El clima en Neuquén

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La Mañana

Rehenes de un clima nacional

El clima sindical, sobre todo en el docente, está cada vez más enrarecido. El Gobierno y ATEN no pueden ponerse de acuerdo en una cifra salarial que les cierre a todos. Pareciera que ninguno de los dos actores tiene la autonomía suficiente y que están condicionados por el contexto nacional, tanto político como económico. En primer término, el gremio. En plena lucha nacional de Roberto Baradel (Suteba) no quedaría bien que el sindicato neuquino cierre su propio conflicto si no hay paritarias nacionales, a menos que haya una oferta extraordinaria, algo que asoma raro. Pero del lado del Gobierno la situación parece ser más crítica. El gobernador, Omar Gutiérrez, ha instruido a sus ministros a replicar una receta de acuerdo salarial que empezó con ATE, un gremio que parecía que iba a llevar sus medidas a fondo y se quedó en el amague. Es que una suma en negro de 6 mil pesos desactivó el conflicto y dejó a los docentes solos y con los porteros trabajando en las escuelas, algo que no sucedió el año pasado. El sindicato estatal dio el visto bueno para actualizar los salarios, con el indicador de la inflación, que confecciona un organismo provincial. El gremio selló un pacto de confianza con el Gobierno para creer en la fidelidad de los números, donde se estima una inflación anual de entre 20 y 25 por ciento. Pero si el gobierno provincial tuviera la liquidez para cerrar un acuerdo salarial que conforme a ATEN, difícilmente pueda hacerlo. Se sabe que hay un gran acuerdo nacional que no permite pasarse de los límites para no descontrolar las negociaciones. El sindicato docente busca romper con esa lógica en medio de un debate social que se pone tenso, con sobreactuaciones y tiempos que se dilatan.

ATEN y el Gobierno están limitados por el contexto nacional. Hay un tire y afloje que se hace eterno.