Ya anticipan un verano con poca agua en Neuquén

Las nevadas no alcanzan para llenar los embalses, pero desde la AIC aseguran la provisión del recurso.

Neuquén.- Las últimas nevadas en la cordillera mejoraron la situación de los caudales de los ríos y los embalses, pero no alcanzaron para tener un nivel óptimo de reserva de agua para la región como esperaban las autoridades.

“Ha mejorado un poco, pero este es un año extra seco. Han mejorado las condiciones de agosto, fundamentalmente en la fusión de nieve. Eso nos da garantías a nosotros de que la primavera y el verano, por lo menos hasta diciembre, vamos a tener agua”, reconoció a RTN el representante de Neuquén en la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Elías Sapag. No obstante, el funcionario aclaró que “hay que hablar de caudales restrictivos y embalses y lagos con bajos caudales”.

Había más expectativa con respecto a las nevadas del invierno. Dicen que se trata de un año muy seco.

El nivel de agua que se acumuló en las represas permitirá el riego sin ningún tipo de problemas. “Vamos a poder darle agua a la industria y a las ciudades y vamos a poder generar energía dentro de estos límites”, indicó Sapag, quien reconoció que los embalses estaban muy bajos por “obvia necesidad eléctrica”. “Hicimos los despachos en mayo esperando un invierno como cualquier otro normal. Pero este año fue distinto”, lamentó.

Indicó que para el verano, la situación no cambiará mucho respecto de la cantidad de agua que hoy tienen los balnearios de la ciudad de Neuquén. “Obviamente se encontrarán con menos agua, pero con la cantidad suficiente para que la gente se pueda bañar”, aseguró.

También dijo que en los próximos días, representantes de la AIC irán a la Legislatura a exponer cuál es la situación y el estado en el que se encuentra la cuenca neuquina. “Vamos a explicar con los técnicos todos los detalles del sistema y la cantidad de agua que se puede llegar a usar y con cuánta nos vamos a quedar”, indicó.

Recordó que todas las acciones que se tomen tienen que estar en sintonía con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) y la Secretaría de Energía de la Nación que probablemente demanden mayor cantidad de agua para generar energía para el verano, época en la cual se consume más electricidad.

También se refirió a una serie de obras necesarias para mejorar el sistema. Por caso, citó el sistema de bombeo en Centenario y otras relacionadas con las cooperativas y los consorcios de riego. No obstante, indicó que las obras en cuestión ya fueron asumidas por el EPAS y Recursos Hídricos, por lo que no habría mayores inconvenientes para el servicio de agua. “Sobre todo porque con el canal Mari Menuco podemos abastecer a Centenario”, explicó. De la misma manera, dijo que otros problemas similares se registran en Picún Leufú debido al retiro del lago por la poca cantidad de agua que tiene. Esto genera que las bombas queden expuestas y no puedan cumplir con el normal funcionamiento que requiere el servicio.

“Estamos mal, pero vamos a controlar el sistema de tal manera que a todos nuestros usuarios les demos una respuesta”. “Tuvimos algunas nevadas y no hubo gran demanda de energía eléctrica. Esto nos sirvió para guardar la poca agua que teníamos”. “La Secretaría de Energía asumió la responsabilidad de que hay muchos usuarios a los que tenemos que darles respuesta. Esa es la misma responsabilidad que les pedimos a los usuarios para que hagan un uso racional del agua”. Elías Sapag. Representante de la provincia de Neuquén en la AIC

La gente concurre a los balnearios con la llegada de los días de primavera

Con el primer día de calor después del invierno, los balnearios de la ciudad volvieron a convertirse en los principales atractivos, aunque recibieron a los vecinos con poco caudal de agua, una situación que persistirá durante el verano.

En el balneario Sandra Canale, la bajante del Limay no se ve a simple vista. Hay que prestarles atención a las costas para darse cuenta de que está más bajo que de costumbre y que perdió el brío de siempre.

En los recodos del río quedaron a la vista bancos de arena y piedras. Restos de troncos y raíces de árboles comenzaron a secarse, mientras se pudren las algas y la basura queda a la vista.

18 grados fue la temperatura máxima de ayer, según informó la AIC.

En la costa, decenas de familias disfrutaron del día, tomando sol con un mate en una mano y una factura en la otra. El humo de los asadores invadió todo el predio, abriendo el apetito de los visitantes. El retumbar de los tambores de una murga le ponía ritmo a la tarde.

En una isleta un padre intentaba enseñarles los rudimentos de la pesca a sus hijos.

Un gentío pobló el balneario Río Grande, ocupando el césped, los bancos y la sombra. Por doquier había grupos de amigos con mates y facturas.

Allí, el Limay ya no mostraba el caudal de otros años. En los lugares donde suele estar cubierto había bancos de piedra y arena, que eran aprovechados por los chicos para jugar.

La zona más complicada por la bajante es la de los clubes frente a la Isla 132. Un hilo de agua alimenta al brazo del río e impide a los palistas poder navegarlo. Para entrar y salir de la curva deben levantar los kayaks y caminar.

Frente al balneario Albino Cotro, el riacho se convirtió en un cenagal, donde los patos corren en vez de nadar. En el lecho quedan las huellas de las máquinas usadas para limpiar el lugar.

Aunque les falte agua, los ríos son elegidos por los vecinos de una ciudad más cada vez más llena de edificios. El Paseo de la Costa fue un reflejo de esto. Miles de personas se acercaron para disfrutan del sol, el verde y el aire libre. Aunque dejaron una mala: el estacionamiento se convirtió en un caos por la falta de respeto de los conductores a las señales y la poca organización del espacio.

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