BRASILIA
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, envió ayer tropas federales a Recife, una de las 12 sedes del mundial de fútbol, para atajar la inseguridad generada por una huelga de policías que lleva tres días y que derivó en saqueos a comercios de electrodomésticos y había facilitado una ola de asesinatos en las últimas 48 horas.
El envío de efectivos de la Fuerza Nacional de Seguridad fue pedido en la noche del miércoles por el gobernador del estado de Pernambuco, Joao Lira Neto.
El paro, iniciado el martes, fue declarado ayer ilegal por la Justicia de ese estado nordestino, que ordenó el inmediato regreso al trabajo de los policías y bomberos, que reclaman un aumento de entre un 30 y un 50 por ciento en sus salarios.
El gobernador de Pernambuco, sin embargo, afirmó que el Estado tiene “límites fiscales y legales” que le impiden atender las peticiones, y prometió que adoptará medidas para garantizar “el orden y la seguridad” de los ciudadanos.
Promesas
Pese a las promesas de Lira, la Municipalidad de la ciudad de Abreu e Lima, vecina de Recife, decretó ayer día feriado, después de una ola de saqueos a comercios iniciada en la noche del miércoles.
Por falta de presencia policial, muchos comercios cerraron sus persianas por pánico, pero igualmente hubo saqueos y actos de vandalismo. Según medios locales, en pocas horas hubo 7 asesinatos y varios ómnibus fueron asaltados y usados para bloquear calles y avenidas. Once personas quedaron detenidas por robos.
En este contexto de agitación social, más al sur del país, unos 4.000 “sin techo” tomaron ayer las calles de San Pablo en al menos nueve puntos diferentes, y bloquearon el tránsito con barricadas.
Esta renovada ola de protestas se registra cuando faltan apenas 28 días para que la ciudad reciba el partido inaugural del Mundial de Brasil 2014.
“Aprender a convivir con los conflictos”
BRASILIA
La presidenta Dilma Rousseff afirmó ayer que Brasil es un país “de conflictos” y que debe aprender a convivir con ellos, en lo que parece una referencia a las protestas contra el Mundial de Fútbol que se desarrollaron ayer en varias ciudades.
“No negamos los conflictos, tenemos que aprender a convivir con ellos y no hay ninguna vergüenza. Vergonzoso sería no reconocerlos y no buscar soluciones”, señaló Rousseff en un encuentro en el que sindicatos y empresas firmaron un pacto en favor del “trabajo decente” en el mundial.
El documento, suscrito por dirigentes sindicales y empresariales, establece un compromiso en campañas de combate al trabajo infantil y la explotación sexual, y de respeto a las normas laborales durante el torneo.
La firma del texto coincidió con una jornada de manifestaciones convocada por organizaciones y movimientos sociales que rechazan el elevado gasto público en el evento de la FIFA.
A modo de réplica, Rousseff aseguró que los brasileños se quedarán con “el legado del mundial”, porque “nadie que venga” a la gran cita del fútbol “se llevará consigo aeropuertos, puertos, obras de movilidad urbana y estadios”.
Una de las 12 sedes del torneo
Recife, ubicada en el noreste de Brasil, es una de las 12 ciudades sede del Mundial de Fútbol Brasil 2014.
Recibirá cuatro partidos de la fase de grupos (Costa de Marfil-Japón, el 14 de junio; Italia-Costa Rica, el 20; Croacia-México, el 23, y Estados Unidos-Alemania, el 26), además de un duelo por los octavos de final, el 29 de junio.
Brasil espera alojar a unos 600.000 turistas extranjeros durante el torneo de fútbol, además de los tres millones de brasileños que viajarán dentro del territorio para seguir los distintos encuentros del evento.


