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La Mañana Columna de Opinión

Dolor, justicia y perdón

En la justicia se construyen los cimientos para mitigar el dolor y la difícil tarea de encontrar el perdón.

Quienes somos familiares de víctimas de la inseguridad o hemos perdido a un ser querido por un delito violento sabemos lo que es el dolor, el miedo y la necesidad de justicia, porque es en esta última palabra donde se pueden construir los cimientos para el perdón y para que ese sentimiento tan devastador pueda ser más llevadero. Parece un slogan o una frase hecha, pero sin justicia no hay perdón. En estos tiempos de cuarentena, quienes pasamos por esta experiencia traumática y espantosa nos enteramos de que el gobierno nacional avaló una liberación masiva de presos que están en situación de riesgo por el coronavirus.

Todo se originó en el motín de una cárcel de Buenos Aires que derivó en una paritaria carcelaria donde se peticionaron varias cosas, pero una fue la más especial o la más importante: la libertad de condenados.

La noticia me generó indignación, no por mi situación particular (las personas que me causaron ese dolor ya cumplieron su condena y yo tuve la suerte de perdonarlos), sino porque en estos últimos días escuché muchas voces desesperadas de otros familiares que todavía no superaron esa pérdida y están en medio de ese duro proceso de mitigación del dolor.

Es cierto que muchos presos están en riesgo por el coronavirus. Viven en un permanente riesgo por las condiciones inhumanas que hay en las cárceles de todo el país.

En todo caso, el Gobierno debería garantizarles medidas de seguridad, salud e higiene para poder cuidarlos. Pero nunca liberarlos, porque sería un gran error. Acaso el castigo más brutal y doloroso para quienes aún caminan por la vida en busca de justicia.