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Cementerios y cremación ecológica: el digno adiós a los animalitos crece en el Alto Valle

Conocé las propuestas que existen en la región para despedir a esos seres queridos que forman parte de la familia.

Algunos no lo saben o ni siquiera se lo plantearon. Otros quizás pueden llegar a subestimarlo. Solo los que lo pasaron, saben lo difícil que es tener que transitar el dolor por la pérdida de ese animalito tan querido y tener que enfrentarse de repente con ese lado b de la muerte que a todos tanto nos cuesta: el qué hacer con ese cuerpo que adoramos y que nos era tan familiar.

Quizás varios sigan apelando a una vieja costumbre de enterrarlos en el jardín del hogar o en un espacio verde privado o público, algo impensado para humanos, pero que para los perros, gatos y otros animalitos culturalmente se admite. Una costumbre que implica un riesgo ecológico que pocos conocen y que incluso puede llegar a ocasionar multas municipales en algunos casos.

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En los últimos años se viene consolidando la tendencia de la cremación para animales en varios lugares del país y del mundo. Si bien Neuquén de momento no cuenta con opciones difundidas de este tipo, en el Alto Valle de Rio Negro existen dos propuestas interesantes -con poco nivel de conocimiento- a las que muchos llegan por el boca en boca o gracias a algunas notas periodísticas.

Una de ellas se llama Fidelis, está ubicada en una chacra de Fernández Oro y comenzó a funcionar en marzo del 2020, unos días antes de que comience la cuarentena estricta por la pandemia de coronavirus. Se trata de un servicio funerario de cremación ecológica que puede incluir o no la búsqueda del animalito a domicilio y el sepelio de despedida con familiares en el lugar y exhumaciones.

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Por otro lado, el cementerio Parque La Fuente, del grupo Diniello, dispone de un espacio de descanso en tierra para los animales de sus socios desde hace 15 años. El mismo se encuentra emplazado en General Roca, dentro del manto verde de 20 hectáreas diseñadas por paisajistas, separado del jardín con parcelas de personas. En 2019 adquirió un horno de cremación específico para animales no humanos.

El origen

Años atrás, en un viaje por Europa con su pareja, Eduardo Diniello quedó alucinado por la belleza de un parque en Inglaterra. "Era una lomada con piedritas. Yo no sé hablar inglés y mi mujer me dice: 'Esto es para animales Eduardo'. Era muy lindo, me llamó la atención y ¿por qué no hacerlo en un sector del parque?", recordó el dueño de Parque La Fuente al contar cómo surgió la idea de destinar un espacio del cementerio - ubicado en en Evita 3520, General Roca - a perros, gatos y otros integrantes de familias no humanos.

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El espacio de cremación del cementerio Parque La Fuente en General Roca.

El espacio de cremación del cementerio Parque La Fuente en General Roca.

En contraste, el origen de Fidelis fue más traumático. El novedoso emprendimiento ubicado en La Criollita 4600, Fernández Oro, fue ideado y llevando adelante por una familia que vivió en carne propia el dolor de perder a dos de sus integrantes . y enterarse luego que el destino de los cuerpitos que acariciaron y amaron terminaron incinerados con residuos patógenos.

"Saber que Cachilupi mi primer perrita -la que tuvimos con Néstor (Pardo) cuando nos casamos, con la que se criaron mis hijos- fue cremada con residuos patógenos - la peor basura-, porque no había crematorios en la zona, fue traumático para toda la familia. Fue sumamente doloroso no habernos podido despedir", señaló Celinda Molina sobre la perra rescatada que falleció en una veterinaria luego de que le hicieran una cirugía para extirparle un tumor.

Ese fue el puntapié inicial que llevó a Celinda, Néstor y sus dos hijos a ponerse manos a la obra con un emprendimiento del que todos participan. El mismo tenía como objetivo alivianar la angustia por la muerte de un animalito, ofrecer un espacio para despedirlo, todo en un marco de un trato digno y amoroso.

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La tarea no fue fácil: requirió una inversión importante, la venta de una casa, la renuncia de Néstor a su trabajo como jefe de mantenimiento en La Anónima para abocarse de lleno a Fidelis, el pedido de construcción de un horno especial, mucho estudio, cursos de cuidados paliativos e infinitas gestiones para habilitar el lugar.

"Nosotros empezamos a trabajar en plena pandemia, cuando implementaron las medidas más estrictas de la cuarentena. Ni siquiera trabajaban las gráficas, así que no pudimos hacer folletos ni nada para poder promocionar. Solo hicimos una publicidad por Facebook con dos videos. Así que nos costó hacernos conocer, pero por el boca a boca la gente empezó a solicitar nuestros servicios. Al principio teníamos una o dos cremaciones por mes. Aunque varía, actualmente estamos haciendo una por día", contó Celinda contenta por el camino que viene transitando.

