Crimen de Toma Norte: alcohol, drogas y aprietes

nEUQUÉN

“De repente empecé a escuchar gritos y sentí un dolor en el alma, en el pecho. Salí a buscar a mi marido, y escuché: ‘No me mates, no me mates, tengo hijas’. Era la voz de él, de Raúl”. El desgarrador relato pertenece a la viuda de Raúl Guiñe, el hombre asesinado a quemarropa en Toma Norte el 29 de enero.

Ayer comenzó el juicio por jurados en el que Ramón Narambuena está acusado de matar de dos tiros al municipal. Además del testimonio de la mujer de la víctima, declararon una testigo presencial, un perito y una vecina.

Droga, alcohol, aprietes y contradicciones sobrevuelan la causa y una de las testigos llegó a solicitar declarar sin la presencia de Narambuena, tras descompensarse por el miedo.

La defensa sostuvo que Guiñe vendía droga y que el acusado sólo intentó defenderse, porque la víctima habría llegado a su casa con un cuchillo con la intención de cobrar una deuda. Después del homicidio, le quemaron una casilla a la familia del acusado. “Le metieron dos tiros a Guiñe, yo lo vi”, dijo una adolescente que se encontraba en una ferretería, a pocos metros de la casa.

La joven aseguró que la viuda no llegó a verlo a Narambuena, desmintiendo el relato de la mujer. “Llegó después, cuando él ya se había dado a la fuga”, reconoció.

Tras ser consultada sobre si Guiñe consumía droga, susurró una afirmación temerosa.

Una invitación que terminó mal

El hecho ocurrió en la noche del 29 de enero. Ese día, Gonzalo Narambuena -vecino de Guiñe y primo del acusado- invitó a la víctima a tomar una cerveza en la vereda de su casa. Allí, tras una discusión (se habría originado por una deuda de drogas), Guiñe terminó en el piso. En ese instante, el acusado le habría disparado dos veces.

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