El clima en Neuquén

icon
29° Temp
30% Hum
La Mañana Cerveza

Convirtió la casa de sus abuelos en una fábrica de cerveza barrial

Dos amigos dejaron sus trabajos en otros rubros para dedicarse a fabricar esta bebida en el corazón de Villa Farrel. Crearon lazos comunitarios con los vecinos, que hoy empujan el emprendimiento.

La historia de Maximiliano Bonardi y Martín Herrera tiene los rasgos de un cuento conocido: dos amigos apasionados por el mundo de la cerveza que despuntaron la curiosidad y el esfuerzo hasta crear una fábrica exitosa. Pero detrás de Kumpel, su marca de cerveza artesanal, se esconden algunos rasgos que los hacen únicos. Es que Martín convirtió la antigua casa de sus abuelos en una usina de cerveza barrial, que se transformó después en un punto de referencia para Villa Farrel.

Martín estudió Saneamiento y Protección Ambiental y, tras la graduación, dejó el título guardado en un tubo para siempre. Desde temprana edad, se insertó en la actividad petrolera y ascendió hasta convertirse en gerente de Logística de Argentina, Bolivia y Chile de Schlumberger. Cuando sintió que había concluido esa etapa, encaró un proyecto muy ajeno a su realidad laboral: cocinar cerveza. La idea llegó durante una charla con Maximiliano, un amigo que se dedica a la construcción, y con otro amigo odontólogo que luego se alejó del emprendimiento.

Con trayectorias tan disímiles, los tres tuvieron que aprender a preparar esta bebida desde el ABC. Sin quererlo siquiera, Martín aplicó todos sus conocimientos de logística para pulir los procesos de fabricación, y sus antiguas clases de Seguridad e Higiene también le fueron útiles para garantizar la calidad y la salubridad de la bebida que producían.

Su trayectoria comenzó en 2017, cuando comenzaron las remodelaciones en la antigua casa de los abuelos de Martín. En lugar de apostar por tener una cervecería en el centro, los socios quisieron transformar una vivienda en una fábrica y convertir ese espacio, en el corazón de Villa Farrel, en un centro de distribución para llegar con sus barriles a bares y restaurantes. No esperaban que los propios vecinos se encariñaran luego con una cervecería que sienten como propia.

“En 2018 pedimos un crédito a través del Copade para comprar los equipos localmente”, dijo Martín y agregó que en agosto de ese año comenzaron con la producción, después de aprender y perfeccionar sus recetas para llegar con los mejores sabores a la etapa de distribución. Entre sus técnicas de estudio sumaron conversaciones con cerveceros amigos y visitas a bares, en donde testeaban y definían las mejores combinaciones para crear sabores ya exitosos, pero con personalidad propia.

“Tenemos una dorada pampeana, una APA, una IPA Argentina, y con el tiempo llegó una Scottish, y este año incluimos Oatmeal Stout, que tiene un alto porcentaje de avena”, expresó Herrera sobre sus propuestas, que comercializan en barriles para eventos especiales, o para bares y restaurantes.

“Estamos bien enfocados, yo me dedico a los procesos y todo lo que podemos controlar, lo tenemos bien controlado”, dijo el emprendedor y agregó: “Tenemos importantes niveles de estandarización para repetir los resultados, pero, si bien controlamos los cuatro ingredientes, que son agua, lúpulo, malta y levaduras, hay días en que el agua es más turbia o los lúpulos llegan mejores o peores”.

Quizás fue esa obsesión por la estandarización y la repetición de procesos cuidados los que aportaron a que la marca Kumpel creciera de forma tan vertiginosa. Su calidad fue reconocida en 2019, cuando los cerveceros viajaron a un evento provincial en Aluminé y regresaron con algunas medallas que distinguían los sabores de la marca.

cerveza v farrel 3.jpg

La venta barrial

En primera instancia, los emprendedores pensaron en aprovechar la casa de los abuelos de Martín para contar con una fábrica alejada del centro y así tener más comodidad para distribuir a los restaurantes. Pero la pandemia cambió sus planes por completo.