Aunque las restricciones por el coronavirus han frustrado el pedido de sepelios, Fidelis ofrece un espacio para dar el último adiós. "Nosotros retiramos el cuerpito, lo tenemos en frio y el día que viene la familia - porque a veces sus integrantes viven lejos, en diferentes lugares- lo puede despedir. Eso dura una hora y media, lleva su corona de flores, brindamos servicio de café, tal como si fuera para un ser humano", detalló, antes de manifestar que están realizando gestiones para poder instalar el primer cementerio específico de animales en la región.

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"La idea es que sea también en esta chacra. Está pensado para la gente que quizás no los quiere cremar, que sea en un nicho, que no contamine el suelo ni las napas. Queremos que la gente pueda ir, visitarlos, tal como en un cementerio de humanos", postuló.

Una opción ecológica

Tras remarcar que todo el proceso de Fidelis se realiza en forma minuciosa - con mucho amor por los animales y respeto por los seres que los están llorando-, Celinda recordó a Ñoqui, otro integrante de su familia que también inspiró el emprendimiento, en especial todos los esfuerzos para preservar y cuidar el medioambiente.

"A Ñoqui, mi segundo perrito, lo enterramos. Luego nos enteramos que los animalitos contaminan las napas. No es como uno de granja que todo lo que consume es apto para el consumo humano. Los animalitos de familia tienen otro alimento y reciben otro tipo de medicación, como la inyección con la que le dan una muerte digna que es totalmente contaminante. Varios municipios tienen prohibido enterrar en los patios. Mucha gente no lo sabe y nosotros tampoco lo sabíamos", señaló.

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"Nos ha tocado en algunas localidades tener que ir a exhumar los restos de un animalito porque un vecino hizo una perforación para una piscina y el agua sale contaminada porque hay un perrito enterrado. Hubo vecinos que tuvieron que pagar una multa. En esos casos nosotros vamos, desenterramos, cremamos los restos y entregamos la urna", dijo y agregó que han brindado este tipo de servicio para personas de Cipolletti, Neuquén, Centenario, Plottier, entre otras localidades.

"Con la cremación la contaminación es mínima porque nuestro humo es ecológico. Nuestro horno tiene una segunda cámara que trabaja a 1200 grados que incinera los humos y los gases. Además el animal no sufre descomposición. Las cenizas, si quisieran esparcirlas, se pueden integrar en forma natural al medioambiente, sin contaminarlo", destacó Celinda.

"Hay gente que cree que las cenizas sirven de abono, esto no es así porque son inertes. Ni benefician ni perjudican, pero si se pueden integrar al medioambiente", subrayó.

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Las urnas de barro que ofrece Fidelis.

Las urnas de barro que ofrece Fidelis.

"La urnita que nosotros entregamos es ecológica. La revestimos por dentro y por fuera con una pintura mineral, libre de plomo, que no contamina. La gente puede enterrarla directamente, ponerla dentro de una maceta con una planta. También tenemos otras urnas de barro cocido, pintadas a mano, que también son ecológicas", agregó la propietaria de Fidelis.

Despedidas que dejaron su huella

Aunque en su mayoría son perros y gatos los que se creman en Fidelis y Parque La Fuente, la funeraria de Fernández Oro ha llegado a brindar servicios para un cobayo, un pez y un cerdo de 140 kilos, que había sido criado como un perrito más en la familia. También recibieron un pedido para un patito, pero por una cuestión de tamaño prefirieron no tomarlo. En tanto, en el cementerio de General Roca, se han cremado también conejos.

Más allá de la variedad de los animalitos, lo que llamó mucho la atención durante la pandemia, fueron los perros que fallecieron tras la partida de su cuidador. "Hemos tenido varios casos que fallecieron por depresión luego de que sus dueños murieran de COVID. En muchos casos esas urnitas ingresaron al cementerio de humanos junto a su familia", comentó Celinda.

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"Nosotros vimos con satisfacción como una familia pudo llevar los restos de su perrito hasta Alemania para descansar en un cementerio de humanos. Pudo ingresar ahí y pasar las aduanas gracias al certificado de cremación que nosotros emitimos precisando que la misma se hizo con normas ecológicas y que las cenizas son inertes, que no tienen riesgos para la salud. Hay otros perritos que también han ido a Venezuela", agregó.

¿Qué valor tienen los servicios?

"El parque tiene enterramientos de seres humanos, galería de nichos, otro sector de enterramientos de animales y un paseo cinerario donde la gente deja sus cenizas. La cremación para personas vino hace diez años y dos para animales. Hoy tenemos un complejo de cremaciones con una capilla al servicio de cualquier religión, una confitería y tres hornos: uno para seres humanos, otro para droga, dinero y papel, y otro específico para animales", dijo Eduardo Diniello, antes de precisar que en Parque La Fuente se puede enterrar el cuerpo del animalito, sus cenizas o bien cremarlo para retirar luego la urna con los restos.

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El espacio para las sepulturas de animales del Cementerio Parque La Fuente.

El espacio para las sepulturas de animales del Cementerio Parque La Fuente.

"El enterramiento es para la gente de nuestra mutual, mientras que la cremación es accesible para cualquier persona", manifestó antes de precisar que el costo de la misma ronda los cinco mil y diez mil pesos, dependiendo del tamaño de la criatura.

"Si desea, la familia puede venir, despedir al animalito, las instalaciones están disponibles. Hay gente que quiere estar, otra no. Nosotros mostramos todo para que sepan que se llevan sus cenizas. Pueden ver hasta donde quieran", señaló con la sencillez que lo caracteriza.

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El espacio de cremación de Cementerio Parque La fuente.

El espacio de cremación de Cementerio Parque La fuente.

"Cada vez que cremábamos, plantábamos un árbol. 'Un árbol familiar', decíamos nosotros, pero luego dejamos de hacerlo cada vez venía más gente. Acá vienen de todos lados: Regina, Zapala, Cinco Saltos, Catriel. Esto creció por el boca en boca, nosotros no hicimos publicidad de nada. Saben quizás algunas veterinarias... Realmente tenemos mucho trabajo", agregó.

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Cementerio Parque La Fuente.

Cementerio Parque La Fuente.

En el caso de Fidelis, el servicio básico de cremación para una criatura de hasta 10 kilos -contando con la búsqueda y entrega dentro del radio de Fernández Oro, Cipolletti y Neuquén Capital- es de 14.500 pesos. En el caso que el animal pese más de 30 kilos, el costo es de 18 mil pesos. En tanto, las exhumaciones tienen un valor de cinco mil pesos, a lo que se le tiene que sumar la posterior cremación.

Cabe destacar que el emprendimiento familiar de Celinda Molina tiene habilitación en todo el territorio de Rio Negro y Neuquén. De hecho, han hecho viajes con animalitos de San Carlos de Bariloche, Junín de los Andes, Catriel y otras localidades de la cordillera y el Alto Valle.

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"Nosotros pasamos a buscar el animalito por el domicilio o la veterinaria. Si tuvo un accidente, vamos al lugar y lo traemos al crematorio. Acá pasa por una revisación. Nosotros hacemos un registro, anotamos las señas particulares porque luego emitimos un certificado de cremación. Eso sirve para identificarlos. Se crema el mismo día. El proceso puede llevar entre dos y cinco horas. Luego se retiran las cenizas, se revisan minuciosamente porque hemos encontrado cosas como piedras que pudo haber tragado o algún material por alguna cirugía que tuvo. Después se pasan por un equipo que las procesa. El polvillo se pone en una urna sellada que tiene una plaquita de bronce con el nombre del animalito y se entrega al día siguiente o a los tres días como máximo", explicó Celinda con precisión y tono amoroso. "Sería el mismo tratamiento que para un ser humano. No hacemos cremaciones colectivas ni se utiliza el lugar para cremaciones de residuos", aclaró.

A la hora de hablar de cómo con su familia lleva adelante un trabajo tan duro que los ponen de cara -a diario- con la parte más ingrata de la muerte, expresó: "Mi hija, la que se encarga de hablar con la gente se llama Cielo. Ella siempre los saluda diciendo: ''Mi nombre es cielo, me comunico de Fidelis por la cremación'. Es como que llega justo para la persona que está con el dolor. Néstor, mi hijo, nos ayuda con la parte práctica, de fuerza, de las maquinarias. Para mi ha sido muy satisfactorio, aunque en un principio me costó mucho por las condiciones en las que a veces vemos a algunos animalitos. Hay que tener firmeza para poder soportarlo", reconoció.

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Las urnas ecológicas de Fidelis.

Las urnas ecológicas de Fidelis.

"También me costaba el momento de ver a la familia sufriendo", agregó, para luego remarcar que está feliz de poder brindar una opción para que el cuerpo de esos seres entrañables, en el que se depositaron caricias, juegos, pueda tener una despedida con respeto, amor y dignidad.

"Los animalitos son una bendición, el amor que tienen tan incondicional; la fidelidad, siempre te reciben contentos, te consuelan cuando estás mal; no pueden terminar de la forma que terminaron los nuestros", postuló.

"La gente no tiene muchas opciones ante estas situaciones o no está acostumbrada a decir 'si muere mi animalito, lo cremo'. Quizás lo entierra en una chacra o en las bardas. Igualmente creo que con el tiempo eso va a ir cambiando porque los animalitos son un integrante más de la familia. Ojalá que haya mas conciencia para darles más dignidad", concluyó.

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