El año en que la moda se llenó de antiheroínas

El boom de las chicas XL marcó el primer quiebre y el ingreso de las mujeres "imperfectas" a las grandes pasarelas.

Cuando parecía que la industria de la moda no abandonaría nunca la tiranía de la delgadez extrema, el boom de las chicas XL marcó un quiebre.

Aunque cambiar ciertos paradigmas pueda llevar años, décadas e incluso siglos, el surgimiento de chicas pulposas, con sus rollitos y celulitis en las pasarelas más importantes del mundo, y en las portadas de las revistas más exclusivas, como Elle o Vogué, abrió la esperanza de que las presiones estéticas tengan por fin fecha de caducidad.

Si bien en Reino Unido y los Estados Unidos hay varios sectores (académicos, expertos de la industria, modelos y políticos) pidiendo por una ley que vaya contra la delgadez extrema en las modelos -dando cuenta de que la problemática esta aún muy lejos de resolverse-, el éxito de estas modelos en todo el mundo reivindica la diversidad del cuerpo femenino y pone en cuestión los cánones de belleza impuestos por la moda y la publicidad.

La resistencia que disgusta Una modelo que se mostró sin photoshop perdió 3 mil seguidores.

Aunque tuvo tímidas apariciones en 2014, la tendencia "curves", como la llaman (curvas, en español), sumó varios hitos este año que terminaron por instalarla.

Uno de ellos fue la aparición de la estadounidense Ashley Graham en el número especial de trajes de baño de la revista Sports Illustrated, cuyas portadas son protagonizadas por reconocidos deportistas de cuerpos atléticos.

Graham, conocida defensora de la inclusión de modelos con figuras "reales", también se dio el gusto de desfilar este año en las pasarelas de la Semana de la Moda de Nueva York, un evento exclusivo que marca tendencias.

Allí presentó su propia colección de ropa interior para mujeres voluptuosas y logró captar la atención del mundo entero.

Pero los cambios no sólo se ven en las pasarelas. En su último calendario, Pirelli, la compañía de neumáticos que cada año publica su tradicional "catálogo" de chicas sexis, decidió incluir a una joven de más de 90 kilos entre sus modelos.

Pero si de romper cánones se trata, la modelo que protagonizó la polémica campaña de la marca sueca Lencería & Other Storie también lo hizo, aunque no con sus curvas, pero sí con abundante vello debajo de sus axilas.

Sin dudas, 2015 ha sido el año de la revolución estética y el debate sobre la belleza, y el concepto que se tiene de ella ha tomado otro rumbo, generando un nuevo significado y dando lugar al surgimiento de nuevas "estrellas" como Winnie Harlow, la primera modelo que triunfa en las pasarelas a pesar de tener vitiligo -una enfermedad que le genera la aparición de manchas blancas en la piel debido a la ausencia de melanina-; Madeline Stuart, la joven con síndrome de Down que desfiló en Nueva York, entre las top del mundo; o Loiza Lamers, quien hizo historia al convertirse en la primera transexual en ganar la versión holandesa del reality Next top model.

Mujeres recreadas vs. imperfectas

Para entender mejor el porqué del surgimiento de esta especie de antiheroína de la moda, Susana Saulquin, directora del posgrado en Sociología del Diseño de la UBA, explicó: "Hoy hay una belleza que está al alcance de todos, gracias a las cirugías plásticas, la posibilidad de aplicarse extensiones capilares, de blanquearse los dientes. Así, se producen mujeres recreadas. En este contexto, la perfección pierde valor. Por lo tanto, se busca la ruptura, y la ruptura es lo 'imperfecto'".

Para Saulquin, lo que importa ahora son cuestiones como la autoestima, el sentirse bien y el ser diferente.

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