Un preso podría perder un testículo tras una brutal paliza

El nuevo caso de apremios fue en la U11. Lo trasladaron a Cutral Co.

NEUQUÉN
"Mi cuerpo no da más, respiro y me duele hasta el alma, no soporto un golpe más", contó el preso Maximiliano "Puma" Martínez que está en riesgo de perder un testículo tras una brutal golpiza que recibió en la U11.

El joven de 22 años cumple cadena perpetua desde el 2013 por el crimen de Jonathan Lagos, un chico de 15 años que fue asesinado de un tiro durante un robo.

La denuncia realizada por el interno apunta a la violencia y maltrato que reciben los presos por parte de los penitenciarios en la cárcel más grande de la provincia.

Desde el Ministerio Público de la Defensa ratificaron que hay certificaciones médicas que corroboran que "el interno presenta golpes en su cuerpo proporcionados por un elemento de metal circular (la puntera de acero de los borcegos) y que a simple vista se puede observar que no fueron daños autoinfligidos".

En un tono pausado pero por momentos nervioso, el condenado habló con LM Neuquén desde la U22 de Cutral Co, donde cumple su condena después de un traslado reciente, y relató el calvario que se vivió en el penal de Parque Industrial de Neuquén.

En el buzón te cagan a trompadas. Los últimos días en la U11 los pasé ahí adentro, sin agua, sin comida y sin visitas".
Maximiliano Martínez


"Me tienen que operar uno de mis testículos porque el daño ya es irreparable", explicó Martínez, que denunció a los penitenciarios de la U11 por las salvajes golpizas que le propinaron.

"Yo quiero estar cerca de mi familia, de mi hija, pero no quiero volver a la U11, mi cuerpo no soporta un golpe más. Mi estado físico no es bueno, no tengo fuerzas, pero estoy pensando en hacer una huelga de hambre para que me escuchen las autoridades", expresó el joven preso.

Las últimas semanas en la U11 las pasó gran parte del tiempo en "el buzón", como le llaman a la celda de castigo en la cárcel. "No tenía agua, comida ni visitas. Sin ningún motivo me encerraban ahí, un guardia y una oficial eran los que me pegaban continuamente", aseguró Martínez, que comparó esa situación con "un campo de concentración".

De puño y letra, desde la celda, escribió una carta donde denuncia en detalle el maltrato físico y psicológico que vivió día a día.

"Yo quiero pagar por lo que hice, pero no por una muerte, yo no lo maté", afirma una y otra vez el joven condenado.

En todo momento el joven insistió en que al adolescente lo asesinó su amigo. El otro delincuente se mató manipulando un arma cuatro meses antes del juicio en el que condenaron a Martínez.


Caso Ibazeta
El miedo de la madre

"Lo vi muy flaco, tengo miedo de que me lo entreguen en una bolsa. No quiero que mi hijo sea un Ibazeta". Llena de miedo, Susana Leiva, la madre de Martínez, hace referencia a la muerte de Cristian Ibazeta, el 21 de mayo de 2012, en su celda de la U11.

Ibazeta fue atacado muy cerca de la guardia de la cárcel, pero nadie escuchó nada. Le provocaron gravísimas lesiones con arma blanca.

Ibazeta nunca pudo hablar ni recuperarse. El jueves 24 murió. El interno era un testigo clave en la condena a tres policías de esa cárcel en un juicio por una represión en 2004.

El crimen
Lo mataron para robarle la netbook

En la noche del martes 6 de marzo de 2011, Jonathan Lagos (15) junto a otros chicos jugaba en el cordón de la vereda con una computadora portátil. Maximiliano Martínez y un cómplice menor de edad llegaron en una moto hasta la puerta de la casa -en Villa Ceferino- e intentaron apoderarse de la netbook. Ante la resistencia de Jonathan, le dispararon a quemarropa con una pistola 9 milímetros: la bala le ingresó a centímetros del corazón, le atravesó el pulmón y le provocó heridas irreversibles.

Otro adolescente que se encontraba allí también fue gravemente herido en el abdomen y logró salvar su vida en forma milagrosa.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído