Por Vicky Chávez
Neuquén > Carlos Mario Sureda, el "Ingeniero" o simplemente “Quico”, para su familia y amigos, nació en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, el 8 de enero de 1929. Fue hijo de Adelaida de Santo y de Ángel Américo Sureda, y el menor de seis hermanos. Formó parte de una familia identificada con la Patagonia y con una firme raigambre en la ciudad de Río Gallegos y en Santa Cruz. El desempeño profesional en el proyecto de El Chocón lo llevó a incorporar a la provincia del Neuquén a sus afectos. Su padre llegó a la ciudad de Río Gallegos en 1915, después de cinco años volvió a la ciudad de La Plata de dónde era oriundo y se casó con su novia, Adelaida de Santo, también de La Plata. El matrimonio se afincó primero en Río Gallegos, se mudó a Puerto Santa Cruz por un tiempo y luego retornó a Río Gallegos. Allí nacieron y se criaron sus seis hijos y casi todos sus nietos. Ellos han sido referentes notables de la sociedad santacruceña. Razones de intolerancia política motivaron que decidiera alejarse de su ciudad natal y un ofrecimiento laboral en el gobierno del entonces Territorio Nacional lo llevaron a intentar suerte en Río Gallegos.
La familia iniciada por Ángel y Lala engendró seis hijos, siete nietos, diecisiete bisnietos y a la fecha ocho tataranietos. La infancia de Carlos Mario, al igual que la de sus hermanos, transcurrió en lo que era una ciudad pequeña donde todos se conocían. Jugaban en las calles y predominaban los juegos de invierno como el patinaje sobre hielo facilitado por la existencia de varias lagunas en las inmediaciones, deslizamiento sobre la nieve y el hielo utilizando improvisados trineos. Carlos era un deportista entusiasta.
Los estudios
Carlos cursó sus estudios primarios en la Escuela Pública N° 1 de Río Gallegos y la secundaria en la ciudad de La Plata. Luego cursó sus estudios terciarios en la Universidad Nacional de La Plata diplomándose de Ingeniero Electro Mecánico. Se especializó en Gran Bretaña y en Francia entre los años 1956 y 1959.
Desempeño laboral
Después de su regreso al país se desempeñó brevemente en la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia y en la empresa General Electric entre los años 1962 y 1964 en el área de usinas térmicas. Su camino a las altas responsabilidades públicas en el área energética que ejerció con indudable probidad lo inició en la empresa SEGBA (Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires).
Represa El Chocón-Cerros Colorados
Unos años más tarde, a fines de los años 60, desde la Secretaría de Energía de la Nación ingresó en el proyecto de construcción de la central hidroeléctrica del Chocón que era una dependencia de ese organismo. Participó e influyó decididamente en el proyecto desde su nacimiento. Los hitos institucionales fueron la Ley 16.882 de mayo de 1966 que establecía la ejecución de las obras del Complejo Chocón-Cerros Colorados con el objeto de producir energía eléctrica y regular el curso de los ríos Limay, Neuquén y Negro, el posterior otorgamiento por la ley 16882 a Hidronor SA (Hidroeléctrica Norpatagónica) de la concesión para construcción y explotación de las obras del complejo, y la formación en octubre de 1967 de la sociedad para cumplir con los fines previstos. Debe agregarse la construcción de la línea de alta tensión que transporta la energía generada hasta los centros de consumo y que hoy forma parte del sistema interconectado nacional. Si bien participó activamente en este proceso previo al lanzamiento del proyecto lo que vendría después iba a ser la “misión” de Carlos, sus desvelos, la dedicación plena al cumplimiento de la misma, obteniendo y administrando los recursos que fueron necesarios para erigir la presa. Pese a haber puesto en marcha el complejo en tiempo y forma en el año 1972, a partir de 1973 y por razones políticas Carlos se alejó de Hidronor y fue consultor del Banco Mundial en Bolivia en el área energética. También se desempeñó en consultoras internacionales del rubro. Retornó a Hidronor al cabo de unos años para continuar con las obras proyectadas sobre el Limay y el Neuquén. Fue vicepresidente ejecutivo y luego presidente del Comité Ejecutivo de Hidronor.
La obra no sólo proponía desafíos técnicos y empresariales sino que, como suele ser habitual en nuestro país, se le plantearon dificultades muchas de las veces difíciles de resolver ya que excedían lo técnico para entrar en el terreno de las relaciones políticas.
La obra del Chocón-Cerros Colorados que se comenzó a evaluar a principios de los '60 y tomó forma definitiva bajo la dirección de Carlos fue pionera en su tipo en el país. Se concibió como pieza clave del desarrollo de la región del Comahue asociándola a la producción de hidroelectricidad, al potencial agrícola de no menos de 1.000.000 de hectáreas que se podían poner bajo riego, al control de crecidas y la instalación de industrias. La obra ha sido mostrada recurrentemente como ejemplo por los organismos de fomento y financiamiento en todo el mundo por la justeza con que se cumplieron los plazos de ejecución de las obras y la calidad de los servicios que presta. Gobiernos de todo el mundo se han interesado en el proyecto que es ejemplo indiscutido. La eficiencia con que se construyeron las primera obras, la presa El Chocón y las líneas de alta tensión, impulsaron la posterior construcción de diez grandes presas entre las que podemos mencionar a Alicurá, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, Arroyito sobre el río Limay y el complejo Cerros Colorados sobre el Neuquén.
Anécdotas
“Una vez un chofer le comenta admirado a un ingeniero (ambos de Hidronor) que Sureda se ocupaba de la empresa como si fuera suya. Entonces el gerente le contesta con una sonrisa: mucho más porque a las cosas suyas no las atiende para nada".De quien hablan Enrique Landi y Rafael Di Serio es de Sureda, el representante de la Secretaría de Energía en Hidronor que tomó la decisión de que la empresa se radicara en Cipolletti. ¿Por qué? "Entre otras cosas porque era de Río Gallegos. Cuando le preguntaban, siempre decía primero que era patagónico y después ingeniero o el cargo que tuviera", recordaron.
El acto de apertura de las ofertas para la construcción de la central hidroeléctrica de Alicura, fue el día 15 de junio de 1979. Estaba presidiendo el directorio el ingeniero Mario Piñeiro, se encontraban también en el acto sus colegas Carlos Mario Sureda y Héctor Lazcano.
Legado y compromiso
Sureda falleció a los 50 años en un accidente aéreo el 21 de noviembre de 1979 ocurrido en la Isla Navarino cercana a la ciudad de Ushuaia cuando el avión que lo transportaba junto al Presidente de YPF, Raúl Ondarts, y al secretario de Energía, Guillermo Zubarán, se disponía a aterrizar en la pista de Ushuaia. Un hombre joven con un enorme potencial como lo atestiguaron los amigos y funcionarios que concurrieron a despedir sus restos en el cementerio de Río Gallegos y las innumerables muestras de pesar de personalidades relevantes del país y del extranjero.
Su familia siente profundamente su deceso pero recuerda permanentemente y con alegría los momentos compartidos.
Carlos debe ser recordado por el compromiso con el desarrollo de su país que caracterizó su accionar profesional.
Fue un hacedor incansable, un notable hombre de la modernidad que creía en el progreso tecnológico, en el cuidado del ambiente. Estaba convencido de que el Estado debía nutrirse de los mejores talentos que producía nuestro país y que se debía luchar por la incorporación de la tecnología que producían los países desarrollados.
Fue un servidor público cabal que luchó incansablemente contra la corrupción y la transparencia de los actos de los funcionarios, fue su obsesión permanente. Se encargó de transmitirla a todos los que lo rodearon. En este campo hizo docencia. Transmitió honestidad profesional y personal. No fue menor la dedicación a su familia, en especial a su madre a quien visitaba en Río Gallegos con asiduidad, haciéndose de tiempo necesario en su colmada agenda. También está presente en el recuerdo del resto de su familia. Los partidos de fútbol de su querido Gimnasia y Esgrima de la Plata compartidos con sus hermanos y con sus sobrinos pernoctando en la casa de su querida tía Marica, los inolvidables viajes al lago Argentino, las excursiones al monte Fitz Roy, a los bosques petrificados, los viajes por tierra de Buenos Aires a Río Gallegos y la preocupación permanente por la vida y obra de todos los miembros de la familia.
Una calle con su nombre
La relación que mantuvo con sus amigos de la infancia y de estudios en La Plata como así también con el personal de todos los niveles de Hidronor de aquellos tiempos, que se reúnen periódicamente y lo recuerdan sentidamente, fue otro rasgo característico.
En una de estas reuniones, en la villa de El Chocón en noviembre de 2009, y como parte de los festejos se impuso el nombre de “Ingeniero Carlos Mario Sureda” a una de sus calles. Su sobrino presente en el acto, nos relató lo siguiente: “Fui sorprendido en general por el enorme cariño y admiración colectiva que pusieron de manifiesto hacia Quico, todos los participantes de la reunión. Subrayo lo de colectivo porque yo he sido testigo en reiteradas oportunidades del cariño y respeto con el que recuerdan a Quico personas que lo han conocido y que circunstancialmente me he encontrado a lo largo de mi vida profesional, aún en la actualidad y a treinta años de su muerte”.
"Nunca había sentido con tanto peso la admiración a Carlos de un conjunto heterogéneo de personas de todos los niveles jerárquicos de Hidronor y de las empresas contratistas. Me sorprendió ver la procesión laica de la que formaron parte todos, chicos de 60 como nosotros y jóvenes de 80 o más que concurrieron al acto de nombramiento de la calle. Fue emocionante escuchar a los que en forma individual o en grupos de a dos o tres se nos acercaron espontáneamente en todo momento, o cuando recorrimos algunas de las largas mesas. Ellos querían simplemente saludarnos y decirnos que habían trabajado con él, alguna anécdota, o algún mensaje que quizás no habían podido decirle directamente".
Sentí que era una especie de vehículo, de que me ponían en el lugar de un medio entre ellos y Quico. Las palabras de admiración no solo estaban destinadas a inflar el ego familiar".
Escuela
Su permanente apoyo a instituciones educativas hizo que se le impusiera su nombre al Centro de Capacitación Técnica Nº 3 de Cinco Saltos. Todos los recuerdos, hilvanados con el afecto y admiración de su sobrino Ángel Sureda, nos hace reflexionar sobre la obra de este gran ingeniero, para quien su primer hogar fue Río Gallegos, ciudad en la que nació y se crió, pero su segundo hogar fue indiscutiblemente la provincia del Neuquén, la Villa del Chocón, por haberle dado la posibilidad de cumplir sus proyectos.


