Un respiro "criollo" en medio de la turbulencia

Postura oficial de Nación. El gobierno de Macri se comprometió a mantener el precio sostén del petróleo neuquino. La provincia, aliviada.

Por Fernando Castro

Alivio. El gobernador Omar Gutiérrez no utilizó públicamente esa palabra. Pero es lo que debe haber sentido apenas salió de su reunión de ayer con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Según indicó, el representante del gobierno nacional fue claro. “El precio del barril criollo no se va a tocar” fue lo que, según el neuquino, le dijo el ministro.

Junto a él estaba el secretario general del gremio petrolero, Guillermo Pereyra. El también senador del MPN había aportando lo suyo en la previa del encuentro. Con sus ambigüedades habituales, caracterizó al actual momento como la “crisis petrolera más importante de la historia”, si bien a renglón seguido puso paños fríos agregando que no se habían producido despidos.

5% es el nuevo aumento de los combustibles que esperaban los expendedores. Fue frenado por el gobierno nacional. El tema de las naftas es parte del problema del precio interno del barril. Una baja del precio debería traducirse en combustibles más baratos. Pero se complicarían las finanzas de varias provincias.

La respuesta que recibió Gutiérrez implica, al menos por ahora, que no va a cambiar el subsidio nacional al petróleo producido en Neuquén. Esto implica que el barril, que en todo el mundo se comercializa a 45 dólares, según la cotización de ayer, en Argentina se mantendrá en 67,50 dólares.

La diferencia, aportada por el Estado nacional, tiene una incidencia directa en el nivel de recaudación provincial. Por un lado, porque de bajar el aporte, eso se traduciría en una disminución de las regalías que percibe. Son unos 10.000 millones de pesos los que recibirá Neuquén por este concepto en 2016.

22 dólares por cada barril producido en la cuenca neuquina aportó el Estado. Es la diferencia entre el valor internacional, de unos 45 dólares según la cotización de ayer, y el precio estímulo, de unos 67,50 dólares. Es lo que se logró mantener tras el encuentro de Gutiérrez y Frigerio en Buenos Aires.

De este total, la mitad corresponde al petróleo producido, al valor actual, en los yacimientos de toda la provincia y en la formación Vaca Muerta, con Loma Campana como puntal de lanza.

“No hay ninguna decisión de disminuir o eliminar el subsidio”, enfatizó el gobernador, que destacó la medida, ya que “permite previsibilidad para la llegada de inversiones” y para que “las empresas sigan invirtiendo”, según dijo apenas terminó su encuentro con uno de los ministros del gabinete nacional con el que tiene más afinidad.

Según dijo, Frigerio se había reunido con el gabinete económico del presidente Mauricio Macri y allí se había tomado la decisión de no modificar el incentivo.

El gobernador además señaló que habrá una mesa de temas energéticos, para seguir, con otras provincias, temas de la industria.

En las últimas semanas, hubo versiones de todo tipo sobre la posibilidad de que Nación mantuviera esta política de subsidios. Por un lado, por las intenciones del gobierno nacional de contener el gasto público, pese a los costos sociales que esto también conllevaría. En esa línea, el precio de las naftas es un tema caliente: el valor más caro que pagan localmente las refinadoras es uno de los motores del incremento de los combustibles y el malestar de la población.

La “adecuación” del crudo al valor internacional más barato evitaría un traslado a precio tan elevado, dicen los que defienden esta posibilidad.

Al mismo tiempo, hay una suerte de encerrona en la que se encuentra el gobierno nacional: para las provincias productoras, la quita del subsidio implicaría poco menos que la antesala de un escenario de conflictos sociales.

Chubut mostró una primera foto de eso con una pueblada en Comodoro Rivadavia, en mayo, con unas 80 mil personas que reclamaron por los subsidios a la exportación de petróleo. Como en esta provincia, eran amplios sectores de la población vinculados a pymes, comerciantes, entre muchos otros, con su vida atada a los vaivenes del sector hidrocarburífero, tengan o no conciencia de ello.

La situación económica, por fuera de lo estrictamente petrolero, también ofrece algunos datos acerca de lo delicado de la situación.

La administración provincial acaba de anunciar que saldrá a colocar 2100 millones de pesos en letras para financiar deuda de corto plazo. Estos papeles permitirían un aplazamiento de los pagos con el “gancho” de una mejor tasa, para lograr que los que tienen la deuda accedan al trueque.

Al mismo tiempo, el presupuesto recibe presiones en varios frentes sindicales: la Provincia acaba de acordar una pauta salarial para sólo uno de los sectores importantes del Estado, el representado por ATE Salud, mientras decenas de organismos públicos esperan por lo suyo, en las negociaciones en ciernes.

Hacia adelante, parte de lo mejor que le podría suceder a la provincia es que se mantengan proyectos de inversión actuales.

Con todo, el panorama reviste muchas complicaciones: YPF ya anunció cerca de un 25 por ciento de recorte de sus inversiones.

La empresa es un actor primordial en la cuenca neuquina.

Por lo demás, hay un camino de interrogantes acerca de por cuánto tiempo Nación mantendrá esta política de subsidios, en un contexto en el que la mayoría de los analistas no cree que haya grandes variaciones en el precio internacional, hoy bajo por una abundancia de la producción y por factores geopolíticos.

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