El desafío de convertirse en una deportista extrema

Victoria Castillo tiene 30 años y es una apasionada por los deportes de tabla.

Desde chiquita Victoria Castillo se caracterizó por tener una energía de otro mundo: se la pasaba jugando con sus amigos, trepando árboles, organizando guerras de fruta podrida y escapando –sin querer- por las chacras de la zona. Hasta recuerda que una vez un vecino la encontró enganchada en un alambre lindante al canal de riego que, afortunadamente, en ese momento se encontraba vacío. Con el correr de los años esa energía, lejos de aplacarse, se incrementó y fue lo que la llevó a desarrollar una pasión inigualable por los deportes extremos de tabla, la adrenalina y la camaradería.

“Daniela, la traviesa”, así la conocían en el barrio por sus constantes, y hasta preocupantes, aventuras. Nació y se crió en Neuquén capital junto a su mamá, mientras que a su papá lo conoció recién en el año 2010. Por una cuestión de ingresos no pudo dedicarse a los deportes hasta que consiguió su primer trabajo, gracias al cual logró comprar sus primeros equipos para dedicarse de lleno a lo que más le gustaba hacer.

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“Era muy inocente, pero muy catrasca. Vivía golpeada y raspada porque me la pasaba arriba de los árboles y de las construcciones. Antes había más seguridad, no pasaba nada, aunque cada dos por tres mi mamá tenía que llamar a la Policía porque yo me iba toda la tarde y no decía nada, no tenía ni celular, me tuvo mucha paciencia y la asusté bastante. Si no estaba en el barrio organizando algo con mis amigos estaba jugando al fútbol o al básquet. De más grande hice vóley y natación durante bastantes años. Probé de todo, igual siempre tuve facilidad para aprender rápido”, comentó Victoria.

Victoria Castillo

El primer deporte de tabla que hizo fue snowboard. Un fin de semana juntó plata y se fue con un grupo de amigas a San Martín de los Andes, pero como no tenía para pagar un instructor comenzó a mirar al resto de las personas que estaban practicando, a copiar las técnicas y aprender de manera independiente. Más tarde le siguió el longnboard y el skate. Como materia pendiente le queda el surf –que es considerado la base de todos los deportes de tabla y el más completo- como así también el kitesurf.

“Con mis primeros ingresos en el 2009 me compré mi primera tabla de longboard y empecé a patinar con un grupo de amigos. Después arranqué con skate, mi mamá no quería saber nada porque cuando empezas a aprender te golpeas bastante. En realidad, con el longboard es habitual rasparte, pero con el skate, que es más técnico, es posible partirte algún que otro hueso. Por eso, en el 2010 tuve mi primera quebradura; fue en el tobillo izquierdo, me tuvieron que poner una placa y seis clavos, pero la verdad es que lo tengo mejor que el que está sano”, confesó, entre risas.

Más heridas de guerra

Además de quebrarse el tobillo, Victoria sufrió otras lesiones realizando deportes extremos. En San Carlos de Bariloche se luxó el hombro y en Esquel tuvo una distensión de ligamentos cruzados en la rodilla. Sin embargo, lejos de arrepentirse o quejarse por las lastimaduras, ella aún se lo toma con humor y se mantiene positiva.

Al respecto, relató: “Tuve una distensión de ligamentos, pero me gané un premio por ser la única mujer que se animó a saltar en Big Air, que son las rampas más grandes en las que volás mucho, como en los X Games. En el medio tienen un hueco y después una recepción, que es la caída de la rampa. Esto fue en la Free Sessions de final de temporada de invierno y había dos saltos grandes. Un amigo me manijeó para que los probáramos y no lo pensé dos veces; fui al primero y lo hice, estaba re contenta. Pero en el segundo la dudé y caí en el hueco de cinco metros. Todos salieron corriendo para ayudarme, pero yo salí riéndome”.

Victoria Castillo

El día que su mamá entendió

Por las constantes caídas, raspones y lastimaduras que sufrió a lo largo de los años, Victoria asegura que su madre no podía entender por qué hacía ese tipo de deportes. No obstante, un día su opinión cambió y fue cuando la vio por primera vez en una competencia que se llevó a cabo en Neuquén y en la cual ganó premios por sus hazañas.

“El evento se hizo sobre la Avenida Argentina, en la zona de la Plaza de las Banderas, y fue una competencia de longboard en estilo Free Ride, que es en bajada. Fue muchísima gente, entre ellas mi mamá y mi tía. Creo que ahí es donde hizo un click y se dio cuenta de que si lo hacía era porque realmente me gustaba, no por otra cosa. La verdad es que no me molesta golpearme, ni nada por el estilo. De chica siempre fui así y no iba a cambiar ahora”, concluyó.

“Hay que mantener el cuerpo en movimiento”

Para Victoria Castillo es esencial mantener su cuerpo el movimiento y alienta a otras personas a que sigan el mismo estilo de vida, aunque quizá no a su ritmo. “Hay que moverse sea como sea, hasta bailando, no hay que quedarse quieto porque eso es lo que te quita la vitalidad, el sedentarismo te lleva a un camino poco saludable. No importa la energía que tengas. Mi mamá, por ejemplo, es mucho más tranquila que yo, pero igual hace varias actividades, una de ellas es el yoga”, expresó.

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