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La Mañana

“Colombia es un estado mafioso”

La senadora colombiana Piedad Córdoba habla de su país más allá de las FARC: el paramilitarismo, los desplazados y la crisis humanitaria.
Por ROBERTO AGUIRRE

Para la referente de la oposición, la liberación de Ingrid Betancourt «no aporta nada» a la solución del conflicto con la guerrilla.

Neuquén > La senadora Piedad Córdoba es la mayor referente de la oposición en Colombia. En los últimos años, su militancia política se ha volcado de lleno al conflicto con la guerrilla, situación que marca a fuego a la realidad política del país desde hace más de medio siglo.
En agosto de 2007, el presidente Álvaro Uribe le encomendó  que negociara junto con Hugo Chávez el canje humanitario de 40 rehenes en poder de las FARC. Cinco meses después, la intervención rindió sus frutos y la guerrilla liberó a seis prisioneros, entre ellos Clara Rojas, la compañera de fórmula de Ingrid Betancourt. Esto, a pesar de que el presidente colombiano había suspendido la mediación por considerar que la Senadora se excedía en sus atribuciones.
Partidaria acérrima de la salida política al conflicto, Piedad Córdoba es una voz clave para entender los pormenores de la realidad política colombiana. La Mañana de Neuquén dialogó con ella en ocasión de su visita a Neuquén para el 23º Encuentro Nacional de Mujeres.

Luego del éxito de la liberación de la operación «Jaque», que liberó a Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes, ¿Uribe descartó por completo una salida política al conflicto?   
No, no creo que la haya descartado porque nunca la ha tenido. Para él no existe esa salida, la única que existe es la salida militar. Pero yo creo que esta vez le va a ser bastante difícil a pesar del miedo y el terror que existe en la sociedad colombiana, ya que se ha generado todo un movimiento para exigir a los actores que son el Estado y la guerrilla una salida política al conflicto que vive Colombia, que parece interminable, para que no estemos otros 40 años cruzando disparos.
Y, obviamente, hay un riesgo muy alto para la región porque ya se vio lo que es capaz de hacer Estados Unidos: Colombia es su títere, él su ventrílocuo. Lo mueve, lo manipula, le dice que dispare aquí, que dispare allá y creo que eso de continuar así es un riesgo muy grande para la región y para el país. Y ya generó una crisis humanitaria muy grande.

Sin embargo, la operación militar fue efectiva y devolvió a los rehenes sanos y salvos. ¿Esto significa que Ganó Uribe y su vía armada?
Yo creo que es una torpeza decir que Uribe ganó. Lo que él aplica no es otra cosa que aquella máxima que dice que “el fin justifica los medios”. El presidente intentó generar una competencia contra quienes apostamos por la salida política y el acuerdo humanitario y vamos ganando. Las FARC a pesar de que Uribe rompió la mediación hizo liberaciones unilaterales y avanzaba la liberación de los demás rehenes.
Entonces, es como cuando un mal estudiante va perdiendo el año y cuando llegan los exámenes no sale a la calle y no acude a fiestas hasta que no aprueba los exámenes, así sea tomando anfetaminas para no dormirse. Esto es el mismo caso. Uribe invadió Ecuador, ofreció recompensas al estilo del viejo oeste, montó un teatro de guerra, se robó los símbolos de la Cruz Roja, de Telesur, y dejó, por un lado, la tranquilidad de recuperar a los rehenes, vivos y en muy buenas condiciones...

Quizás sea ese hecho el que más se destacó de la operación...
Eso es una cosa que a todo el mundo le generó un respiro ya que era fundamental que no mataran a Ingrid Betancourt y a los tres norteamericanos porque, en realidad, los demás no les interesan. Los que aún quedan ahí, ya no le importan a nadie. Porque los otros rehenes generaban una situación conflictiva internacional y haberlos rescatado vivos generó una sensación tranquilizadora.
Ahora, por el otro lado, lo que privilegia es una estrategia muy similar a la estrategia norteamericana donde todo se vale. Y lo que se trata fundamentalmente es de proteger un modelo, un establecimiento, porque no se sabe que es mas clave en un momento determinado: la crisis política interna que vive Colombia con una sociedad paramilitarizada, donde le Congreso tiene el 60 por ciento de sus miembros juzgados por la Corte Suprema de Justicia, donde hay encarcelados 4 y hay más sentenciados; donde además hay, como ocurrió aquí en Argentina, militares, totalmente vinculados con las cosas oscuras. También hay empresarios involucrados, lo que suma preocupación y nos aleja de un proceso de paz.
Entonces, uno puede decir entonces que la “operación Jaque” fue exitosa en la medida que de que estas personas están vivas. Pero no puedo dejar de reconocer que en términos de lo que nosotros defendemos, que es una salida política, que se acabe la guerra, que se acabe el conflicto, esto no aporta absolutamente nada.

