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La Mañana

Rescatan la historia del «Schindler» salvadoreño

Fue un ex diplomático, muerto en la pobreza en 1977, que salvó la vida de miles de judíos.

Se trata del coronel José Castellanos, quien ayudó a escapar de los campos de concentración a través de certificados de nacionalidad salvadoreña.

San Salvador > Un ex diplomático salvadoreño que durante la Segunda Guerra Mundial salvó la vida de miles de judíos en los campos de concentración nazis y murió hace 31 años en la pobreza y el olvido, es rescatado ahora por una comisión oficial.

Se trata del coronel José Arturo Castellanos, quien fue destacado en el consulado de Ginebra, Suiza, entre 1942 y 1945, cargo desde el cual ayudó a judíos a escapar de los campos de exterminio dándoles certificados de nacionalidad salvadoreña.

Obra

El redescubrimiento de la obra de Castellanos, quien murió en la pobreza y en el olvido en 1977, fue posible gracias a una serie de circunstancias, entre ellas el hallazgo realizado por un historiador y miembros del cuerpo diplomático.

La Cancillería salvadoreña nombró una comisión especial para investigar el caso y solicitar el reconocimiento ante el tribunal israelí del Museo del Holocausto Yad Vashem, que tiene su sede en Jerusalén.

Castellanos estudió en la Escuela de Guerra de Turín, Italia, en los años 30, y ocupó una de las jefaturas del Estado Mayor salvadoreño hasta que el gobierno de Maximiliano Hernández Martínez lo envió a Europa con la misión de comprar armas.

De aquel viaje no regresó porque Hernández Martínez veía en él a un rival político y prefirió nombrarlo cónsul general en Liverpool, Inglaterra. Luego, el militar fue designado diplomático en Hamburgo y finalmente en Ginebra, donde entabló amistad con el empresario rumano Gyorgy Mandl.

Mandl, que adoptó el nombre de George Mandel-Mantello, le pidió ayuda a Castellanos para salvar a su familia de la deportación a los campos de concentración nazis.

De acuerdo con los archivos nacionales, Castellanos creó el cargo ficticio de primer secretario en el consulado de Ginebra para proteger a Mandel-Mantello, quien le propuso salvar la vida de otras familias judías en la Europa oriental.

«Y así fue como Castellanos empezó a emitir certificados de nacionalidad salvadoreña para salvar a unos y luego a otros, y otros», relató el diplomático Ernesto Arrieta Peralta, miembro de la comisión especial investigadora.

Los ahora llamados «papeles de la libertad» fueron certificados de nacionalidad salvadoreña emitidos a favor de grupos familiares, pero nadie sabía de su existencia hasta que el historiador Carlos Cañas-Dinarte encontró copia de los documentos en los archivos nacionales en San Salvador.

«En 1999 consulté un fondo que se llama Migración 1942 y, en medio de papeles de gente que iba a la región centroamericana, empezaron a aparecer estos expedientes de personas judías de origen polaco, búlgaro, rumano, que solicitaban ser reconocidos como salvadoreños», contó Cañas.

Acerca de la saga de Castellanos poco se sabe, salvo que en 1972 el escritor Leon Uris visitó El Salvador en busca del hombre que rescató judíos en la Segunda Guerra Mundial. Aquella visita conmocionó a la sociedad salvadoreña de la época.

Recompensa

El coronel Castellanos ofreció una pequeña entrevista a Radio Nacional en 1976, un año antes de su muerte, donde reveló la operación que montó en Europa, pero el caso pronto volvió al olvido.

Años más tarde, de forma aislada, aparecieron sobrevivientes del Holocausto en la embajada salvadoreña en Israel para agradecer por la emisión de los certificados de nacionalidad.

Una de las hijas del diplomático, Frida García Castellanos, consideró que el origen de esta historia fue la relación entre dos amigos, uno en peligro y el otro ayudándolo. «Cuando supe de la historia después de la visita de Leon Uris, le dije: - papá, ¿por qué nunca lo contaste? ¿Y sabe qué me dijo?: - Porque cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo. Para él no fue nada ni heroico, ni espectacular».