Las noticias sobre la existencia en la ciudad de remises sin la habilitación legalmente adjudicada y de conductores con licencias de conducir falsificadas abren más de un frente para el análisis. La respuesta a cada uno de estos frentes debiera supeditarse a una cuestión de fondo: la seguridad para los vecinos que usan los servicios en cuestión y, más, los que conviven con ellos aún sin ser usuarios.
Si se pueden truchar licencias para conducir y también acreditarse habilitaciones para remises por fuera de los canales legalmente instituidos, no hay motivos para estar seguro cuando se viaja en coches de alquiler, ni transitando al lado de un conductor que podría tener un registro sin haber dado pruebas de su idoneidad para pilotear.
Para darles tranquilidad a los vecinos es que deben atenderse cuanto antes todos los frentes que se abrieron con la difusión de la existencia de irregularidades en estas materias que son caras al tránsito de la ciudad.
La Municipalidad tiene que despejar lo más rápido que pueda la idea de que estas irregularidades pueden pasar. Ayer, el Concejo Deliberante indagó al jefe de Servicios Públicos, Fernando Palladino, sobre los alcances de las irregularidades.
Si bien el funcionario dijo que se tomaron los recaudos para evitar que sigan las irregularidades, desde el MPN plantean la necesidad de modificar la ordenanza correspondiente para asegurar que sea imposible truchar licencias que parezcan legales. Y la Justicia tiene que expedirse en tiempos lógicos sobre los presuntos delitos cometidos y, en caso que corresponda, sancionar a los autores.
Todo para tranquilidad de los vecinos que conviven con estas situaciones.


