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Día del Filatelista: cómo es y en qué consiste este hobby

En Argentina hay miles de fanáticos y Neuquén tiene un historia particular con esta actividad.

Como todos los 21 de agosto se celebra en Argentina el Día del Filatelista Argentino recordando la emisión de la primera estampilla argentina. Nuestra historia postal comenzó en la provincia de Corrientes en el año 1856 y el diseño estuvo a cargo de un artista francés de nombre Matías Pipet. Se eligió para ello el rostro de la diosa Ceres, diosa de la agricultura, muy común por otra parte en los timbres postales de Francia.

A nivel mundial, fueron los británicos quienes 16 años antes emitieron y pusieron en circulación las primeras estampillas. Conocidas como las Black Penny, representaron el rostro de la Reina Victoria y son en la actualidad la pieza más cara de cualquier colección filatélica.

La filatelia es un hobby y a la vez una disciplina en sí misma porque no sólo consiste en reunirlas y coleccionarlas, sino que, además, implica una minuciosa tarea de clasificación, catalogación y estudio. Si bien es cierto que se trata de una actividad que cada vez cuenta con menos adeptos, en nuestra región existen dos Centros Filatélicos que llevan adelante la tarea de mantener en vigencia esta romántica costumbre de la época en que todo se comunicaba en papel a través de cartas.

“El Centro Numismático y Filatélico Alto Valle” con sede en la ciudad de Cipolletti y el “Centro Filatélico y Numismático de Neuquén” cuyos asociados se reúnen en la Biblioteca Bernardino Rivadavia de Cipolletti y en el A.C.A de la ciudad de Neuquén, respectivamente.

La provincia de Neuquén también tiene sus sellos distintivos entre los que destaca principalmente el escudo provincial y algunos lugares turísticos entre los que podemos destacar San Martín de los Andes rincón pintoresco y dotado de un atractivo sinigual de la región.

Hablar de la filatelia sin recurrir a los filatelistas sería restarle a la pasión del coleccionismo uno de los aspectos más interesantes. Juan Pablo Muñoz, que a sus 77 años no quiere seguir sacando cuentas desde cuando lo cautiva el hobby, contó a LM Neuquén que comenzó en su más temprana edad en su Ñiraico natal allá por los pagos de Chos Malal.

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“De chicos íbamos a la despensa a hacer las compras y como escaseaban las monedas, nos daban de vuelto unas estampillas, de cinco o diez centavos. Cuando llegábamos con eso a casa se nos armaba la bronca, así que las íbamos guardando en cajas de fósforos. Ese fue el comienzo pero sin saber nada, ni tener mucha idea. Me gustaban las estampillas por los “dibujitos” que tenían. En ellas encontrabas a San Martín y a otros próceres o a animales domésticos como las ovejas y las famosas vaquitas de color azulado que representaban nuestra riqueza ganadera”, recordó.

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- ¿Cuándo empezó a tomarse en serio eso de ser filatelista?

Con la Filatelia empecé formalmente en el año 74 en la antigua Biblioteca de Cipolletti que estaba en la calle Yrigoyen. Antes conseguir estampillas era bastante fácil porque las nuevas, las sin usar, por ejemplo, las comprábamos en el correo que tenía por aquella época todo el material disponible, tanto el conmemorativo como el ordinario. Hoy no conseguís, nada salvo los sellos ordinarios. Otra forma de obtener sellos era a través de la misma correspondencia que se enviaba y se recibía.

- ¿Qué temática colecciona en forma específica?

La temática que sigo dentro de la filatelia es la “Entomología”, los insectos y en especial las mariposas y esto se debe a que cuando éramos chicos no teníamos juguetes, jugábamos cazando mariposas en verano, las chicharras, las langostas, las avispas, los abejorros. Después las clasificábamos en cartones con alfileres.

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Juan Pablo Muñoz tiene además una gran colección de estampillas argentinas, dicen los que saben que las tiene todas. “Casi todas, completo desde el año 30 en adelante. Me faltan las del año treinta hacia atrás”, explicó.

- ¿Y cuál es tu preferida?

La estampilla que más quiero es una “Casa de Tucumán” que conseguí en Buta Ranquil. Las tenía “de clavo” el encargado del correo y yo se las compré a valor facial y resulta que eran en realidad sellos bastante importantes. Esas mismas estampillas tienen un costo que ronda los 200 dólares y su valor lo que se puede ver en ellas a partir de su reacción a la luz ultravioleta y la tipografía de la parte inferior. Esta pasión por la filatelia la comparto además de mi hijo, con mi nieta que tiene 15 años y conoce bastante.

- Y sus amigos y conocidos que saben que colecciona estampillas ¿Qué le dicen?

Cuando les digo a la gente que colecciono estampillas me miran raro y no entienden nada… y entonces viene el momento de explicarles lo que uno aprende en la filatelia, que aprendemos de historia, de geografía, de arquitectura, de flora, de fauna, etc. Cosas que después uno se ve obligado a seguir investigando para saber de qué se trata esa “estampillita” y en realidad es un mundo fascinante. Les Recomiendo a los que quieren empezar con este hobby que vengan al Centro Filatélico que lo que necesite saber y conocer se lo vamos a entregar sin ningún egoísmo.

Muchos consideran hoy a las estampillas, piezas de museo y les adivinan valores siderales, sin conocer en profundidad que, muchas veces, una estampilla vale más que un álbum entero si es que completa una serie cotizada como inconseguible. Otros ven en ellas ventanas para asomarse a otros lugares y descubrir a esos sobrevivientes de papel de épocas pasadas. Otros se preguntan si seguirá pasando el cartero, si se seguirán enviando cartas de amor por correo y si volverán alguna vez esas miniaturas coleccionables a embellecer los sobres a la vez que a iluminar de curiosidad el rostro de un niño o de un anciano.

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