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La Mañana Solidaridad

De Neuquén a Nueva York para ayudar a inmigrantes

El cura Fabián Arias protege a jóvenes latinos que viven sin papeles.
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Laura Hevia

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Neuquén.- La historia de Fabián Arias es apasionante. Sin querer, este sacerdote que nació en Luján pero vivió en Neuquén toda su juventud se vio un día buscando un lugar donde alguien hablara español en medio de la ciudad de Nueva York. Allí dio con la iglesia luterana en la que vive hoy y desde la que apadrina a niños y jóvenes inmigrantes para que puedan conseguir estudios y trabajo.

Fue en 1989, cuando Fabián realizaba el seminario de cura, que viajó a Estados Unidos por una beca. “Buscaba una iglesia donde hablaran español”, contó a LM Neuquén desde la casa de su madre, que vive en Alta Barda. Así fue que se topó con la iglesia luterana de San Lucas en Time Square, donde tuvo su primer contacto con inmigrantes.

Regreso

Tras un año de estadía, el cura volvió a Neuquén, donde trabajó en la Catedral y también participó en la creación del colegio Jean Piaget, bajo una innovadora propuesta educativa.

Unos 13 años después regresó a Estados Unidos, donde se metió de lleno en la ayuda a los inmigrantes desde una parroquia del mítico barrio Harlem y así se vio involucrado en las políticas migratorias, impulsando leyes y reglamentaciones en el Senado estadounidense. Como miembro del movimiento Nuevo Santuario, les dio asilo a quienes pudieran ser deportados.

“El gobierno de George Bush, con una política totalmente opresora a los inmigrantes, hacía redadas para capturar a indocumentados”, contó Fabián, a lo que luego agregó: “La iglesia santuario goza de inmunidad, lo que impide a Migración arrestar a quienes están refugiados. Tenemos varias familias, no son fugitivos, sino que al Gobierno se les informa que están acá hasta que resolvemos su situación legal”.

Niños, jóvenes y familias

Las historias de vida que llegan al cura son conmovedoras, como la de niños que son enviados por sus padres en balsa, la de jóvenes que cruzan el desierto mexicano con sus hijos en brazos o los que escapan de la violencia narco que asedia a sus pueblos. Hermes, por ejemplo, un adolescente de 15 años, huyó de Guerrero, México cuando su tribu asesinó a su hermano por ser homosexual.

Hoy Fabián tiene bajo tutela legal a 27 niños y adolescentes, ocho de los cuales ya son residentes estadounidenses y algunos pronto obtendrán la ciudadanía americana. También hay familias completas de distintos países latinos.

Responsabilidad y compromiso

El sacerdote aseguró que los jóvenes llegan allí con “una conciencia y una responsabilidad de trabajo admirables” y explicó que su problema pasa por la dificultad para conseguir la legalidad en ese país. Así le sucedió a Darwin, un hondureño que perdió un dedo en el trabajo y cuyo jefe amenazó con deportarlo si decía algo.

“Ser guardián de ellos implica un marco legal en el cual la Corte de Familia te da la custodia de estos jóvenes que están en proceso de deportación para sacarlos de esa posición”, aclaró Fabián y destacó que todos estudian o trabajan: “Algunos viven con sus padres, con familiares o con amigos. Uno está atento a que sigan sus estudios o consigan trabajo”.

“Cada caso te deja una marca, son chicos que tienen sueños de crecer y cuando vos les limitás sus sueños, los estás privando de su libertad”, consideró el sacerdote.

Cobijo: Los indocumentados son cuidados por el cura hasta que resuelven su situación.

Marcado a fuego por un modelo distinto

Fabián cree que la vida en Neuquén fue determinante para abrir su mente hacia otra forma de encarar la vida.

En la ciudad se relacionó con una iglesia católica diferente y mantuvo contacto con sindicatos y organizaciones de derechos humanos.

En el Neuquén de los ochenta y los noventa relata que “todos éramos migrantes de otras provincias” y asegura que eso sentó las bases para su trabajo en la Gran Manzana.

“Esta provincia siempre fue innovadora en la lucha de los derechos de las personas y esto me dio un marco muy importante para pensar que lo que está instalado se puede cambiar, pensar críticamente y abrir la cabeza a lo diferente, no reproducir el sistema que ya estaba instalado”, expresó.

“Creo que las normas las podemos romper siempre que sean superadoras y pongan por encima la dignidad humana”, reflexionó el sacerdote.

La mano dura de Donald Trump

Desde que vive en Estados Unidos, Fabián Arias fue testigo del paso de distintos gobiernos, demócratas y republicanos. Primero el de George Bush, en el contexto del atentado a las Torres Gemelas y las guerras con Irak y Afganistán. Allí la política migratoria se endureció al punto de que el mismo cura fue arrestado por ser extranjero. “Dos veces me detuvieron y me sacaron el pasaporte durante el gobierno de Bush”, relató.

Bajo el mandato de Barack Obama, se aprobó una reforma migratoria que otorgó la legalidad a quienes justificaran más de 5 años de residencia, pagaran impuestos y no tuvieran antecedentes. Sin embargo, durante su gestión se deportó a más de 600 latinos por día.

Con Donald Trump al poder, el panorama trae temor a la comunidad latina. “Trump lo que tiene es un discurso rabioso, racista y discriminador con la comunidad inmigrante que va a profundizarse y hay que prepararse para eso”, aseguró Fabián.

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