“El año pasado con la pandemia atravesamos un año muy duro, porque cuesta insertar la marca en el mercado y que te acepten”, reflexionó Martín. Con los bares cerrados, la posibilidad de llegar con sus barriles era casi nula, por lo que se animaron a fraccionar las bebidas y hacer ellos mismos el delivery para llegar a los clientes que querían probar los sabores de Kumpel. Así, empezaron a comercializar el producto en latas y en botellas tipo PET de 1 y 2 litros.

Fue entonces cuando ocurrió algo nuevo. Los propios vecinos de Villa Farrel, ante las limitaciones a la circulación, acogieron esa cervecería barrial como parte de su vida cotidiana, y se convirtieron en los clientes más fieles de la marca. Aunque la venta en botellas y latas iba a ser una solución pasajera para el aislamiento obligatorio, los emprendedores decidieron mantener ese sistema de distribución y cada vez son más los vecinos del barrio que se acercan a comprar sus cervezas para consumir en casa.

“Muchos nos piden que armemos un bar, que pongamos mesas al menos en el patio”, dijo Martín sobre la fábrica, que se ganó su lugar en el ritmo barrial. Si bien no tienen habilitaciones para montar un espacio gastronómico, hay un halo de familiaridad en la casa de Kumpel que atrae a los fanáticos de la bebida. “Por afuera todavía parece una casita”, sostuvo el cervecero.

Aunque la fábrica ahora se adapta a las necesidades sanitarias para producir alimentos, Martín aún transita la casa con recuerdos vívidos de otras épocas, cuando la vivienda pertenecía a sus abuelos y él era apenas un adolescente que llegaba de visita. Y así, siente la presencia de ellos en cada paso de la producción.

Gracias a ese sello de familiaridad, en Villa Farrel se creó una comunidad en torno a la fábrica. “Muchos se acercan y ven si están prendidas las luces, porque si estamos produciendo nos piden para comprar”, explicó Martín. Por ahora, los cerveceros despachan al público los jueves, viernes y sábado de 19 a 21,30.

Con su comunidad fija de clientes, Martín y Maximiliano diseñaron un evento especial para el 17 de marzo, que es el Día de San Patricio. A través de mensajes privados, convocaron a los compradores más fieles y los invitaron a pasar una tarde dentro del establecimiento. Los clientes de siempre lograron, entonces, descubrir cómo era la magia de hacer cerveza que se escondía detrás de esa casa familiar.

cerveza villa farrel2.jpg

Perspectivas

Como producen un volumen de 4 mil litros al mes, Kumpel es considerada una microcervecería. “Cuando empezó la pandemia bajamos nuestra producción al 20% pero fue un golazo haber sobrevivido a un año tan duro”, explicó Martín. Aunque menos masivos, los cerveceros lograron mantener el negocio a flote incluso en un año difícil para todas las Pymes, por lo que apuestan a continuar esa senda en 2021.

“Sabemos que este año también va a ser difícil, no sabemos si podremos crecer en volumen, pero al menos mantenernos a flote”, sostuvo. Y reconoció que las adversidades también fueron un componente importante para fortalecer su sociedad con Maximiliano.

“Empezamos con Kumpel porque queríamos montar un negocio en base a algo que nos gusta”, dijo y agregó: “Pero hacer cerveza es sólo una de las partes; también hay que controlar parámetros, saber de administración, economía, finanzas, logística, relaciones con el cliente; hemos crecido mucho en este tiempo”.

Además de fortalecer su amistad y perfilarse como empresarios, la microcervecería logró unir a Martín y a Maximiliano con un barrio entero. Y ahora apuestan a un modelo de negocios donde se priorizan los vínculos comunitarios por sobre el consumo de etiquetas masivas que están de moda.

“La gente prefiera esta cervecería porque es suya”, aseguró Martín. “Acá llegan y los llamamos por su nombre, sabemos quiénes son, dónde viven, y ellos saben a qué hora nos encuentran acá”, afirmó. Así, los emprendedores fabrican, al mismo tiempo, cerveza y comunidad.

Sin saberlo, Martín y Maximiliano adelantaron la creación de estos vínculos cuando bautizaron su emprendimiento con el nombre Kumpel, un vocablo alemán que significa amigo o camarada. Lo usaron pensando que ese nombre sólo hablaba de ellos, sin sospechar que nombra también a todos los demás, a todos los amigos de Villa Farrel que se unen en el ritual de tomar una cerveza.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas