Cabernet Franc, el díscolo eterno que viene en franco ascenso

En Argentina empezó a pegar fuerte a partir de la década del 90, cuando llegaron clones de Francia para ser plantados, aunque está presente desde el siglo XIX.

POR JOAQUIN HIDALGO - Especial

Todos escuchamos alguna vez hablar de Cabernet Sauvignon con una mezcla rara en el tono, entre noble y recio. Por eso, cuando se habla de Cabernet Franc, es un poco inevitable no pensar que se ha escuchado mal el nombre de la variedad. ¿Quién es este intruso en el mundo del vino local que viene con estrella ascendente?

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ADN Franc

Para los bebedores de paladar negro no es novedad: el Cabernet Franc es una de las históricas variedades de Francia. Tanto, que incluso en algunas apelaciones prestigiosas, como Saint Emilión, es posible encontrar vinos que son cien por ciento Cabernet Franc. Sin embargo, para una inmensa mayoría de bebedores de ocasión, el Franc es un advenedizo que recién llega a las copas. Razones no faltan.

Mientras que llegó a ser una variedad muy cultivada en tiempos pasados -para finales del medioevo se cree que ocupaba la mayor parte del viñedo del Valle del Loire-, se instaló cómodamente para el siglo XVIII en Burdeos. Sin embargo, en los siglos que siguieron fue reemplazada lentamente por el Cabernet Sauvignon, un cruzamiento entre el Franc y el Sauvignon Blanc que ocurrió durante el siglo XVII.

En el viñedo argentino, sin embargo, está cultivada desde el siglo XIX, aunque recién en la última década y media despuntó en las etiquetas de los vinos. Fue en la década de 1990 cuando ingresaron clones de Francia para ser plantados en unos escasos y ralos viñedos de Luján de Cuyo. La idea era la misma por la que se lo había conservado en Burdeos: sumar en los cortes.

Pronto, los productores argentinos se dieron cuenta que tenían un vino particular entre manos. Y no tardó en descollar como varietal.

Franc contemporáneo

A la fecha, el Cabernet Franc alcanza unas 1146 hectáreas en Argentina, repartidas entre zonas frías y moderadas en partes iguales. El asunto es que entre ambas se da una diferencia estilística notable que la variedad refleja con claridad: mientras que en las frías se adelgaza, suma taninos firmes y ofrece aromas herbales, en las zonas más calientes aporta cuerpo medio y taninos suaves y aromas frutales y herbales. Es esta última característica la que le valió fama: mientras que el grueso de los vinos locales son frutados y maduros, el Franc trajo una cuota de expresivo carácter de hierbas que sumó -mucho- a la hora de definir nuevos sabores.

Tanto, que hoy las bodegas lo cultivan para usarlo como una hierba de cocina. Un poco en algunos varietales -en particular el Malbec-, hace que el vino cambie de perfil y gane distinción. Este rol de partenaire, sin embargo, no opaca el trazo de un varietal que ofrece un paladar diferenciado. Y así, las bodegas locales también lo embotellan como vino singular.

La era del Franc

Hace quince años uno de los primeros Franc varietales fue Pasionado, de Bodega Andeluna. Luego, fueron apareciendo otros como el hoy desaparecido Viñas de Narváez, o los icónicos Marcos Gran Reserva, Benegas, Pulenta Estate XI y Angélica Zapata. De aquel primer pelotón, algunas casas afilaron sus argumentos y se convirtieron en especialistas del Franc.

El mejor ejemplo es Gran Enemigo Cabernet Franc 2013, que consiguió los primeros 100 puntos Parker para la Argentina en 2018. Mientras que otras casas lo sumaron a sus líneas regulares, como sucedió con Durigutti Winemakers, Zaha, Casa Boher, Desierto 25, Fin del Mundo y Fon de De Cave.

Hoy hay al menos medio centenar de Cabernet Franc en el mercado. Como hay pocas hectáreas, en general tienden a ser caros. Pero si lo que se busca es sorprenderse, en este varietal hay diversión y sorpresa aseguradas.

--> Saurus Barrel Fermented Cabernet Franc 2017

Un nuevo Cabernet Franc patagónico llega a la góndola. Elaborado con uvas de San Patricio del Chañar y fermentado en barrica nuevas de roble, el nuevo vino de Familia Schroeder tiene una crianza de ocho meses en barricas nuevas de roble Francés (60%) y Americano (40%). Desde este semana, en las mejores vinotecas del país. Precio: 737 pesos.

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