De la plaza a una casa en El 30 copy

Le prestaron una vivienda a la familia que había quedado en la calle.

La pareja que se instaló con sus dos pequeños hijos en la plaza del Anai Mapu por no contar con un lugar digno para vivir finalmente recibió el llamado tan esperado. Un vecino que leyó la historia en LM Cipolletti les ofreció una pequeña casa ubicada en la zona de El 30, donde se podrán quedar todo el tiempo que necesiten. “Estamos muy agradecidos por la solidaridad de la gente, pero defraudados por la actitud del Gobierno”, dijo el padre de familia.

Raúl y Marcela llegaron a la plaza del barrio con sus dos pequeños hijos de un año y medio y cuatro meses. Estaban habitando una casilla en la toma Las Cabañitas, pero la estufa a leña les provocó serios inconvenientes en los pulmones de los menores y por recomendación médica abandonaron el lugar, pero sin un rumbo claro. De esta manera, terminaron viviendo en la calle.

La nota publicada el domingo último en LM Cipolletti generó un gran impacto en la comunidad y un alma solidaria se acercó a brindar la ayuda que el Estado no pudo otorgar: un lugar donde vivir.

“El mismo domingo a la tarde me llamó por teléfono Cristian. Nos comentó que leyó la historia en el diario y que tenía un lugar para ofrecernos. Se trata de una casita que estaba abandonada en una chacra, con un living y una pieza. Ese mismo día nos instalamos allí, muy felices. El hombre no nos dejó pagar nada, ni un alquiler ni los servicios. Por ahora nos resta conseguir una estufa eléctrica para calefaccionarnos por la noche”, comentó Raúl.

Se trata de una pequeña vivienda que estaba deshabitada en una chacra en cercanías al paraje El 30. En ese mismo predio viven el propietario y su hijo.

“Del Municipio no se acercó nadie, ni para preguntar si estábamos vivos. Estamos defraudados y tristes, porque pensamos que nos iban a dar una mano. Los únicos que se acercaron son los de Promoción Social de la Provincia y nos trajeron colchones y frazadas”, comentó el hombre.

El dueño del lugar les ofreció la vivienda todo el tiempo que necesiten, y les aseguró que no les cobrará ni un solo peso por la estadía. “Ni siquiera nos deja pagarle los servicios. Estamos muy agradecidos”, expresó Raúl.

Más allá de la solidaridad demostrada por este vecino, la realidad de la familia sigue siendo compleja. La mujer se encuentra en pleno proceso judicial contra su padre para poder cobrar la pensión por discapacidad que le corresponde.

“Marcela está esperando la orden judicial para poder cobrar lo que le corresponde. El juez ya dio la orden de embargarle el sueldo al progenitor y abrirle una cuenta bancaria para poder depositarle su pensión. Lleva mucho tiempo la ejecución y pedimos que se apuren porque es dinero que necesitamos con urgencia”, explicó la pareja de la mujer.

Sin rumbo y dependiendo de la ayuda

Quedaron en la calle

Raúl, Marcela y sus dos hijitos vivían en una precaria casilla en la toma Las Cabañitas, pero el humo de la leña que utilizaban para cocinar y calefaccionarse les hacía muy mal a los pulmones de los chiquitos. Por recomendación médica se fueron de allí pero sin un lugar para vivir. Por lo que terminaron en una plaza.

Un alma solidaria

Esta situación generó gran preocupación entre los vecinos, que se acercaron a darle una mano, mientras el Estado municipal miraba para otro lado. La nota de LM Cipolletti publicada el domingo causó impacto y así fue como un hombre se acercó y les ofreció una vivienda, ubicada en El 30, donde viven por el momento.

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