¿El rescate tapó otras realidades políticas de Colombia?
Colombia es un país que tiene cuatro millones de desplazados internos. Un país que tiene 30 mil desaparecidos, que cuenta con cinco mil ejecuciones extrajudiciales. No se pude decir que sea un país que está en paz. Y por el rescate de estas personas que, reitero, es muy importante, no se van a acabar los conflictos y los problemas que tiene Colombia. Uribe ha vendido al mundo la idea de que la causa de los problemas son las FARC y eso es mentira. Los desplazados no están por culpa de las FARC. Los desplazamientos se dan por culpa de los grandes intereses macroeconómicos que hay en esas regiones. Ahora, por ejemplo, está el tema del desarrollo de los biocombustibles porque en Colombia crece y se cultiva la palma africana.
Entonces Uribe busca convertirse… diríamos en un “superman de la guerra espacial”. Esto puede garantizarle éxitos coyunturales a él pero unas derrotas interminables para el resto del país.

Si la salida belicista no sirve para evitar la guerra con las FARC y genera esta situación que usted menciona ¿Cuál es la verdadera intención de Uribe? ¿Para qué sirve, por poner un ejemplo, el Plan Colombia?
El Plan Colombia -una alianza militar con Estados Unidos para el combate a la guerrilla y la erradicación del narcotráfico- sirve para matar dirigentes sociales y sindicalistas y para desprestigiar la oposición. Pero para nada sirve para erradicar el narcotráfico. Nosotros vemos que hay tantos contribuyentes en Estados Unidos preocupados por el uso de su dinero en las guerras, habría que decirles que el Plan Colombia se ha perdido. Que su dinero se usa para perseguir la lucha social, criminalizar la protesta social, pero para erradicar la droga, en absoluto.
Es evidente que la guerra es un buen negocio. La plata de la guerra además se camufla en una estrategia contra el narcotráfico. Son puras mentiras. Esto se va acentuar porque América Latina, con pocas excepciones, toda está en poder de gobiernos progresistas. Claramente, esta “tarea de lucha contra el narcotráfico” está impulsada en contra de los que exigimos un modelo de cambio en el país.

Justamente, usted ha denunciado una persecución en su contra…
Una campaña violenta, de desprestigio, de descrédito. El sólo hecho de que el Gobierno lo califique a uno como “terrorista” quiere decir que ya estamos con la “lápida al cuello” como decimos en Colombia. Te pueden disparar, te pueden desaparecer. Y no es una campaña contra mí, sino contra todos lo que hemos iniciado el viaje del acuerdo humanitario, de salida política del conflicto. Pero, obviamente, el gobierno ejerce mayor presión en mi caso.

Volviendo a lo que usted mencionaba sobre los desaparecidos y desplazados, evidentemente hay una realidad de Colombia que permanece eclipsada por el conflicto con las FARC...
Bueno las cifras que te acabo de dar son cifras recientes. Son cifras tan preocupantes que la Corte Institucional de Colombia ha exigido programas específicos para tratar el desplazamiento que, además, tiene un impacto muy fuerte sobre las mujeres. Los pronunciamientos severísimos de la Corte Institucional dan cuenta de la grave crisis humanitaria en Colombia, que tiene como epicentro de la guerra a los negros, los indígenas, las mujeres, las niñas y los niños con graves violaciones como por ejemplo, abusos a nenas de cuatro años, embarazos de niños de 9 y 10 años por parte de los actores del conflicto. Una degradación de la guerra que además se ensaña contra las mujeres.
Esto por un lado. Por el otro, lo grave y lo delicado de un país que tiene a su Congreso en manos del paramilitarismo –fuerzas armadas paraestatales-, que no son casos asilados ni de responsabilidad personal o penal, sino que es todo un proyecto articulado.
Un solo paramilitar confesó hace 15 días haber matado a tres mil personas. Otro confesó haber matado 11 mil personas. Entonces, la crisis es más grande. No estamos en mano de un Robin Hood en la presidencia de la República.
Por otra parte, si bien las FARC tienen prisioneros de guerra, la cárcel está llena de presos políticos de detenciones arbitrarias, de ejecuciones extrajudiciales, de detenciones masivas. Acaban de detener a 16 mujeres que pertenecen a organizaciones campesinas en los últimos días y eso es una manera  de coartar la lucha social.

Teniendo en cuenta este vínculo sistemático que usted menciona entre el Estado y el paramilitarismo, ¿Es exagerado decir que Colombia  es un Estado terrorista?
Yo diría que se trata de un estado mafioso. Un régimen mafioso.

