Una joven madre estadounidense, de 33 años, murió por COVID-19 después de haber dado a luz a su hijo. Antes de fallecer, la mujer llegó a sostener al niño y hasta pudo despedirse de él.
La triste noticia ocurrió en Detroit, Estados Unidos. La fallecida, identificada como Erika Beccera, no tenía ninguna enfermedad preexistente que pueda haber contribuido al agravamiento de su estado de salud, según señaló su hermano, Miguel Avilez. Luego de diagnosticar a la joven con el nuevo coronavirus, los médicos decidieron inducir el parto.
"Ella pudo abrazarlo al bebé y hablar un poco con él. No estaba mejorando, así que la pusieron en el respirador artificial", comentó Avilez, al tiempo que se lamentó por la pérdida de su hermana. A su vez, comentó que nadie sabe lo que la madre le susurró a su hijo antes de que los apartaran.
Afortunadamente, el menor no está infectado con COVID-19, según resaltaron los profesionales. En contraposición, la mamá fue empeorando en su estado de salud. "Podías verla llorando, estuvo llorando hasta los últimos momentos de su vida", manifestó su hermano.
Finalmente, la familia decidió sacarle el respirador artificial. Con su partida, la joven dejó al bebé y a otra hija, de aproximadamente un año, además de su esposo. "Mucha gente dice que esta pandemia es un engaño pero hasta que no les pase a ellos o a su familia, no sabrán lo que es realmente el dolor", concluyó Avilez.
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