Un hombre borracho metió a su nieto en el horno y lo dejó morir calcinado. Los restos del pequeño fueron hallados por su madre cuando regresó a su casa.
El hecho ocurrió en una localidad rusa llamada Kharoy. Viktoria Sagalakov, una joven de 20 años, dejó a su hijo de 11 meses al cuidado de sus padres para poder irse de viaje.
Los investigadores creen que tanto el hombre como la mujer bebieron grandes cantidades de vodka para paliar las bajas temperaturas que se registraron por estos días en Siberia. En un momento, el abuelo nene lo tomó entre sus brazos y lo puso adentro del horno encendido.
“Los abuelos se emborracharon y mataron al bebé”, explicaron desde el Comité de Investigación regional de Rusia.
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