Entre las diferentes locaciones, Ortega y Culell decidieron grabar escenas en la Villa 31 de Retiro -junto a la Policía- y en la ex cárcel de Caseros, para lo que necesitaron una gran cantidad de extras que fueron seleccionados minuciosamente: la gran mayoría de ellos estuvo preso y se encargaron de enseñarles a los actores el léxico que utilizan en la cárcel.
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