El dólar, cerca de los tres pesos
Neuquén > El dólar se acerca a los 3 pesos y los exportadores comienzan a ponerse nerviosos. Ayer marcó su nivel más bajo desde diciembre de 2005 cotizando a 3,04 para la venta.
Seguramente en los próximos días los memoriosos renovaran las comparaciones históricas. La divisa está lejos de los 4 pesos tocados en 2002.
Pero no hace falta llegar a tanto, la sola proximidad al 3 a 1 en estado puro, en un contexto de costos de producción interna crecientes, alcanza para encender la alarma exportadora. La explicación es simple. Si bien a comienzos de la revuelta agraria se escucharon rumores de escapada del dólar, los fundamentos de la macroeconomía indicaban todo lo contrario.
Con reservas cercanas a los 50 mil millones de dólares –de los que deben restarse los 3000 que salieron en los últimos 3 meses–, superávit fiscal y abundantes ingresos de divisas por exportaciones no hay razón alguna para que la moneda se devalúe, todo lo contrario.
Sucede que a pesar de los cortes de ruta internos, el campo, como lo indican los números de la evolución del comercio exterior, nunca dejó de exportar. Es más, sus venas al exterior muestran, en todos los rubros, importantes subas interanuales.
Hasta ahora el sector público, con recursos “genuinos”, es decir, provenientes del superávit fiscal, se dedicó a intervenir comprando los dólares excedentes en el mercado interno y sosteniendo así su cotización.
La intervención era virtuosa, porque su contraparte era la acumulación de reservas. El objetivo perseguido era mantener la porción de competitividad cambiaria de la economía. Esto no solo apuntala la ganancia de los exportadores, sino que impide el exceso de importaciones, las que no obstante mantienen un fuerte crecimiento.
La política de tipo de cambio alto se combinó con retenciones, más altas cuando menor es el valor agregado de los productos. Estas son las claves del “modelo productivo”. Flojo en espadas mediáticas, el gobierno no logró trasmitir a los exportadores primarios que sería peor limitar esta intervención cambiaria que unos puntos en más o en menos en las retenciones sectoriales. Ahora, la decisión política parece ser doble: que los exportadores primarios adviertan esta realidad en la práctica y profundizar el castigo a quienes apostaron contra el peso.


