Alarma en la NASA por una tormenta en Marte

Hace más de una semana que se perdió contacto con un robot.

Las chances de que el robot Opportunity de la NASA vuelva a rodar por suelo marciano son cada vez más improbables. La tormenta de polvo que azota al planeta está clasificada ahora como “global”, lo que implica que se ha extendido a gran parte de su territorio. Según informa el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la agencia norteamericana, la tempestad ocupa un área equivalente a la suma de Rusia y Norteamérica. Esa situación ha puesto en alerta a la NASA.

El equipo de control de la misión no hace contacto con el explorador no tripulado hace más de una semana a pesar de los repetidos intentos de la NASA para encontrar una señal durante cada mañana marciana. Mientras tanto, el polvo que borra el sol está privando al explorador de energía eléctrica, reduciendo sus posibilidades de supervivencia.

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La tormenta avanzó hacia la otra punta del planeta, en la zona del cráter de Gale, donde se encuentra el todoterreno Curiosity, también de la NASA. En las imágenes transmitidas se percibe un oscurecimiento del cielo hasta niveles que jamás se habían registrado en el cráter. Sin embargo, a diferencia de Opportunity, Curiosity se propulsa mediante energía nuclear, por lo que la tormenta no le supone ningún obstáculo para seguir funcionando. Al menos, hasta el momento no ha tenido dificultades. Los especialistas, de todos modos, están expectantes de que la tormenta no termine afectándolo también.

La tormenta de arena fue clasificada como “global” y ocupa un área equivalente a Rusia y EE.UU. juntos

Durante la primavera y el verano marciano, es común que se registren grandes precipitaciones. Algunas veces duran sólo una semana y en otras ocasiones rodean el planeta y pueden durar hasta dos meses. En este caso, la tormenta actual comenzó el 30 de mayo y por el momento no hay previsiones que vaya a terminar a corto plazo. La tormenta de polvo es comparable en escala a una tormenta similar observada por Viking I en 1977, pero no tan grande como la tormenta de 2007 que Opportunity previamente resistió.

A pesar de todo, el control de la misión en la Tierra no espera tener noticias de Opportunity hasta que los cielos comiencen a despejarse sobre el rover. Eso no les impide escuchar el rover todos los días.

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De todos modos, lo adversa de la situación, los técnicos mantienen las esperanzas de recibir una señal de Opportunity cuando se disipe la nube de polvo. La tormenta apenas deja traspasar la luz del sol para cargar las baterías del rover, que lleva 14 años desplazándose por Marte.

--> Clave para las misiones tripuladas

La NASA está aprovechando la tormenta de arena como una oportunidad para estudiar estos fenómenos de Marte, de los que todavía se sabe muy poco. Curiosity está tomando imágenes y midiendo parámetros desde el propio interior de la tormenta, mientras las naves que orbitan el planeta la estudian desde el espacio.

Los científicos e ingenieros de la NASA esperan que conocer mejor las tormentas de polvo en Marte les permita predecirlas en el futuro, algo clave para enviar misiones tripuladas a ese planeta.

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