¿En ese marco, es posible otra reelección de Uribe?
El gran problema es que desde la oposición no tenemos encuestas y las únicas encuestas que existen son las que determinan que el presidente tiene popularidad. Porque además se instaló en la imaginación de la gente lo que le dije anteriormente: la responsabilidad de todo lo que ocurre en el país es de las FARC. Pero la gente no segmenta muchas de las cosas que pasan. Los últimos atentados que hubo en Bogotá los hizo el gobierno a través de los militares y eso está comprobado. Intenta generar terror en la gente.
Colombia es un estado con un régimen mafioso. Regido en gran medida por el paramilitarismo. Con una inmensa desigualdad en la participación de la riqueza. Con una corrupción hasta los tuétanos, con una capacidad de desaparecerte, perseguirte y desprestigiar a la oposición Y con una dependencia total y absoluta del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Entonces ¿Por qué gana Uribe? ¿Por qué tiene tanta popularidad?
Porque el no tiene ministros sino agentes publicitarios. También,  muchos de los medios de comunicación están en manos de las grandes trasnacionales. Mientras, nosotros estamos en un país nadando en la pobreza, en la miseria, en la guerra, y en la crisis humanitaria.

¿Cómo calificaría la postura de la presidenta Cristina Kirchner y su marido, Néstor, en el conflicto colombiano?
Tengo mucho que agradecerles. Tengo un profundo afecto, especialmente por Cristina. De manera permanente y generosa apoyó el acuerdo humanitario. Y además yo la reconozco como una defensora de los Derechos Humanos. Yo espero que ella siga apoyando la salida negociada y política del conflicto. La preocupación por la vida y la solidaridad por la vida es un tema que nos toca a todos en el mundo.

Mediadora y polémica

Piedad Córdoba es abogada y senadora colombiana. Fue miembro del Partido Liberal, aunque con el tiempo fue corriéndose hacia el progresismo y hoy es la principal referente del movimiento Poder Ciudadano Siglo XXI.
Dentro del Parlamento, Córdoba ha trabajado fuertemente por los derechos de la mujer, las minorías étnicas y sexuales y los derechos humanos.
Sin embargo, se catapultó al escenario internacional cuando se involucró de lleno en el canje humanitario con las FARC. Gracias a su mediación, la guerrilla liberó seis rehenes en agosto de 2007. De todas formas, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, suspendió las gestiones.
Tras la mediación, el Gobierno ha acusado a Córdoba de tener vínculos con la agrupación armada. Ella, por su parte, acusa una campaña en su contra.

Causa por las mujeres

Neuquén > «Aquí hace más frío que en Buenos Aires», comentó Piedad Córdoba al arribar al Aeropuerto de Neuquén. Se trató de la primera vez que pisó suelo patagónico, y también la primera que asistió al Encuentro Nacional de Mujeres, que se realizó en esta ciudad.
Es que, dentro de la figura comprometida con la salida política al conflicto de las FARC, también convive una militante por los derechos de las mujeres y las minorías.
De hecho, la senadora propuso la creación de una plataforma mundial de mujeres, a favor de un acuerdo humanitario, en la que incluyó a la presidenta Cristina Kirchner.  

¿Qué impresión se lleva del Encuentro Nacional de Mujeres?
Yo no sé si los argentinos y argentinas son concientes de la dimensión de este evento. Nunca antes había participado de un encuentro con tantas mujeres, tan politizadas, jóvenes y con niveles de tolerancia importantes y esto es algo novedoso.
Yo viene a traer mi experiencia desde Colombia y a ver como podemos armar desde Argentina, en este caso desde la Patagonia, un movimiento mundial de mujeres por la paz.

A usted se la conoce más por su vinculación al tema de las FARC, y por sus gestiones en el canje humanitario pero su dimensión de militante a favor de los derechos por las mujeres no goza de tanta prensa…
Yo he sido militante del movimiento feminista. He impulsado varias leyes en ese sentido, una muy importante como es la ley de igualdades para las mujeres en Colombia en base a la plataforma de Beijing en el 95.
También soy autora de una ley de minorías afro-descendientes en el país, que legisla desde cuestiones culturales hasta políticas. Y también conocida con los debates que tienen que ver con el aborto y la homosexualidad.
Asimismo,  presenté una ley donde se buscaba fundamentalmente el reconocimiento de los derechos civiles para las parejas del mismo sexo.

¿Cómo es la situación de las minorías en Colombia?
En Colombia se ha dado un debate bastante fuerte a partir de las presiones al Congreso. De todas formas no se establecido un marco legal como el que tiene Argentina para algunos casos, como por ejemplo la homosexualidad.
En cuanto a la situación de las minorías, hay cuestiones particulares en Colombia como es el feminicidio. Y si bien dentro del Congreso se han creado espacios de discusión, aún estamos lejos de tener, como en Argentina, cuotas exclusivas para las mujeres. Todavía no hemos sido capaces de llegar hasta allá.

¿A qué atribuye esto?¿Colombia es una sociedad más conservadora o lo es su clase política?
Eso seguro, pero yo hablaría de un Congreso conservador. Todo es retórica. Muchos parlamentarios hablan de la igualdad de la mujer, pero a la hora de los papeles no se ponen de acuerdo.   
Hay un retrazo bastante importante, aunque se han registrado algunos avances como en el caso del aborto. Pero no por decisión constitucional, sino a partir de demandas individuales. Yo creo que se avanza pero como “jalando”. No ha habido un pacto de partidos políticos porque no se logra.