Confirmado: los perros sienten celos

Un estudio lo comprobó: tocan al dueño, ladran o rompen objetos para llamar la atención.

Una reciente investigación estadounidense comprobó lo que muchos dueños notaron hace largo tiempo: los perros se ponen celosos. ¿Cómo lo demuestran? Intentando llamar la atención tocando al dueño, ladrando o, en el caso de los más agresivos, rompiendo cosas.

Los psicólogos Christine Harris y Caroline Prouvost, de la Universidad de California, San Diego, Estados Unidos, fueron quienes llevaron a cabo el estudio, observando cómo reaccionaban los perros cuando su dueño no les hacía caso y, en su lugar, leía un libro para niños, le daba atención a un perro de peluche (el 86% lo olfateó en la región anal creyendo que se trataba de un ser vivo durante la fase de experimentación o posexperimentación) o jugaba con una cabeza de plástico de un muñeco como si fuera un perro. Durante el transcurso de las interacciones, más del 75% de los perros tocaba o empujaba a su dueño cuando este estaba interactuando con el perro de peluche. “El hecho de que estos perros parecían como si estuvieran tratando de sacar a sus propietarios lejos del peluche indica que sienten algo muy parecido a los celos humanos”, sostuvo Harris.

Acción violenta: Algunos perros se comportaron de forma agresiva por los celos: hay que calmarlos.

Otras reacciones que presentaron los cuadrúpedos para llamar la atención fue morder en forma de diversión a la persona, ladrar constantemente, correr con suma intensidad por el lugar y, los ejemplares más agresivos, destruir cosas y enfrentar al juguete. “La búsqueda de captar al dueño puede conducir a comportamientos que incluyen agresión en algunos casos. Así que para los perros que se sospecha que tienen problemas de violencia, puede ser importante evitar situaciones donde se puedan sentir ignorados”, comentó Brian Hare, director del Centro de Cognición Canina en Duke. Además, hay que tener cuidado ya que, al sentirse ignorado, nuestro amigo perruno puede comenzar a presentar síntomas de estrés.

El can puede sufrir estrés. Por Sergio Gómez (veterinario)

Cualquier perro puede sufrir de estrés. Los escenarios más habituales son cuando un can acostumbrado a la tranquilidad es llevado a la ciudad, donde se pueda ver aturdido por el ruido de la calle; o la mascota se queda en su casa mientras sus dueños se van de viaje o se incorpora un nuevo animal a la familia.

En el primer caso se ponen muy nerviosos y están inquietos, no responden órdenes o jadean en situaciones que deberían estar tranquilos. En el caso de los perros que se quedan solos, están decaídos, no quieren comer, pueden incluso perder más pelo que de costumbre y, cuando vuelven sus dueños, presentan algún tipo de enfermedad, como gastroenteritis.

La solución depende de la causa, pero bajo ningún punto de vista hay que consentirlo (con mimos, comida casera) ya que el animal interpreta que está bien lo que está haciendo y sigue con su conducta.

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