El horno que no está para bollos
El horno no está para bollos. A nivel nacional, un sector del peronismo comenzó a pujar para que el presidente Alberto Fernández ¿conduzca? las riendas del PJ nacional en un contexto de gestión no tan favorable: con una baja en la imagen de 30 puntos después de la pandemia, una inflación creciente y distintas miradas sobre “el modelo” que seguirá Alberto, considerado un socialdemócrata. En Neuquén, ya comenzaron el operativo clamor, para que el presidente y Cristina Fernández conduzcan el peronismo, en un clima de franca tensión interna. Incluso muchos funcionarios se sacan fotos en esta arenga. Se sabe que Máximo Kirchner le dará batalla a los denominados “Barones del Conurbano”, quizá el bastión electoral que define elecciones en Argentina, por lo que las fichas en la balanza interna, están repartidas. Pero más allá de pensar en cuestiones partidarias, la realidad golpea todos los días. El gobierno reglamentó la Ley de Góndolas, para garantizar los productos de la canasta básica en los supermercados y contener los precios, hoy descontrolados. La medida cae justo cuando el ex secretario de Comercio del kirchnerismo, Guillermo Moreno (un peronista ortodoxo) salió a criticar fuertemente al presidente, por las decisiones que se están tomando. “Alberto no sabe de economía”, repite hasta el cansancio en los medios, el polémico y mediático ex ministro, recordado por pelearse con el Grupo Clarín. El argumento “estamos en pandemia” ya empieza a cansar a propios y extraños en el país. Y el peronismo se caracteriza por reactivar la industria y el mercado interno. Es decir, que el peronismo se hace con “la heladera llena”. Algo a lo que en estas horas, un sector postergado no puede acceder.
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