Veredas pésimas, una costumbre
Las malas condiciones en que están las veredas y los pozos en las calles de la ciudad son un dolor de cabeza para quienes se movilizan en auto o a pie. Ni hablar para aquellos que deben hacerlo en silla de ruedas. Mucho más si el destino es República de Italia y Pringles, donde las complicaciones se multiplican.
"Hemos reclamado en varias oportunidades pero nadie responde. Los problemas son varios, porque las veredas están colmadas de ladrillos y no se puede andar", se quejaron dos vecinas, quienes aseguraron que en algunas oportunidades son ellas las que toman la iniciativa y deciden arreglar este espacio. Aunque en cuestión de horas, todo vuelve a la normalidad.


