Desocupación, IFE y pandemia
La pandemia está haciendo estragos en el empleo privado y con ello, ya se puede advertir que en la provincia de Neuquén crecerá, indefectiblemente, la pobreza en lo que va de estos meses. Es que de acuerdo a un reporte del Ministerio de Trabajo de la Nación, desde febrero a agosto, se perdieron 15.200 puestos de empleo en el territorio neuquino de los 108.600 registrados en el sector. El dato es más que inquietante, desde que ayer se conoció que la ayuda de 10 mil pesos que reciben los sectores más postergados de la economía informal, son 103.455; de acuerdo a los datos de ANSES sobre el ingreso Familiar de Emergencia (IFE). Si bien no puede hacerse un paralelo directo entre las dos variables, sí se puede afirmar que parte de los desocupados que empezó a escupir esta cuarentena fueron a parar a ese ingreso de emergencia que se pagó por tercera vez desde que empezó la pandemia. Un 62,3% de los que cobran el IFE son trabajadores informales que van desde albañiles, pintores, gente que hasta hace trabajos de jardinería, y personas que hacen servicios personales (desde belleza, terapeutas alternativos, mecánicos, etc) sin estar categorizados o dados de alta en la AFIP. ¿Cómo volverá a la normalidad laboral esta porción de la sociedad que se mantiene con un ingreso mínimo? Se espera que en estos meses haya un rebote de la economía, y en Neuquén en particular, en el consumo asociado a la industria hidrocarburífera; ahí quedan aún 7000 trabajadores en la casa esperando que se suban equipos de perforación. Pero la rueda es aún más grande: la pandemia puso en pausa al turismo y la apertura de la economía en esto tiempos parece inevitable, con el riesgo de generar un drama mayor.
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