Cuando el cielo no tiene límites

Tiene 20 años y dos licencias para pilotear aviones. Su sueño: llegar a una aerolínea comercial.

Constanza Sandoval era apenas una adolescente cuando decidió ser piloto de avión. Estaba en la escuela secundaria en Centenario cuando comenzó a interesarse por el trabajo y, al buscar información, encontró al Aeroclub de Neuquén. Hasta entonces, tampoco sabía que en la zona se podía estudiar. Apenas cumplió la edad permitida, se anotó y empezó a sumar horas de vuelo para alcanzar el primero de los títulos: piloto de avión privado.

Hoy, a los 20 años, ya cuenta con el segundo de los títulos, el comercial, y aspira a conseguir la licencia para poder pilotear un avión de línea, porque el cielo no tiene límites.

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No sabe de dónde sacó la pasión por los aviones, ya que no viene de una familia dedicada a la aeronavegación. “Buscate algo con los pies en la tierra”, le respondió su mamá cuando le comentó lo que quería estudiar. “Te tiene que gustar porque es bastante sacrificado, más para quienes aspiramos a volar en una línea aérea, sobre todo con los horarios”, reflexiona sobre el trabajo y recuerda una anécdota que vivió cuando tuvo que hacerse el examen piscofísico para comenzar el curso.

Una de las instancias consistía en realizar una consulta con un psiquiatra. “¿Vos estás segura que querés eso? Eso es para hombres. ¿Vos no vas a tener una familia? ¿Cómo vas a criar a tus hijos si vas a estar en avión?”, fueron algunas de las preguntas del interrogatorio que sufrió por parte del profesional, quien no logró vencer sus ganas de volar. Pasado ese imprevisto obstáculo, Constanza siguió con su instrucción, porque sabe que nada la detendrá hasta conseguir su licencia comercial en Argentina.

De los nervios y la emoción, no se acuerda el día que voló sola por primera vez, sólo recuerda que su instructor la dejó luego de hacer una maniobra llamada toqui-motor, salió, dio una vuelta por el río y volvió. “Es una prueba, cuando aterrizas decís ‘lo logré’”, sonríe.

También lleva consigo los momentos emotivos en que salió a pilotear con algún familiar o con una alguna persona que se subió por primera vez a un avión.

Constanza también es técnica en Turismo, porque desde la escuela de pilotos locales alientan a sus estudiantes a que continúen con otros estudios en paralelo. “Es una carrera que dependés del psicofísico, si te pasa algo, ¿qué hacés?”, concluyó.

Las mujeres que aprenden en el Aeroclub Neuquén

El Aeroclub Neuquén se constituyó el 2 de mayo de 1936 cuando aún la provincia era territorio nacional y se formó para incentivar el desarrollo de la aeronavegación en todas sus formas en la región.

Actualmente dispone de un total de cuatro aeronaves, utilizadas por los aspirantes a piloto en la zona.

Constanza contó que, junto con ella, otras dos mujeres tienen la licencia y otras tres se encuentran haciendo el curso.

Una de las primeras mujeres piloto que salió del aeroclub local es Andrea Tarruella, quien actualmente vuela en la aerolínea Latam.

La carrera de piloto se realiza por horas de vuelo, por ello, va a depender del tiempo de cada persona y de su bolsillo para culminar los estudios.

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