Una mujer de 58 murió en su cama por el monóxido

Fue en Centenario. Ya van dos víctimas fatales y 67 envenenamientos.

En lo que va del invierno, hubo dos víctimas fatales por monóxido de carbono en la región. El segundo caso se detectó el jueves a la noche, cuando encontraron muerta en la cama a una mujer de 58 años. Al lado dormía el esposo, de 72, que se salvó “de milagro”, según los médicos. El hombre permanece internado en el hospital Castro Rendón, con una alta probabilidad de sufrir secuelas neurológicas.

Este nuevo caso se suma al del joven de 20 años que falleció por inhalación de monóxido a mediados de mayo en el barrio Melipal. En esa ocasión, también una familiar cercana halló a la víctima sin vida en la cama.

Según las estadísticas epidemiológicas, hubo 67 denuncias de envenenamiento con monóxido en el primer semestre de 2018 en la provincia y cerca de la mitad ocurrieron en el sur neuquino. Cada año, se atienden unas 200 consultas por intoxicación con el letal gas y, en uno de cada cuatro casos, se corrobora el diagnóstico.

El jueves a la noche, falleció una mujer de 58 años en Centenario mientras dormía en su casa de calle Guillén al 600. El director de Bomberos de la policía, Andrés Bengolea, informó que constataron la presencia de monóxido en la habitación y recalcó que, “por lo que indican los peritos, es posible que la acumulación del gas llevara cierto tiempo y recién ahora se llegó al límite de provocar la muerte”.

18 casos confirmados

La hija de la víctima denunció el hallazgo a las 21, tras ir a ver a sus padres porque no respondían el teléfono ni los llamados a la puerta de la vivienda. Al ingresar, se topó con la macabra escena. La madre ya no respiraba y, a su lado, el padre agonizaba.

El hombre, de 72 años, ingresó al Castro Rendón con una intoxicación grave, aunque salvó su vida. Adelaida Goldman, jefa de Atención Ambulatoria del hospital, indicó que “está con un cuadro con compromiso neurológico, quedó internado y hay que ver cómo evoluciona en los próximos días”.

Confirmado

Contó que le hicieron un análisis de sangre “y se midió la carboxihemoglobina, que dio 25, un nivel que es casi incompatible con la vida, así que fue un milagro”.

Según las primeras investigaciones, la intoxicación se produjo por un calefactor que funcionaba mal. Se inició una causa judicial para determinar las responsabilidades.

Goldman señaló que “lamentablemente estamos teniendo varios casos por monóxido este invierno” y lo adjudicó “a que se está usando más la calefacción con gas, ante el incremento del costo de la electricidad”.

Recordó que el monóxido de carbono es invisible y no tiene olor. Por eso, para prevenir, hay que dejar una abertura de 10 centímetros en el mismo ambiente donde está el artefacto con combustión. Si alguien siente cefaleas, visión borrosa o mareos, la recomendación es acudir de inmediato a urgencias.

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