba a los cuatro vientos la buena noticia de un futuro santo sacerdote para Centenario”. Y ¡qué desazón cuando el candidato cambiaba de rumbo. Un ex alumno recordó la viva adhesión a San Juan Bosco, a María Auxiliadora, a Jesús Sacramentado.
San Sebastián habló de “una devoción casi proselitista a María Auxiliadora y a Don Bosco”.
Video homenaje
Una de las maestras que acompañó al padre Jacinto, Nélida María López Zamora (Marucha), hija de pioneros españoles asentados tempranamente en Centenario, nos proporcionó un video realizado por personal de la Escuela Parroquial en donde a través de testimonios cercanos al padre, lo homenajearon y ensalzaron su obra.
El video representa la inmensidad de la misión salesiana del padre Stábile, quien no se amedrentó ante la adversidad. Nunca paró, nunca se detuvo, siguió siempre adelante para cumplir con el sueño de la parroquia, la escuela y el gimnasio.
Uno de sus amigos contó que cuando llegó con su andar ligero, su sotana y su valija roída por los años, era 1959, todos se preguntaban “cómo iba a ser este cura”. No se imaginaban que su labor iba a ser inmensa con el transcurso del tiempo.
Otros dijeron: “Iba con su bicicleta, con el frío, tenía tanto fuego en su interior”. De a poco la comunidad lo fue conociendo como el “cura gringo”.
“Cuando la Casa Parroquial se edificó, de ladrillos y pintada a la cal, allí vivía el padre Stábile”, relató una de las maestras.
Visitaba zonas cercanas a Centenario, atendía a los pobladores de Añelo, Aguada San Roque, Auca Mahuida y San Patricio del Chañar, a quienes les daba la misa.
En la temporada de verano iba a tomar baños a Copahue y amaba la pesca como lo atestiguaron sus amigos Natalio Siliquini y Luis Della Gáspera.
Dos de sus obras no las pudo inaugurar: el gimnasio –que llevará su nombre– y la radio, que quedó pendiente.
Imposibles de enumerar todos los sentimientos de agradecimientos que contiene el video que en su homenaje realizaron sus maestras.
Sus restos
Los restos del padre Stábile reposan en el frente de la iglesia parroquial, como recuerdo perenne de que Centenario está enraizado desde sus albores en la fe, en Cristo y en María a través de la obra del “curita gringo” que “hizo todo para todos” y que se hizo querer por todos. La iniciativa surgió de inmediato y espontáneamente de autoridades y del pueblo.
Sus compañeros lo despidieron dando gracias a Dios por lo que fue e hizo por todos ellos.
Se pidió una oración por el eterno descanso de este buen sacerdote salesiano y rogaron para que Dios envíe otros obreros con su mismo temple.
La del padre Stábile es un claro ejemplo de vida abnegada, generosa, en pro de la vida cristiana. Su carácter no se doblegó cuando de lograr el bien de sus ideales cristianos se trataba. Recordemos y honremos su nombre.
Sembrando
"Hay que luchar por todos los que luchan,
hay que pedir por todos los que no imploran,
hay que hacer que nos oigan los que no escuchan,
hay que llorar por todos los que no lloran,
hay que ser abejas, que en la colmena
fabrican para todos dulces papales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento que siembra flores,
lo mismo en la montaña que en la llanura.
Y hay que vivir la vida sembrando amores
con la vista y el alma siempre en la altura.
Hay que vivir sembrando, siempre sembrando.”
Estas hermosas palabras de Blanco Belmonte ilustran y acompañan todos los pensamientos cristianos que están escritos en la revista Sembrando. Las hacemos propias y honramos, con ellas, la memoria del padre Jacinto Stábile.


