Se vienen más aumentos en los combustibles

La suba de la cotización del petróleo, el tipo de cambio, el incremento de los impuestos y de los biocombustibles empujan los precios en los surtidores. Las refinadoras aseguran que aún están por debajo del punto de equilibrio.

POR CRISTIAN NAVAZO / Especial

Pese a que los combustibles acumulan una suba de más del 60%, en lo que resta del año los precios seguirán en ascenso. El gobierno nacional intenta frenar los incrementos por su impacto directo en la inflación y en el ánimo de los consumidores, pero las refinadoras aseguran que aún están por debajo del punto de equilibrio.

Si bien trascendió que la Secretaría de Energía está consensuando con las cámaras de expendedores un plan para marcarles la cancha a las petroleras y reducir su poder de fuego, fuentes del sector refinador señalaron a este diario que aún persiste un desfase de casi el 30 por ciento entre los costos y los precios en los surtidores.

Otra fuente de una importante productora de combustibles, más cautelosa, indicó que la brecha a cubrir es menor, aunque prefirió no dar precisiones ante la incertidumbre de dos variables centrales a la hora de definir los precios de los combustibles: la cotización del dólar y el valor del barril de petróleo. Sin embargo, ratificó que habrá más aumentos hasta fin de año para terminar de realizar el pass through e iniciar 2019 en un punto de equilibrio. Según la conducción de la Secretaría de Energía, ese punto ya se logró con los últimos aumentos, y considera que las refinadoras abusan de su posición dominante.

Desde el sector empresarial argumentan que hay cuatro variables que presionan sobre los precios de los combustibles y que durante 2018 todas estuvieron en alza:

1. La materia prima: las refinerías compran el petróleo en el mercado interno en pesos pero con una cotización en dólares. Entre enero y septiembre el barril de crudo Brent, de referencia para el petróleo de calidad Medanito, aumentó un 130 por ciento, alcanzando los valores más altos de los últimos cinco años. El petróleo incide en el 80 por ciento del costo de la elaboración de los combustibles. El 20 por ciento restante son gastos de valor agregado, logística y comercialización.

2. Dólar: como el principal insumo para producir combustibles está dolarizado, la devaluación del 110% que sufrió el peso en lo que va del año tiene impacto directo en las naftas y el gasoil.

3. Impuestos: uno de los principales componentes del precio final que pagan los consumidores a la hora de cargar el tanque son impuestos. Con la última reforma tributaria, se introdujo el tributo a las emisiones de dióxido de carbono y se estableció que el Impuesto a las Transferencias de los Combustibles pasara a ser un gravamen fijo que se actualiza trimestralmente de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Es decir, aumenta a medida que sube la inflación, que este año superará los 40 puntos.

4. Corte de biocombustibles: el precio del biodiésel que se mezcla con el gasoil y el bioetanol que se aplica a las naftas es regulado por la Secretaría de Energía. En septiembre autorizó una suba del 17% que impactó en los combustibles.

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La combinación de esas cuatro variables, junto con la decisión de Juan José Aranguren, cuando ocupaba el sillón del Ministerio de Energía de la Nación, de liberar los combustibles al juego de la oferta y la demanda, en un mercado altamente concentrado, explican las subas permanentes en las estaciones de servicio.

Aranguren liberó el mercado con un dólar en torno a los 18 pesos y el Brent alrededor de 55 dólares. Hoy la moneda estadounidense cotiza en torno a los 38 pesos y el crudo a unos 84 dólares.

Las refinadoras aseguran que, medidos en dólares, hoy los precios de los combustibles son los más bajos de la región, aunque también se devaluaron los salarios de los consumidores. Desde una de las principales empresas confirmaron que las últimas semanas los usuarios se comenzaron a volcar hacia opciones más económicas como la nafta súper, en detrimento de las premium.

En este escenario, cada compañía juega su estrategia para lograr rentabilidad. YPF, que detenta el 55% del market share, opta por tener los precios más bajos que la competencia para obtener una mayor porción del mercado. Shell, por caso, que comprende al 17 por ciento de las ventas minoristas, tiene los precios más altos porque apunta a un consumidor que elige pagar más bajo la percepción de que está consumiendo un producto de mejor calidad. Mientras que Axion, que atiende al 15% del mercado, se ubica en un término medio en cuanto a precios. Pampa (ex Petrobras) y Oil tienen menor incidencia.

En mayo, Aranguren se había visto obligado a dar marcha atrás con la liberalización y había llegado a un acuerdo con las refinadoras para congelar los aumentos hasta el segundo semestre del año. Sin embargo, todas las variables y también ese entendimiento volaron por el aire con la brusca devaluación del peso y el ex CEO de Shell terminó fuera del gobierno. En ese entonces, el dólar estaba a 28 pesos, 10 menos que la cotización que rigió durante esta semana.

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