Todos pierden en el conflicto

El conflicto educativo parece no tener salida. Con más de 40 días de paro en el horizonte, tanto el gremio ATEN como el Gobierno están en el mismo lugar de siempre. A pesar de que muchos docentes están volviendo a las aulas a dar clases, el conflicto no se levantará legalmente hasta que el gremio lo resuelva en asambleas, con una confirmación del plenario de secretarios generales. En ATEN hay una división histórica, que por ciclos recrudece. Una cuestión ideológica de cómo encarar un conflicto y una negociación con el gobierno de turno. Hace unos días, Marcelo Guagliardo había llamado a levantar la medida de fuerza, a pesar de que “la lucha continuaba”. La idea fue anticiparse un poco al escenario inflacionario que se vino en el país y tomar la propuesta del Gobierno, de pagar dos trimestre con cláusula gatillo por la inflación, más una revisión en junio y en septiembre, algo parecido a lo que firmó ATE y UPCN la semana pasada. La propuesta no prosperó en las asambleas y el paro continuó con el sector más intransigente del gremio, hoy representado por la titular de ATEN Capital, Angélica Lagunas. En el medio hubo pases de factura lógicos hacia adentro pero poco entretenidos para la comunidad. A esta altura de las cosas, el conflicto se transformó en un caldo de cultivo para la política, en medio de una interna dentro del gobierno. Es probable que las clases se retomen en breve por defecto, después de que algunos docentes desistan por los suculentos descuentos salariales que se aplicaron. Como sea, todos perdieron en este conflicto. El Gobierno por no poder cerrarlo, el gremio por mostrarse fracturado y la comunidad por no tener acceso a la educación pública. Todo en un año preelectoral.

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