Condenaron a una jubilada por transportar 9 kilos de marihuana
Dos hermanos narcos de San Antonio Oeste y una jubilada allense fueron condenados a 4 años y medio de cárcel por el transporte de casi 9 kilos de marihuana. La incautación de la droga se había concretado hace casi 7 años y fue un trabajo conjunto de distintas unidades policiales, que siguieron una camioneta desde Allen hasta su destino, en la costa rionegrina. A pesar de que el cargamento de droga fue oculto en un cementerio, los investigadores lograron identificar a los sospechosos y secuestrar 11 ladrillos de cannabis sativa.
El operativo se inició tras las sospechas que habían despertado los movimientos de los hermanos Pablo Daniel Herrera y Mario Herrera, quienes viven en San Antonio. La investigación tuvo la participación principal del comisario Jorge Platino y la colaboración del jefe de Investigaciones de Allen, Gastón Leiva.
A partir de diversos datos, se pudo determinar que los Herrera, de 33 y 50 años, iban a retirar un cargamento de droga a Allen en una Ford Ranger. Efectivamente, avanzaron con el negocio narco y al día siguiente, ya habían arribado a la ciudad de la costa atlántica. Sin embargo, la presencia policial preventiva los hizo cambiar de planes y antes de regresar a sus casas, decidieron dejar la marihuana en el cementerio.
De poco sirvió su intención de despistar a los efectivos: los ladrillos fueron hallados en una valija, además de una balanza de precisión, que se encontró a la vera de la ruta. Para la Justicia, los imputados integraban “una organización para la comercialización de estupefacientes en San Antonio Oeste y la zona”. Por este motivo, fueron imputados primeramente por el delito de transporte de estupefacientes en la modalidad de transporte, agravado por haber sido cometido por tres personas en forma organizada, en calidad de coautor.
El juicio oral se desarrolló en el Tribunal Oral Federal de Roca entre el 15 de mayo y el 16 de junio de este año y la fiscalía se limitó a acusar a los hermanos Herrera por el transporte de la droga y a Vivanco, por el “suministro oneroso”. Asimismo, planteó que no estaba probada la sospecha de “organización delictiva”.
Investigación
Los acusados aseguraron que viajaron a Allen a comprar “ladrillones”
El domicilio de la jubilada allense, Mirta “Pataplana” Vivanco, fue allanado por la Policía y llamó la atención un sofisticado sistema de seguridad, con cámaras de video en el fondo y el frente de la vivienda y televisores que mostraban las imágenes. Su esposo, Hugo Contreras, también fue imputado en la causa pero no llegó a juicio porque murió.
Los hermanos Pablo y Mario Herrera dieron su versión de los hechos aunque negaron cualquier vínculo con la droga y reconocieron su viaje a Allen con la intención de comprar “ladrillones” para la construcción.
Vivanco, en sintonía con el resto de los acusados, dijo en el cierre del juicio que no los conocía.
El Tribunal integrado por Armando Márquez, Orlando Coscia y Alejandro Silva consideró varias pruebas a la hora de la sentencia y destacó la labor policial liderada por el comisario Platino y el subcomisario Leiva.


