Sus padres, maestros normales nacionales, fueron declarados ciudadanos ilustres de nuestra ciudad. Una calle del barrio Santa Genoveva recuerda el nombre de su padre.
La vocación de memoria de una sociedad permite observar en el tiempo la actuación de diversos sujetos sociales que, interactuando en las mismas instituciones, resignifican la memoria social activando también un cúmulo de sentimientos en derredor.
Carlos Héctor Agundez nació en Bahía Blanca (“Por casualidad, pues mi madre tenía un pariente médico y por esa razón fue a tenerme allí”), el 22 de julio de 1946.
Hijo de Estanislao Agundez, puntano, de padre español, y de Victoria Schiel, que nació en Buenos Aires, hija de descendientes alemanes: se conocieron en Bariloche cuando fueron a trabajar allí. Se casaron en la década del 40. De esta unión nacieron Carlos y su hermana Elda, también maestra, como sus padres.
Por razones de trabajo, fueron trasladados a Plaza Huincul: vivieron en el Campamento Standard, y luego se mudaron a Colonia Valentina, a la Escuela Nº 101. Empezaron como maestros para convertirse, ambos, en directores de esta institución.
Carlos realizó la escuela primaria ahí donde sus padres trabajaran pues vivían en las chacras, y el secundario en el viejo colegio San Martín. Cuando egresó se fue a Bahía Blanca a estudiar Agronomía; estuvo tres años, pero regresó porque se dio cuenta de que no era su vocación.
Nuestro entrevistado recuerda que el dueño de la pensión “no quería que me viniera a Neuquén. ¿Me dijo ‘Qué vas a hacer allá?’ Mientras estaba allí, en Bahía, siempre me gustaba ir a las emisoras radiales LU2, LU3 y LU7, vivía cerca de esas radios y me entusiasmaba la idea de ser algún día locutor. El señor me decía ‘¿Te parece que vas a llegar a algo? ’”.
Fue así que en el año 1966 regresó a Neuquén: lo probaron en la emisora rionegrina LU19 y lo tomaron. A fines del mismo año ingresó a LU5 cuando era interventor de la entidad el Teniente Coronel Fox. Ingresó como locutor comercial y luego se desempeñó en los informativos con Pedro Brodi, Osvaldo Arabarco y Luis Lucho Díaz.
Los programas que más orgulloso lo tienen los efectuó con grandes compañeros como los nombrados, además de Milton Aguilar, Aníbal Forcada, Agustín Orejas, Eduardo Alizzeri.
En la década del ‘70 la radio había encarado un emprendimiento comercial en La Pampa, por esta razón realizaban los comerciales del programa Aquí La Pampa que se transmitía los sábados a las 15 hs. “Me regodeaba poniendo música de Alberto Cortez” recuerda.
Tuvo el honor de conocer al primer director de la emisora, don Germán Zan, que tenía chacra en Valentina, cercana a la de los padres de Carlos.
Recuerdos de la radio: “Relatamos el primer viaje a la luna en 1969, hacíamos los comentarios y fue muy emotivo y sentíamos que estábamos participando de algo único. También los Mundiales de fútbol 78, 86”.
“Cuando cayó en la Cordillera de los Andes el avión de los uruguayos, me llamó un radioaficionado para decirme que los habían encontrado y fuimos primicia”.
Canal 7 TV
A Canal 7 ingresó en 1966, al mismo tiempo que a la radio. El gerente era Alfredo Sánchez, amigo de la familia. “Como me salvé de la colimba por número bajo, no me tomaban hasta que no tuviera firmada la libreta”.
“Comencé cuando el Canal estaba en la ruta 22, junto con Raúl Valladares, Osvaldo Arabarco como locutores.”
Realizó ambos trabajos en forma paralela pues era efectivo.
Alfredo Sánchez le había pedido que creara un informativo propio del canal, lo que para Carlos fue una “responsabilidad muy grata”: así nació NOTISIETE.
Con Ramón Carbonell, que poseía imágenes de su propio programa, que se llamaba FLASH 7, tomaron una decisión: decidieron unirlo con el informativo. Las filmaciones eran en celuloide. En 1980 Canal 7 lo llevó a trabajar con dedicación exclusiva; por esta razón dejó la radio.
En 2004 se retiró voluntariamente y dejó de trabajar: realizó su último programa en Canal 7. Para esa ocasión hizo grabar a Magda Byrne y a Silvia Salgado la señal antigua del Canal que decía así "LU84 TV CANAL 7, la vidriera del valle a su servicio".
Pasiones de la juventud
No solo el periodismo en sus facetas radiales y audiovisual fue su pasión, ya que corrió la carrera la Vuelta de la Manzana en su Renault Gordini.
Las carreras hípicas eran también su gran pasión; desfiló en las fiestas del aniversario de la ciudad, ya que se considera un hombre de a caballo.
Otro gran amor es la música: cuando tenía 13 años aprendió solo a tocar la guitarra con unos pintores en la chacra donde vivía.
En la charla, hubo espacio para recordar a su profesor de canto, Luis Muñeco Ordóñez, que lo llevó a cantar a varios escenarios: el Teatro Municipal, el club Valentina, entre otros (“el club de mis amores” dice Carlos).
Personajes inolvidables
“¿Personas en las que me reflejé? Mis maestros: Eduardo Alizzeri, Agustín Orejas, Norberto Salmini, Pepe Ramos Paz, Raúl Valladares, Milton Aguilar, Magda Byrne, Silvia Salgado, entre otros.”
“Personas con las que viví la vida de locución: Osvaldo Arabarco, Hugo Díaz, Javier Rodríguez, José Castaño, Lucho Díaz, entre otros”.
“Queridos operadores de la radio: Dante Alvarado, Miguel Ángel Pailelleo, Rubén Ángel Guillermel, Fredy Vega, Nené Molina.”.
“Nené fue mi compañero de ruta: con él filmamos una película, junto con su cuñado el Negro Sainz y con Efraín Buchiniz. Bajábamos el río Limay en canoa, en el año 1975”.
Su familia
En 974 se casó con Ángela Sara Mora, con la que tuvo tres hijos: Lucio, Andrés y Juliana, que les dieron nietos.
Entrevistas e inauguraciones que están en su recuerdo
Para finalizar, le pedimos a nuestro entrevistado que eligiese algunos momentos clave de su prolífica carrera profesional:
Realizó la transmisión de la fundación de LALCEC con la Sr. Nora de Salvatori, cuando su esposo Pedro era el gobernador la Provincia.
Entrevistó al Dr. Gregorio Álvarez, del que recuerda esta anécdota: “el doctor hablaba de las piedras Meonas (formación natural que se da en la zona Bella Vista en la Cordillera del Viento), en un momento de la disertación me miró y me pidió disculpas por la palabra”.
Carlos Agúndez: este es otro hombre inolvidable para el radioescucha de la ciudad y para los televidentes: desde su sencillez y humildad ha dejado su impronta en la radiofonía local. Hoy su vida transcurre en los días tranquilos y agrestes de su chacra, trabajando ahí la tierra, con sus grandes pasiones, la agricultura y la cría de corderos.
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