Con tanto calor, mejor comer al lado del río

En otra jornada agobiante, una multitud volvió a copar las playas sobre el Limay.

Neuquén- Sobre gustos no hay nada escrito, dice un viejo refrán. Y nada lo ejemplifica mejor que los alimentos que los neuquinos consumen en los balnearios en verano. Si bien muchos bañistas llevan productos desde sus casas, hay una amplia oferta gastronómica en el río Limay, sobre todo en los días de calor extremo como el de ayer, con 36 grados a la sombra y una multitud en la costa .

Sólo en el balneario Gatica hay siete carritos instalados para atender la demanda de los bañistas. A esto se le suman decenas de vendedores ambulantes que ofrecen distintos alimentos.

"Siempre nos traemos de casa algo para picar, cualquier cosa que haya sobrado del almuerzo o la cena", dice Carlos, un vecino de Cipolletti, mientras degusta una pizza casera.

Haydee, del barrio Villa Florencia, hace lo mismo. "Nos traemos todo y de vez en cuando compramos churros", señaló.

Rubén, de Confluencia, cuenta que a pesar de llevar galletitas o sándwiches, "terminamos comprando papas fritas o churros porque lo piden los chicos".

Aunque las hidratos de carbonos son los más consumidos, hay quienes se cuidan -parecen los menos- y eligen comer frutas. Entre las bebidas, el mate es la elección preferida. Aunque muchos eligen el tereré.

Quienes no llevaron nada tienen la posibilidad de comprar en los balnearios, aunque hacerlo puede dejar la billetera flaca, porque las tentaciones son muchas y todo cuesta dinero: el agua para el mate $5, una gaseosa chica $20, un pancho $20, un cono de papas fritas $30, una docena de churros $50, un licuado $40.

"La gente casi no trae nada y compran acá. Muchos traen agua o gaseosas y terminan comprando lo que les falta", asegura a LM Neuquén Leonardo Mendaña, dueño del carrito Puesto Caleuche, provisto de agua para el mate, bebidas, licuados, sándwiches, panchos, papas fritas y ensaladas de fruta.

Sombrerito Blanco ofrece churros, un clásico del verano. "Aunque se crea que es un producto de invierno, nosotros esperamos esta época para vender más", dice.

Teresa llega antes del mediodía para ofrecer panes rellenos en la zona de las parrillas. A la hora del mate, muchos le compran escones, pastafrola y alfajores.

Aunque ya no usa el silbato, Feliciano es de los más buscados por los niños en la costa. Nadie puede resistirse a un helado en un día de calor.

"Como estoy desde hace 30 años, ahora les vendo a los hijos de los pibes que me compraban a mí", afirmó el heladero que llega en bici desde el barrio Independencia.

"A pesar del calor, la gente compra. Entre las 17:30 y 18:30 se da el recambio de gente, justo ahí es cuando hacemos las mejores ventas, porque los que vienen tarde no suelen traer para comer". Pajarito. Vendedor de churros y tortas fritas

"Vendo sólo en el Gatica, porque no me alcanza el tiempo para recorrerlo todo. A Dios gracias, esto es una bendición, porque puedo pagar mis impuestos y pude comprarme mi departamento".Teresa. Vende productos de panificación


"La gente está comprando poco, porque está cuidando el bolsillo. Hay que hacer la recorrida cuando la gente sale del agua, porque sale con hambre y, si no trajo nada, compra".René. Vendedor de chizitos y tutucas

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído