Ahora dejen de compararlos
Maradona hubo uno solo. Y Messi es el primero en saberlo. Lo dejó en claro con sus emotivos mensajes en redes sociales tras el fallecimiento del más grande. Y también mediante el conmovedor homenaje dominguero tras su gol.
¡Muerto el Rey, viva el Rey!, reza el dicho. En este caso no es que La Pulga vaya a ocupar el trono del Diego, sino que el mejor jugador del mundo de la actualidad merece vivir en paz y que lo dejen disfrutar de su reinado en el siglo XXI.
Y en ese sentido, las comparaciones permanentes con Maradona no hacen más que complicarle la existencia a La Pulga, sobrexigirlo injustamente, cargarle una mochila pesada sin necesidad, adosarle presiones como si fueran pocas las que de por sí posee por ocupar el lugar de privilegio en el que se encuentra.
Lionel nunca va a estar a la altura de Maradona, un héroe nacional, en la selección argentina. Es más terrenal, claro. Pero aún así, sin repetir sus hazañas del Barcelona, se trata del jugador más importante de las últimas décadas en el combinado albiceleste y del goleador histórico.
No parece poco como para intentar desmerecerlo en ese incómodo e interminable debate futbolero que pretende enfrentarlo con la perfección, con el Dios futbolero.
Por el bien de La Pulga y de los amantes del fútbol, también de la selección argentina que lo necesita entero anímica y mentalmente, lo más sano y saludable sería dejar tranquilo a Messi y olvidarnos de la inoportuna comparación de ahora en más. No resultará una tarea sencilla, porque somos argentinos y tendemos a complicar las cosas y a buscarle solo defectos a los demás.
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