Acuña vuela muy alto
Las zapatillas gastadas en el potrero/playón de la vuelta de su casa. Horas y horas de jugar a la pelota con los pibes de su barrio zapalino y con su hermano Walter, que es igualito a él. Hasta que caía la noche y su esforzada mamá Sara lo iba a buscar para la cena. Luego llegaron las canchitas polvorientas de Olimpo, Tiro Federal y Don Bosco. Allí nació la leyenda del Huevo Acuña.
El sueño que forjó en aquellos inicios se cumplió con creces. Y la realidad supera a la imaginación, a la fantasía propia y extraña si bien el pequeño Marcos le prometió a su madre una tarde “voy a jugar en la Selección”.
Lo cierto es que el Huevo empieza a consagrarse definitivamente en el plano internacional. Lo único que le faltaba al crack zapalino tras disputar un Mundial y la Copa América con la selección argentina era debutar en una Liga top europea.
Y este domingo, en un hecho sin precedentes para la provincia, hizo su presentación nada menos que en el poderoso torneo español, el mismo en el que brillan Messi y Suárez entre otras estrellas mundiales.
A propósito de La Pulga, se supo que el Huevo será uno de los pocos privilegiados en subirse al avión privado del mejor jugador del mundo, que traerá al país en los próximos días al puñado de jugadores de la selección que militan en España y fueron convocados para la doble fecha de eliminatorias, ante Ecuador y Bolivia. En ese nivel se mueve el jugador neuquino que más lejos llegó.
Es en base a talento pero también un premio a la constancia y al esfuerzo, a no bajar los brazos cuando lo rebotaban numerosos equipos porteños en las pruebas a las que viajaba juntando moneda por moneda. Hoy, el neuquino más famoso vuela alto...
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