Desde el municipio capitalino salieron a sacar pecho con datos de que aumentó casi un 20 por ciento la cantidad de pasajeros del transporte público y lo relacionaron con una mejora en el servicio. Sin adentrarnos en qué se considera una buena prestación, hasta ahí sólo se trata de números y de una interpretación favorable y a conveniencia de quien la aporta. Sin embargo, llaman muchísimo la atención las palabras del subsecretario de Transporte y Tránsito, Fernando Palladino, quien asegura que si esta situación se sostiene en el tiempo “va a permitir mantener la tarifa” actual. El funcionario argumenta que en el futuro las variaciones en los costos de las empresas se compensarán con este incremento de usuarios.
Palladino dijo que el aumento de pasajeros hará que no suba más el cole cuando en 10 meses ya subió 72%.
Parece una broma. Y de mal gusto. Hace tres semanas, el boleto subió 40 por ciento en Neuquén capital, en un tarifazo muy cuestionado porque hay muchas quejas con las frecuencias y la calidad del servicio. También hubo un aumento del 32% a fines de abril del año pasado.
El 40% que se aplicó a partir del 1 de febrero fue por un decreto del Ejecutivo y no pasó por el Deliberante, que en unos meses tendrá que analizar la estructura de costos de Autobuses Santa Fe y Pehuenche para ver si es necesaria otra suba.
Es una fija que, como el 2017 es electoral y en la ciudad se renueva la mitad de las bancas del Concejo, no habrá más modificaciones en el valor, ya que se gastaron los “cartuchos” a principios del año.
Entonces, ¿por qué saca pecho Palladino si apenas unos días atrás se les dio un golpe al bolsillo a los neuquinos de a pie con una cifra muy superior a la que se maneja en las paritarias? Decir que no va a aumentar más la tarifa en este momento, al menos, suena ridículo.


