Macri le puso el vice a Quiroga. El intendente, por los afiches que hay en la ciudad, coquetea también con otros presidenciables como Massa, Sanz y Cobos. Con De la Sota hizo lo propio el año pasado.
El senador Pereyra, 24 horas después de sumarse de lleno a la campaña de Gutiérrez, anunció que apoyará a Massa. Sapag sigue manteniendo un buen vínculo con Cristina, y en el acto de refinanciación de deudas provinciales fue uno de lo más afectuosos con la Presidenta cuando pasó a firmar. Rioseco directamente se vende como “el” candidato del modelo K.
En 2015, Neuquén tendrá el primer gobernador electo del país, por lo que los ojos de la política nacional no estarán ajenos a lo que ocurra durante estos tres meses. Incluso, hay quienes ya pretenden vender el frente Pechi-Macri como un ensayo de cara a octubre.
Sin embargo, estas alianzas y relaciones poco influirán el 26 de abril. ¿Por qué? Ha quedado demostrado a lo largo de la historia que no existe una tracción desde afuera de la provincia. El neuquino vota por cercanía y por pertenencia.
La pertenencia está vinculada a un partido como el MPN, que tiene 110 mil afiliados en una población de 550 mil. Una estadística tan inédita como impactante que sustenta la imbatibilidad histórica cuando se vota para cargos ejecutivos. Y en cuanto a la cercanía, los neuquinos, cuando entran al cuarto oscuro, saben entre quiénes están eligiendo. Gutiérrez es el sucesor del proyecto de Sapag y es parte de la mesa chica. Quiroga y Rioseco son los intendentes de las dos ciudades más grandes de la provincia. Está claro que a los candidatos locales no les hace falta que venga un dirigente de afuera a levantarles la mano para conseguir más votos.


