Trabajan en la fabricación de robots comestibles
Investigadores de la Ecole Polytechnique Fédérale, en Suiza, dieron a conocer los resultados sobre su trabajo en el desarrollo de robots de dimensiones reducidas (entre 3 y 5 centímetros de longitud) fabricados con gelatina y que son comestibles. Están pensados para su aplicación médica, principalmente para exploraciones intestinales, pequeñas intervenciones, llevar alimentos o liberar medicamentos en zonas concretas del tracto intestinal.
A pesar de que se consideran mecanismos artificiales, los robots de gelatina no tienen articulaciones sólidas ni dependen de la electrónica para desplazarse. En cambio, están rellenos de aire o de líquido y emplean reacciones químicas (internas o externas, con fluidos del cuerpo humano) para moverse individualmente o unirse una vez ingeridos para formar mecanismos más complejos, como unas pinzas.
Para hacer funcionar robots en el interior del cuerpo humano existen baterías y electrónica que también se pueden comer y posteriormente desechar sin riesgo. Incluso se puede producir electricidad a partir de la temperatura natural del cuerpo humano y de los ácidos del estómago, usando los jugos gástricos como electrolito. Si bien este tipo de robots comestibles está todavía en sus primeras fases de desarrollo, se espera que en el futuro lleven a cabo tareas médicas más complejas y pequeñas operaciones directamente desde el interior del cuerpo humano.
La era flexible
La mayoría de los robots suelen estar construidos con algún tipo de metal, pero los nuevos materiales y métodos de fabricación impulsan un desarrollo distinto, en el que el uso del metal es mínimo y hasta inexistente. Los robots hechos con elastómeros, materiales flexibles y elásticos, son capaces de reptar, ondular y deslizarse incluso, en ciertos casos, prescindiendo de partes rígidas. Su diseño está inspirado en la estructura y motricidad de pulpos, calamares o gusanos. Hasta pueden imitar el vuelo de un murciélago empleando como alas membranas artificiales flexibles.
¿Algún parecido más con un ser vivo? Sí, se dañan al contacto con objetos cortantes o puntiagudos y resisten mejor los golpes y las caídas. Es más, este desarrollo de la robótica se aplica a la fabricación de músculos artificiales para robots convencionales, combinando agilidad y resistencia.
Son robots de gelatina sin articulaciones sólidas ni dependencia de electricidad para desplazarse.
Un mecanismo artificial hecho de aire y agua
El hidrogel es un polímero de aspecto gomoso que está formado casi en su totalidad por agua, de modo que es casi transparente y muy flexible. Sirve para fabricar robots articulados, tal como lo demostraron los investigadores, que se inspiraron en animales marinos como octópodos y medusas. Pese a estar formados por agua, tienen partes móviles y pueden ejercer cierta fuerza con gran velocidad y agilidad. Por ejemplo, un prototipo es capaz de capturar un pez en el agua sin causarle daños gracias a la textura suave y blanda de las articulaciones artificiales. Para construirlo, se emplea el método de impresión 3D que permite construir estructuras complejas.
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