Una investigación publicada en la revista Nature reveló un registro impactante sobre la evolución de los cetáceos y los ecosistemas marinos.
Una expedición internacional de científicos descubrió en el sudeste del Océano Índico el mayor cementerio de ballenas conocido hasta el momento. El estudio, publicado por la revista Nature y difundido por la Academia China de Ciencias, documentó un yacimiento con la mayor concentración conocida de fósiles y ecosistemas activos asociados a restos de esos cetáceos, que conserva evidencias de al menos 5,3 millones de años de antigüedad.
La investigación estuvo a cargo de especialistas del Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas (IDSSE) de aquella institución china, en colaboración con la Universidad de Pisa y el Instituto de Ciencias de la Tierra de Nueva Zelanda, con sede en Wellington.
Los autores denominaron al yacimiento "necrópolis de ballenas" debido a su tamaño y a la cantidad de restos localizados en la región.
Además del valor paleontológico, la publicación destaca que "los restos de ballenas se forman cuando los cadáveres de estos animales se hunden hasta el fondo marino, creando concentraciones localizadas de biodiversidad en las profundidades oceánicas".
También sostiene que "además de contribuir a la captura de carbono a largo plazo, estos restos ayudan a los científicos a comprender la evolución y la dispersión de la vida en las profundidades marinas, y proporcionan un registro fósil sin precedentes de ballenas y ecosistemas de aguas profundas".
Cómo es la “necrópolis de ballenas”
Las tareas de exploración se llevaron a cabo durante 2023 a bordo del buque de investigación R/V Tansuoyihao. A lo largo de una franja de aproximadamente 1.200 kilómetros, el equipo realizó 32 inmersiones utilizando el vehículo tripulado Fendouzhe para inspeccionar el fondo marino.
Como resultado de esa campaña fueron localizados cinco restos de ballenas que aún conservaban ecosistemas activos y 476 depósitos fósiles. La densidad registrada alcanzó los 759,5 individuos por kilómetro cuadrado.
A partir de esos datos, los investigadores estimaron que la Zona Diamantina podría albergar más de 10 millones de cadáveres de ballenas. Según el estudio, esa acumulación “representa un gran sumidero de carbono, hasta ahora no cuantificado”.
Los autores calcularon que, suponiendo una masa promedio de dos toneladas para una ballena picuda y un contenido lipídico del 25 %, el conjunto representaría aproximadamente 6,7 millones de toneladas de carbono.
La publicación compara esa cifra con cerca de 4.700 años de aporte regional de pequeños restos orgánicos que descienden lentamente desde la superficie del océano hacia las profundidades en un proceso conocido como "nieve marina".
Los hallazgos que sorprendieron a los científicos
Entre los descubrimientos figura un conjunto de tres vértebras pertenecientes a una ballena picuda localizado a 6.789 metros de profundidad, identificado como el ecosistema de restos de ballenas más profundo registrado hasta la fecha.
La expedición también encontró un cadáver de cinco metros de longitud a 5.610 metros que fue identificado como una ballena minke antártica (Balaenoptera bonaerensis).
Los investigadores observaron también que varios de estos restos estaban cubiertos por tapetes microbianos y servían de hábitat para distintas especies, entre ellas estrellas de mar quebradizas, gusanos perforadores de huesos del género Osedax y bivalvos quimiosimbiontes.
El estudio informó además el hallazgo de tres especies de estrellas de mar quebradizas encontradas exclusivamente sobre huesos de ballena, una característica que, según los autores, evidencia una adaptación específica a ese tipo de sustrato.
En paralelo, la publicación reportó el primer registro de la margarita marina asociada a la madera (Xyloplax sp.) viviendo sobre restos de ballena. El trabajo señala que se trata de la aparición más profunda conocida de este género, previamente registrado únicamente en restos de madera y fuentes hidrotermales.
Un registro fósil del Plioceno
La datación mediante “isótopos de estroncio” confirmó que el registro fósil de la denominada "necrópolis de ballenas" abarca al menos 5,3 millones de años, lo que indica que los eventos de caída de cetáceos en la Zona Diamantina, de acuerdo con la investigación, se producen desde el Plioceno temprano.
Entre los fósiles identificados aparecen especies actuales de zifios, como el zifio de Andrews y el zifio de dientes alargados, además de taxones extintos, incluida una especie recientemente descrita denominada "Pterocetus diamantinae".
La investigación atribuye la elevada concentración de restos a una combinación de factores naturales. Según el estudio, la región funciona como área de alimentación para los zifios, algunos de los cuales pueden morir durante inmersiones profundas.
En esa línea, la topografía con forma de V favorece que los cadáveres sean canalizados hacia el fondo de la fosa y las bajas tasas de sedimentación permiten que los huesos permanezcan expuestos durante largos períodos.
De acuerdo con los autores, el descubrimiento extiende el rango conocido de estos ecosistemas hasta casi los 7.000 metros de profundidad. La publicación también plantea que la Zona Diamantina podría constituir un "corredor de vida quimiosintética de restos de ballenas" previamente desconocido.
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