Vinos de postre cuáles comprar

En los últimos años la góndola argentina de vinos creció con nuevas especialidades dulces.

Por joaquín hidalgo

Tardíos, passitos y fortificados son algunas de las opciones hoy disponibles. En esta nota, nueve recomendados.
 
El mundo del vino es mucho más complejo que la simple división entre tintos y blancos. De hecho, es fuera del ámbito de los vinos tranquilos donde la cosa gana nuevos horizontes, con tardíos, fortificados, passitos y soleras, entre otras especialidades que proponen sabores nuevos al paladar.
En países como Francia o Italia cada región tiene sus especialidades dulces. Vinos que la gente consume en cenas, encuentros o compartiendo un momento especial. Lo mismo sucede hoy en la Argentina, a otra escala. Claro, no son estilos para beber con cualquier comida. Tienen su propia gastronomía, que va de los quesos fuertes como el reblouson al azul, pasando por un sardo y hasta un pecorino, sin entrar en el campo de los patés finos, el carísimo foie gras o los saltos dulces al chocolate negro y todas sus variantes. Para probar algunas de las especialidades locales, conviene tentar algunos de estos recomendados.
 
Tardíos: forman el pelotón más grande de los vinos especiales de factura nacional. Empezaron a poblar la góndola hace una década y pronto se ganaron un espacio en las sobremesas y encuentros. La mayoría son blancos, elaborados con variedades como Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés, aunque hay algunos tintos, que representan la tendencia más novedosa en materia de tardíos. El truco es que estos vinos se elaboran con uvas sobremaduras, de forma que llegan a la bodega con más azúcar de la que pueden fermentar, y con aromas y sabores que son específicos. Buenos ejemplos de tardíos blancos son: Graffigna Cenenario Viognier (2007, $70), con excelente balance; Afincado “El Yaima” Petit Manseng (2008, $100), de una emocionante aromática frutal. En tintos, ricos ejemplares son Saurus Pinot Noir Tardío (2008, $85), primero en su especie y con paso envolvente y buena acidez, y Graffigna Centenario Malbec (2008, $70), fragante y con buen cuerpo.
 
Fortificados: durante la última década tuvieron un momento de esplendor, a contar del lanzamiento de Malamado, el primero en subir a la alta gama. Sin embargo, los vinos tipo oporto o encabezados –es decir, que son cortados con aguardiente durante su fermentación- tienen larga tradición en el país, con marcas de arraigo como El Abuelo. La nota característica de estos vinos es una acentuada dulzura en un claro contraste con una nota alcohólica bien acompasada, que le da fuego y elegancia al mismo tiempo. Ideal para acompañar quesos con hongos como stilton o azul, del revival de la década de 2000, salieron algunos ejemplares muy logrados, como Trapiche Profuso (2008, $85) cálido y arrobante, el propio Malamado (2006, $95), con un rico sabor frutal y fuego contenido por la acidez, ambos elaborados a base de Malbec. Existen fortificados blancos, también, y Familia Zuccardi acaba de lanzar al mercado Malamado Solería (2008, $130), un Torrontés que fue criado en barricas de roble al sol durante 40 meses, usando el método ibérico. El resultado es un vino ámbar, muy aromático y entre dulce y seco, grato para acompañar frutos secos.
 
Apassimentados: representan la última vanguardia en materia de vinos con azúcares. Son clásicos en Italia, en la región de Valpolicella (Verona), donde se producen algunos de los más encumbrados passitos del mundo. El secreto de estos vinos es que se los elabora con uvas maduras en su punto justo, pero deshidratas luego en paseras, tal y como se hacen las frutas secas. En ese tiempo la uva pierde hasta un 40% de su agua –y por lo tanto peso y rendimiento- y luego se elabora como si fuera un vino estándar, por lo que conservan una alta acidez, con sabores y gustos exóticos, propios de las uvas pasas. En nuestro mercado son pocas las bodegas que los producen y vale la pena probar al menos estos dos: Enamore (2010, $110) el más seco de los que están disponibles; Nuvola Dolce Torrontés (2011, $110), aromático y de alta acidez.

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