El escalofriante relato de los pilotos que fueron secuestrados en el Rally Dakar en África
Los españoles Jordi Juvanteny y José Luis Criado recordaron la noche en la que temieron por sus vidas.
El Rally Dakar es una de las competiciones más peligrosas en el mundo de los deportes. Más allá de los desafiantes terrenos en los que deben pilotar los conductores, a veces la geografía y los contextos políticos le suman peligro al asunto. Y en África, esto es moneda corriente, y allí se vivieron muchas de las historias más dramáticas desde que nació la competencia.
Los protagonistas de esta historias son los españoles Jordi Juvanteny (piloto) y José Luis Criado (navegante). Todo ocurrió en 1997, en Mauritania, donde fueron secuestrados a mano armada y la pasaron mal, aunque hoy pueden contarla como una anécdota más de las 33 ediciones que están cumpliendo juntos desde 1990.
“Nos secuestraron y nos subieron ahí a punta de fusil a Jordi, a mí y a otro compañero que vivía con nosotros en el año ‘97. Fue en El Paso de los Elefantes (Mauritania), así se llamaba el lugar. Entre Nema y Tichit. Allí temimos perder la vida porque pensábamos que aparte de robarnos, pues nos iban a aniquilar. Pero bueno, afortunadamente, nos dejaron marchar, pero fue un momento de mucha tensión. Muy delicado. La verdad es que hubo momentos que pensábamos que se terminaba todo. Pero bueno, al final, te quedan recuerdos de que solo fue un robo y nada más”, relata José Luis, que tiene 68 años.
Jordi (65) apunta que “era un cuello de botella, entonces íbamos llegando. Estaba anocheciendo y aparecieron unos hombres detrás de los fusiles. Nos bajaron, nos tomaron el camión unos y nosotros quedamos allí en el suelo con más gente. Había mucha gente allí. Ahí lo pasamos mal. Pero bueno, pudimos sobrevivir. Aquí estamos. Una anécdota más”. Y añade que “hubo muchas anécdotas e historias bonitas. Siempre entiendo que a pesar de que fuesen dificultosas, pues interesantes, y de todas ellas se aprende. Hemos aprendido mucho. Para mí, el Dakar es una escuela de vida”.
La trayectoria de Jordi Juvanteny y José Luis Criado
Ambos corrieron en Sudamérica y guardan excelentes recuerdos de Argentina y el resto de los países de la región. “La pasamos muy bien y disfrutamos mucho. Se echa de menos también, tanto lo que es la tierra argentina, que es muy bella, como también la gente que son muy acogedores”, cuenta José Luis.
“Es super interesante la cantidad de coincidencias que existen entre vuestros pueblos y España, y la verdad es que el terreno, las dunas de Nihuil (Mendoza), todos aquellos caminos que conducían a la sierra o pedregales tan hermosos. Después, toda la parte de la playa o un sitio que siempre me impactó que se llama Ingeniero Jacobacci (Río Negro) que parecía el fin del mundo”, agrega.
“Cuando llegamos a Buenos Aires, aquello fue apoteótico. La gente loca. No podíamos caminar por la calle. Estábamos acostumbrados a correr solos en África y en Argentina la gente se echaba a la calle. No podíamos cruzar por ningún lado. Todo colapsado, todas las autopistas colapsadas. Aquello fue realmente espectacular”, subraya Criado.
Desde que el Rally Dakar llegó a Arabia Saudita a nivel público se vive algo parecido a lo de África con escasa o nula presencia de gente observando el paso de los vehículos. “Al final nosotros venimos a hacer lo que hemos hecho siempre, correr y disfrutar de la carrera. Si hay gente, es más bonito, pero no deja de ser un añadido. La experiencia argentina o la sudamericana en general, Chile, Paraguay fue increíble en todos los sitios con las dunas, pasando ríos y que la gente aprovechaba y se bañaba con la ola que hacía el camión y se metían al lado para que los ducháramos. Conocimos algo que no nos hubiésemos ido nunca. Es decir, el Dakar no nos ha permitido, aparte de correr y ejercitar este espíritu de deportivo que llevamos, también conocer la cultura y su gente fue maravilloso”.
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