JERUSALÉN
El papa Francisco visitó ayer los lugares clave del judaísmo en Jerusalén: el Muro de las Lamentaciones, la tumba del fundador del sionismo y el museo sobre el Holocausto, y expresó su admiración personal por el presidente israelí, Shimon Peres, durante su último día de viaje por Tierra Santa.
También hizo una parada no prevista ante el monumento a las víctimas de atentados suicidas, al parecer a pedido del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
“Rezo por todas estas víctimas del terrorismo y por todas las víctimas del terrorismo en el mundo”, dijo el pontífice mientras apoyaba la mano en el rectángulo de piedra que conmemora a los muertos.
Durante su encuentro con Netanyahu, el primer ministro subrayó a Francisco que la valla construida alrededor de Cisjordania “salvó miles de vidas”. El religioso se había detenido el domingo de forma inesperada ante el muro y había rezado allí, en reconocimiento del sufrimiento de los palestinos. Y su paso hoy por el monumento a las víctimas de los atentados suicidas fue visto como una especie de contrapeso.
El pontífice comenzó el día con una visita a la explanada de las Mezquitas, donde se entrevistó con el gran mufti de Jerusalén, Mohamed Hussein, una figura polémica porque hace unos años justificó la violencia en la lucha contra los judíos. Por ello, el gesto del Papa no cayó bien en Israel.
También defendió indirectamente su decisión de reunirse con el gran mufti: “Mi peregrinación no sería completa si no incluyese también el encuentro con las personas y comunidades que viven en esta Tierra, y por eso, me alegro de poder estar con ustedes, fieles musulmanes, hermanos queridos”.


