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La Mañana

El Gobierno K, entre ceder y resistir

Paralelamente, Cristina Fernñandez mantiene a Guillermo Moreno en su cargo, mientras Néstor Kirchner intenta disciplinar la tropa del PJ.
Por DANIEL CASAL

Paralelamente, Cristina Fernñandez mantiene a Guillermo Moreno en su cargo, mientras Néstor Kirchner intenta disciplinar la tropa del PJ.

Buenos Aires (NA) > Las amplias concesiones a las que accedió el Gobierno para que la Cámara de Diputados aprobara la reestatización de Aerolíneas, demostró el estado de debilidad política que enfrenta el kirchnerismo.
Algo así era realmente impensable en tiempos de omnipresencia del ex presidente Néstor Kirchner, cuando el verticalismo y la obediencia eran la moneda única en la política argentina.
No se puede hablar, claro está, de soledad desértica en lo más alto del poder, pero si que ha cambiado sustancialmente el mapa de apoyos y fidelidades.
Ya no hay en ambas cámaras legislativas justicialistas dispuestos a votar a libro cerrado y cada decisión seguirá siendo trabajosa para el oficialismo.
No, precisamente, porque haya existido un baño general de convicciones, sino que hay posibles mudanzas de ropajes ante la caída del Gobierno en la preferencia social tras el cruento conflicto con el campo.

Senado
En el Senado pasará sin mayores problemas la iniciativa por Aerolíneas, pero se esperan arduos debates cuando en septiembre aparezca al presupuesto para 2009, el primero de la gestión de Cristina Kirchner.
Es que allí se pondrán sobre la mesa la cuestión inflacionaria, los enjuagues en el INDEC, las partidas para las provincias, y todos los temas que pasaron sin pena ni gloria durante los años anteriores.
Y aquí no habrá mucho por ceder, tal como ocurrió la semana pasada en Diputados, cuando se cambió la orientación original del proyecto de la aerolínea de bandera.
La incógnita es conocer las razones de semejantes cambios que dejaron desairado al secretario de Transporte, Ricardo Jaime, quien pocas horas los había considerado poco menos que inviables.
El rechazo de que la empresa pueda volver a los privados y que cualquier valuación deba pasar por el Congreso alteraron los principios anticipados por la propia Jefa de Estado.
Es más de una oportunidad, había expresado que no había sido deseada la reestatización y abogó por una nueva etapa de capital privado.
Se presume que semejante compromiso pudo partir de un intento para suavizar el trámite frente a los ojos del jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, uno de los pocos con los cuales el gobierno mantiene relaciones cordiales dentro del mundo desarrollado.
No obstante, voceros del Gobierno aclararon que el líder del socialismo español tampoco tiene buenas migas con Marsans y nada hará para quejarse de la decisión argentina.
Se presume, sí, que ese grupo de turismo de España comenzará una ofensiva judicial contra la determinación del Gobierno de romper el Acta-Acuerdo firmada entre las partes.
Cosas de un Gobierno que está buscando un nuevo rumbo, en un marco de turbulencias, cuando primero asume un compromiso y a las pocas semanas acepta algo muy distinto.
Es que primó, ante todo, la imperiosa necesidad política de no sufrir otra derrota en el Congreso, luego del duro golpe recibido por las retenciones agropecuarias.

Moreno
Ese mismo ir y venir extraño llevó primero a varios funcionarios, como Nilda Garré y Carlos Kunkel, a criticar a Guillermo Moreno, y hacer presumir que estaban contados los días del secretario de Comercio.
Y, luego, sin solución de continuidad, aparecieron elogios por parte de José Pampuro y Carlos Cheppi, junto con la ratificación del funcionario.
Un Gobierno que le da un aire extraordinario al nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, quien poco después debe adoptar un perfil mucho más bajo, sin mayores vueltas.
Y a la par, gana en exposición pública el ministro del Interior, Florencio Randazzo, funcionario que chocó desde el vamos con el jefe de Gabinete.
Massa no ha podido imponer aún su proyecto, alentado también por el ministro Carlos Fernández, de sacarle el INDEC de la órbita de Moreno para darle credibilidad a las cifras oficiales.
Mientras que Randazzo ocupa un lugar de privilegio en el entorno presidencial. De hecho se lo ve acompañando a Cristina Kirchner en buena parte de los actos públicos.
Son muy pocos los que integran ese círculo de confianza presidencial, lejos de los abarcativos encuentros con dirigentes afines en la Quinta de Olivos en tiempo Néstor Kirchner, con fútbol y asado mediante, recordaba uno de aquellos asiduos concurrentes.
Aunque dentro del PJ nadie se queja con gran amargura, porque se está en tiempos de ver y esperar lo que hace el gobierno. Las fidelidades no son los que eran.

PJ disidente
Varios de ellos también miran los pasos del justicialismo disidente, liderado por Eduardo Duhalde, quien se apresta a caminar buena parte del país en busca de voluntades.
En las filas duhaldistas temen que si la disidencia crece, el presidente del PJ baje la convocatoria a elecciones internas en noviembre.
«Si esto paso tendremos que dar pelea por afuera, en las legislativas del año que viene», analizaba un importante referente de esa corriente.
Allí se entusiasman en incorporar a dirigentes del agro, como Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, los dos decididos a lanzarse a la arena política y que han tenido reservados contactos con el caudillo bonaerense.
Al tiempo que se dan estos desgajamientos internos, se queja de la intransigencia del campo frente a las medidas anunciadas, como la apertura exportadora para trigo, carne y lácteos, entre otras.
Sucede que demasiada sangre corrió durante los cuatro meses de gobierno como para pensar en que hayan quedado suturadas las heridas: las secuelas políticas y económicas aún se palpan, a pesar que la sociedad ya ha dado sobradas muestras que es tiempo de avanzar y no de confrontar.